Gaitana candidata

¿Qué les parecería un candidato o candidata que, cada vez que tuviera que votar algo en el Congreso, se lo consultara? ¿Que usted pudiera decidir, votar, si quiere que apruebe esa medida o que se oponga? Suena a un proceso más que transparente, que los políticos no tengan carta blanca para hacer lo que quieran con nuestros votos. Es lo que muchas veces se reprocha a la clase política: nos piden el voto cada cuatro años y, luego, con ese apoyo, con esos votos, deciden hacer lo contrario a lo que prometieron o se olvidan de su programa electoral.

Bueno, pues esto es exactamente lo que proponen en Colombia con Gaitana, la candidata a las elecciones que ha sido creada…con Inteligencia Artificial. Una candidata inexistente que, cada vez que tenga que votar algo lo pondrá en común con sus electores. Resumirá cada proyecto de ley o propuesta, lo dejará en el servidor y serán los electores los que voten a favor o en contra. Gaitana no existirá físicamente, es obvio, pero, quizás, será la candidata más fiel a su electorado. Depende de los escaños que consiga, serán sus creadores los que ocupen esos escaños. Y ellos, aseguran, acatarán lo que decida esa “comunidad”.

La campaña electoral ha generado una revolución en el país y en el mundo. Gaitana se dirige sobre todo a la población indígena de una circunscripción del caribe colombiano. La han “recreado” con piel azul, con una estética parecida a la de Avatar y se han inspirado en lo que ya se hacía en esa comunidad zenú hace muchos años: ir de puerta en puerta buscando el consenso sobre lo que se quería hacer. Lo que han hecho sus creadores, dicen, es digitalizar todo ese proceso y ponerle nombre, Gaitana.

Poner en manos de una inteligencia artificial nuestras vidas, cómo queremos gobernarnos, cómo queremos ser como sociedad suena, ahora mismo, demasiado futurista

Repensar la política de una forma mucho más participativa. Alejarla del ruido y ceñirla únicamente a lo que debería ser la política, estar al servicio de los intereses de su comunidad, de quienes le han votado. Se acabaron los egos de partido, los líderes omnipresentes y autoritarios, se acabó la estructura rígida de una formación política. Un avatar, una inteligencia artificial que represente de la forma más real posible a los ciudadanos. Eso exige mayor implicación de los votantes, estar al tanto de lo que se decide en sus instituciones, participar de la vida pública de forma activa, no solo cada cuatro años con un voto.

La idea es revolucionaria. Y habrá que ver cómo funciona, dónde están los fallos, porque los habrá. Y genera también reparo, miedo: poner en manos de una inteligencia artificial nuestras vidas, cómo queremos gobernarnos, cómo queremos ser como sociedad suena, ahora mismo, demasiado futurista. Especialmente cuando hay fallos, cuando hay inteligencias generativas que empiezan a ir por libre. Pero sí que puede ser un punto de partida para debatir cómo devolver a la política su verdadero sentido, cómo acercar la política a los ciudadanos, cómo implicarnos, de forma activa, en la toma de decisiones y desactivar todas esas tentaciones que muchas veces acaban intoxicando a los políticos. Por cierto, un detalle: Gaitana no cobrará ningún sueldo, ahí lo dejo. Gaitana suena bien. Habrá que seguirle la pista.

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