En serie y en serio, en TintaLibre de febrero
Con este número de febrero en TintaLibre queremos hablar en serio y en serie. Ambas cosas se comprenden a la luz de la secuencia de nuestras páginas. ¿Por qué en serie? Pues porque la historia de la televisión ha cambiado tanto como nuestra piel desde que las noches, las pantallas, la convivencia, se haya visto afectada por unas temporadas que desde su omnipresencia crean adicción y ponen suspense a nuestros avatares cotidianos. Una explicación desde la filosofía la propone Bernat Castany al afirmar: “el boom de las series se basa en su capacidad para seguir respondiendo con nuevos a los viejos fines de siempre. Pero no digo sólo que las últimas series no son muy diferentes de las radionovelas o las novelas de folletín, sino que ni siquiera son muy diferentes de esas novelas de caballerías que tanto exaltaron a Alonso Quijano”.
¿Un Quijote de nuestro tiempo acaso? El especialista de Serielizados, Marc Cerrudo, acompaña otra reflexión basada en el odio (que también es una poderosa sustancia adictiva para multitudes). “Las series”, sostiene, “son mucho más que el odio derramado en ellas, por supuesto, pero es precisamente ese odio el que mejor nos cuenta su éxito masivo y universal. Es en las series donde encontramos hoy en día el epicentro cultural de los debates sociales y político”.
Paloma Rando, que conoce bien el asunto desde la crítica, nos lleva a otro universo, el de Pluribus, la serie desasosegante creada por Vince Gilligan (Breaking Bad, Better Call Saul). Centrándose en el personaje postapocalíptico de Carol (la estupenda Rhea Seehorn) nos sacude con su reflexión distópica: “¿Podría ser esta toma de la humanidad un progreso de la especie? ¿Es el mundo un lugar mejor dominado por la colmena?”.
En El gran partido de la literatura, afila su reflexión la joven editora Laia Folch sobre un nuevo fenómeno que, a toda luces, hereda muchos componentes de la gran novela de Dickens o Victor Hugo. Y proyecta una idea de una nueva literatura comparada: “lo que hay que poner en juego es cómo este nuevo, atractivo, renovado tercer equipo de las series , entra en la rueda de las influencias entre las artes del relato”.
Dejamos atrás a Los Soprano , The Wire, a Pluribus y a The Last of Us y explicamos por qué hablamos también en serio. Si bien las razones de la izquierda dan para un serial de muchas temporadas (tantas como las de su fecha de nacimiento), en TL invitamos a tres voces que analizan la perenne sensación de desmoralización incluso en los momentos, como el presente, que según Unai Sordo, secretario general de CCOO, invitan al optimismo con los datos en la mano: “hay una reacción de reaccionarios”, sostiene, “que se oponen al avance social, al igualitarismo, precisamente porque se dan esos avances sociales y no por la insuficiencia de estos”.
La eurodiputada Lina Gálvez, plantea en Regreso al futuro. El gran reseteo, las inquietantes amenazas de un capitalismo descaradamente fascista. “Las élites económicas depredadoras”, dice, “temen que surja una alternativa limitarista que ponga freno a la acumulación infinita”.
Algunas otras razones de la izquierda las busca el doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona, Adrià Porta, en el propio vacío de la democracia, un concepto del que propone un ejemplo práctico y reciente: “Es curioso que el Podemos original dedicara notables esfuerzos teóricos a hacer pedagogía sobre los principales conceptos de la teoría de la hegemonía de Gramsci y Laclau y todos ellos se entendieran bastante bien y tuvieran un relativo éxito, menos uno: el significante vacío, que no dejó de verse nunca como un mero receptáculo producto del marketing, donde cada uno podía proyectar lo que quisiese”.
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A la parte en serio hay que añadir dos piezas más: El espanto de la vivienda, de Carlos Sanz Pérez, auténtica película de terror en nuestras ciudades y especulaciones sin cuento, y el de José María Ridao, Trump y los gigantes dormidos, que a raíz del secuestro de Maduro realiza un concienzudo análisis sobre las responsabilidades de la UE o del propio Partido Republicano en seguir aguantando esa desmesurada egolatría autoritaria.
Febrero también nos trae un estupendo regalo a cargo de la editorial Acantilado. Nada menos que el arranque de la nueva novela (o relato como él prefiere llamarlo) del premio Nobel húngaro László Krasznahorkai, Herscht 07769.
Elogio también merece que el profesor Gonzalo Pontón Gijón nos ilustre en este número muy de pantallas con un parentesco que pasó desapercibido: el de la reciente y muy recomendable película Civil War, de Alex Garland, con la obra maestra de Coppola, Apocalypse Now.