Tercera estación: Castilla y León

Felipe Domingo Casas

La semana pasada se han celebrado dos actos con mucha expectación popular que han querido marcar la estrategia más adecuada con la mirada puesta en el horizonte de las elecciones generales, aún lejanas si nos atenemos a las palabras del presidente, Pedro Sánchez. Siendo imprescindibles estos actos para entusiasmar y movilizar a los progresistas y demócratas de izquierda ante el auge de la derecha, las ultraderechas y el fascismo que amenazan a España, tanto como a Europa, se celebran unas nuevas elecciones en Castilla y León, que no se encaran con la misma diligencia y entusiasmo. A estas ni siquiera se ha hecho referencia en estos actos.

Como si se tratara de los trenes radiales, un transporte centenario, maravilloso, insustituible y seguro a pesar de todo, el Partido Popular, desde la calle Génova nº13 de Madrid, ha ordenado a sus maquinistas de Extremadura y Aragón recorrer estos territorios poniendo en las manos de sus ciudadanos sus papeletas electorales con la vista puesta en la tercera estación: Castilla y León.

Nos encontramos, pues, ante la inmediatez para ensayar un método con el que  detener el auge de las derechas ultras y el fascismo en el territorio de Castilla y León. Y ese método, necesario y urgente, consiste en ensayar la unidad antifascista. En Castilla y León, se tiene la oportunidad de mezclar sociología electoral con un proyecto político atrayente y progresista, de mezclar pragmatismo político con ciencia, de explicar experiencias propias y ajenas para trasladarlas a los electores castellanos y leoneses.

Propuse ya la iniciativa para Aragón, sin éxito, y la propongo para Castilla y León, convencido de su urgencia y necesidad. Estas nuevas elecciones invitan, fuerzan a salir de sus terruños —¡perdón por la expresión!— a los líderes de todos los partidos de otras regiones, a los sindicatos y otras organizaciones, a los  nacionalistas, independentistas y partidos de ámbito nacional, a presentarse en Castilla y León para combatir las políticas de  la ultraderecha y el fascismo. 

Nos encontramos ante la inmediatez para ensayar un método con el que detener el auge de las derechas ultras y el fascismo en el territorio de Castilla y León. Y ese método, necesario y urgente, consiste en ensayar la unidad antifascista

Todas las regiones de España han recibido inmigrantes castellanos y  leoneses. El País Vasco tiene muchos lazos por cercanía territorial y por matrimonio entre castellanos y vascos. Bildu puede trasladar su experiencia en la lucha contra la ultraderecha y el fascismo y Oskar Matute puede ser un miembro activo interesante en Castilla y León. Irene de Miguel, que fue la candidata en Extremadura, y Jorge Pueyo, candidato de la Chunta en Aragón, pueden ayudar a incrementar el voto renuente y abstencionista en Castilla y León para las candidaturas progresistas. También Joan Baldoví y Ada Colau. Y queda Rufián. Nadie como él ha intentado unir y mezclar Andalucía con Cataluña. Nadie, si no es él, puede limar suspicacias independentistas de los  castellanos y leoneses. Yo propuse hace años que Cataluña debía impulsar un programa entre hosteleros, comerciantes y restauradores para llevar a castellanos y leoneses a conocer Barcelona y otros territorios, como hermanar las ciudades romanas de Segovia y Tarraco. 

En estas elecciones de Castilla y León existe una gran dispersión del voto, debido al gran número de candidaturas presentadas, 131, de las cuales solo nueve partidos presentan listas en todas las circunscripciones. Por esta razón es necesario que se ofrezca ayuda a algunas candidaturas con futuro. Por todo ello, propongo:

Uno o dos actos-mítines (por ejemplo, en Valladolid y León) de todos los partidos nombrados y de aquellos no citados, como el Partido Socialista, Podemos, Movimiento Sumar, Verdes Equo-En Común, etc., ampliamente publicados y organizados, con la participación de los principales líderes y dirigentes. Unos mítines que sacudan la consciencia de los castellanos y leoneses para que no normalicen el voto a Vox, a las ultraderechas y al fascismo. Para que no triunfe el odio, el individualismo, la desesperanza. Dijo Beltor Brecht: “El vientre que parió al fascismo siempre es un vientre fecundo”. 

Se queja Abascal de que la intervención de Génova en Extremadura y Aragón resta autonomía a las Comunidades para implementar sus políticas, pero es él el primero que se sirve de las campañas para alimentar el odio contra Pedro Sánchez, de auspiciar el cierre de las fronteras a los migrantes, de oponerse a su regularización y garantizar el trabajo solo a los nacionales, de mantener las tradiciones más reaccionarias o el retorno de las perdidas u olvidadas. Esa unidad antifascista, pues, que propongo, supone entrar en el terreno de juego de Abascal y Feijóo. Luchar ideológica y políticamente contra la ultraderecha y el fascismo es hacerlo con esperanza. Es una batalla diaria, constante, a la que cada día se suman más adeptos, si la batalla se da con inteligencia. Si el Papa León XIV sorprendió a los obispos españoles que le oyeron, hace unos días nos sorprendió a los que lo leímos: mi mayor preocupación en España “es la ideología de ultraderecha, porque estos grupos “buscan ganar el voto católico” e “instrumentalizar a la Iglesia”" y, ¿también el escritor Arturo Pérez-Reverte?

Anotemos la importancia del contexto en el que se han convocado las elecciones en Castilla y León. Se celebran en tiempo cuaresmal, tiempo de penitencia, a la que nos invitan esos clérigos extrañados por las palabras del Papa. Se celebran en el año 2026 de la era cristiana, en la primavera en la que se procesionará a un rebelde crucificado por el imperio romano, inmediatamente endiosado, y elevado por Pablo de Tarso y otros creyentes a redentor universal; y al mismo tiempo coincide este tiempo cuaresmal cristiano con las celebraciones del nuevo año chino que hunde su calendario en el año 4724, en la época del emperador amarillo Huangdi. ¡Nada menos que 2698 años anteriores! Dice Pérez-Reverte, que no es mi maestro, que “las reglas del cosmos incluyen el caos”. Evidente y fácil de entender por lo que hemos experimentado en estos últimos años. Con su lenguaje, continúa: “De vez en cuando el caos dice ”hola, aquí estoy” y te manda a tomar por culo”. Resumo: “Manejamos un concepto muy occidental, la Biblia, el Evangelio, Jesucristo, la cultura judeocristiana”. “Pero fuera de Occidente tienen más certezas que nosotros”. “La fascinación que Europa ha ejercido desde Homero ha desaparecido”. “Asia es el futuro”. “Vienen otros imperios”. Por suerte, China, si lo llega a ser, no será como los anteriores. Como nos quedan todavía varios recorridos, dos, por lo menos, uno lejano y otro inmediato, quede en pie mi propuesta, mi iniciativa para que sea acogida con fervor, sin añadir adjetivo, y esperanza.    

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Felipe Domingo Casas es socio de infoLibre.

Felipe Domingo Casas

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