Telecinco apuesta para sus mañanas por el programa de Ana Rosa, sin Ana Rosa

Ana Rosa Quintana en la presentación de la nueva temporada de Mediaset España, en el FesTVal de Vitoria

Presentación de "la nueva" Telecinco y, de inmediato, Alessandro Salem, el máximo capo, que sustituyó en enero a Paolo Vasile denostando su programación, rebaja expectativas revolucionarias: "Más que un cambio es una evolución. No tenemos que olvidarnos del pasado", afirma, y por el arranque de las novedades mañaneras así va a ser. 

A las nueve de la mañana debuta "La mirada crítica", un formato de hace veinte años, con imágenes del primer día de sus presentadores originales, Montserrat Domínguez, Vicente Vallés, María Teresa Campos y, sobre todo, de la gran ausente a esta hora, Ana Rosa Quintana. “Vuelve La mirada crítica con la experiencia del equipo líder de la mañana durante 20 años. Llega una nueva mirada crítica a la actualidad, con Ana Terradillos”, dice una voz en off, antes de que veamos que sí, que el plató es el de "la ausente", que los contertulios (Esther Palomera, Rodolfo Irago, Eduardo Inda y José Luis Pérez) están entre los habituales de Ana Rosa. La propia Ana Terradillos remarca la continuidad: "Qué ganas tenía de volver a la mesa para saludar a todos mis viejos amigos. ¡Es que esta es mi casa, este es mi plató. He estado un año en otro, ¡pero este es mi plató!”, exclama en referencia a su pasada temporada en Cuatro, con "Al día", y sus suplencias cuando Ana Rosa faltaba.  

Por lo demás, la habitual declaración de intenciones en el arranque "Con mucha ilusión y una enorme responsabilidad. Con el mejor equipo posible, eso se lo prometo, y el rigor periodístico como bandera vamos a contarles la actualidad política, social y económica desde una nueva Mirada crítica. Van a seguir el pulso de la calle, estamos con ese compromiso. Con todas las respuestas y todos los puntos, moleste a quien moleste. Lo importante para nosotros son ustedes y vamos a ocuparnos de los temas que realmente les interesan”, ha dicho Ana Terradillos, antes de avanzar los temas de la jornada: el terremoto de Marruecos, la Diada, o la dimisión de Luis Rubiales; nada que no estuviera en los programas de la competencia; ninguna sorpresa; quizás, como elemento diferenciador, el énfasis en minutos y desarrollo que dejaron la Diada en simple enunciado para centrarse en la posibilidad de que el PSOE se rompa por las cesiones de Pedro Sánchez a los independentistas. 

Y a continuación, Vamos a ver

Terradillos terminaba dando paso a Joaquín Prat, conductor principal de Vamos a ver, al que acompañan Patricia Pardo y Adriana Dorronsoro. Nuevo relato de buenos propósitos, antes de avanzar el plato fuerte del menú a esta hora: los sucesos, con sus habituales cesiones al morbo, hoy centrados en la emisión de imágenes exclusivas de Daniel Sancho en la escena del crimen tras su detención. También otras imágenes también inéditas del día de la muerte de Lucía Vivar, con sus padres en plató seis años después de los hechos. Nueva vuelta de tuerca a los temas del día, ya tratados en el espacio anterior, y una amplia dedicación a lo que en el programa denominan "club social", que engloba desde corazón, famoseo variopinto y tertulia con los habituales y sempiternos especialistas. 

El cambio de Ana Rosa sacude el menú de las grandes cadenas

El cambio de Ana Rosa sacude el menú de las grandes cadenas

En definitiva, el habitual programa de Ana Rosa, sin Ana Rosa, y partido en dos, con profesionales habituales de Ana Rosa, que pasan de segundones a protagonistas. Claro que uno y otro están producidos por la empresa de Ana Rosa, quizás la persona menos indicada para hacer revoluciones en las mañanas. A favor, las muy buenas audiencias que heredan, tras 19 años de liderazgo; en contra, la sombra omnipresente de su predecesora. Para bien o para mal, la apuesta de Telecinco, desde la mañana a la noche, cuando Ana Rosa estrene su programa de tarde el próximo lunes, recaerá sobre los hombros de ella.

El batiburrillo de Cuentos chinos

Frente a la evidente continuidad en las mañanas de Telecinco, el primer espacio de la noche, que da paso a los programas en los que se concentra el mayor número de personas ante el televisor, se encomienda al hasta hace unos meses gran estandarte de la cadena en las tardes: Jorge Javier Vázquez y sus Cuentos chinos. Un espacio original desde el minuto uno, con una presentación impactante y un decorado abigarrado, luminoso para enmarcar al presentador, un Jorge Javier on fire, muy distinto al que estábamos acostumbrados: omnipresente, más histriónico que nunca, y centrando en sí mismo los sucesivos pasajes. Un Jorge Javier que abandona el papel de moderador para ser protagonista absoluto durante la hora del programa, en el que se suceden colaboradores e invitados, sin más nexo de unión que el propio Jorge Javier, para conformar un batiburrillo que para unos parecerá genial y para otros un puro disparate. 

La apuesta es muy arriesgada, ya que el espacio compite con programas consolidados con altos números de seguidores, desde el líder El hormiguero hasta el asentado El intermedio, en una franja inmediatamente anterior a los espacios estrella de las principales cadenas, en los que se juegan las primacías por la audiencia de la jornada. Los tres están basados en la personalidad de sus conductores (ya que La 1 compite con un formato tan distinto como 4 estrellas), de modo que la verdadera batalla estará en si Jorge Javier logrará tantas adhesiones entre el público como las que, en distinta medida, ya tienen Pablo Motos y Wyoming. De momento, en su noche de estreno Jorge Javier reunió a 1.240.000 espectadores, un millón menos que Motos, y solo 250.000 más que Wyoming. Veremos.    

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