COYUNTURA ECONÓMICA

La renta de los hogares cae un 4,3%, más que en la crisis financiera, por culpa de la inflación

Imagen de archivo de personas comprando en un supermercado.

La renta disponible de los hogares ha caído un 4,3% este año, más de lo que se recortó durante la crisis financiera, por culpa de la inflación desbocada. De no ser por la crisis de precios, la renta de las familias españolas habría subido un 3,5% en euros corrientes, es decir, lo mismo que creció durante la época de recuperación, entre 2015 y 2019. Este es uno de los datos que ha destacado Raymond Torres, miembro del Consejo Económico y Social (CES) y presidente de su Comisión de Trabajo, en la presentación de una jornada sobre Perspectivas de la Economía Española.

La inflación es la gran protagonista este año, ha subrayado Torres, hasta el punto de que es la responsable de que la economía española sea ahora “un 4% más pobre”, tal y como se refleja en la relación de intercambio, la diferencia entre el aumento de los precios de las importaciones, un 25%, y el de las exportaciones, un 10%. Ese desfase, explicó, se traduce en una pérdida de ingresos para todo el país. El reto es, por tanto, cómo repartir esa pérdida de renta.

Los hogares ya la están sufriendo, pese a la resiliencia del mercado de trabajo. España tiene ahora ocupados al 70% de sus activos de entre 20 y 64 años, el máximo de la serie histórica y por encima del nivel alcanzado en el tercer trimestre de 2007, cuando la burbuja inmobiliaria empujó a la economía hasta su tasa mínima de paro. Torres citó los 400.000 nuevos puestos de trabajo creados desde diciembre de 2021 y el efecto de la reforma laboral en el aumento de los contratos indefinidos, que se han multiplicado por cuatro.

El precio de la energía y los alimentos caerá aunque no se note por culpa de la inflación subyacente

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“No entendemos del todo lo que está pasando en el mercado laboral”, confesó el economista, que atribuyó el crecimiento del empleo en medio de las turbulencias de precios y la desaceleración económica a dos factores. Primero, el cambio demográfico que está reduciendo el número de jóvenes que entran en el mercado laboral mientras aumenta el número de quienes se jubilan y se ha detenido la llegada de emigrantes. Segundo, un cambio de gestión de las plantillas de las empresas, que con la reforma laboral están dando más estabilidad al empleo. Por su parte, el presidente del CES, Antón Costas, habló también de un cambio en la cultura empresarial, que ya no defiende la temporalidad como antes.

La inflación toca techo

El panorama, en cualquier caso, sigue abonado a la incertidumbre. Aunque Torres coincide con el Banco de España en que el cuarto trimestre la economía cerrará en positivo, no está tan seguro de lo que ocurrirá en 2023. “La cuesta de enero puede durar tres meses…”, advirtió. El sobreahorro acumulado durante la pandemia, con una tasa del 25% en el segundo trimestre de 2020, una cifra histórica, según destacó, se ha quedado en el 8,5% en el segundo trimestre de este año. Con ese colchón, los hogares han resistido la inflación y mantenido el consumo, el motor de la economía española. Pero que se agote el ahorro –se han perdido 10.000 millones en depósitos bancarios desde el verano– puede empezar a notarse en las tiendas. Entonces llegará el momento en que se produzca un efecto escalón, cuando se acabe el ahorro. Ya están o han estado en recesión técnica –dos trimestres seguidos con PIB negativos– Alemania, EEUU o Países Bajos. Y ello pese a que, a su juicio, la inflación ha tocado techo, tras suavizarse los cuellos de botella en las cadenas de suministro y bajar los precios de las materias primeras y los fertilizantes.

Aun así, la economía española debe seguir luchando contra la inflación “con una estrategia de anestesia local”, en palabras de Antón Costa: focalizando las ayudas en los hogares y empresas más débiles. Tanto Torres como Costas aludieron a la importancia de un pacto de rentas que vaya más allá de los salarios –como han firmado en Portugal y Alemania, citaron. Y a los impuestos a energéticas y bancos. “Los beneficios caídos del cielo han dejado de ser un término demagógico para ser utilizados como un concepto de política fiscal por la CEOE, la UE, Estados Unidos e incluso por la academia”, resaltó Antón Costas. También señalaron ambos la importancia de los Fondos de Recuperación europeos, que pueden ser “la única partida expansiva en los próximos años”

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