Feijóo sabe lo que hace

Una epidemia opinativa entre la izquierda parece cargada de razón: la estrategia mediático-política del PP, con el capitán Tellado a la cabeza, favorece sin desmayo el crecimiento de Vox. Reproduce el modelo de la inmensa mayoría de partidos de centro-derecha europeos, convencidos de que aumentar el decibelio de su racismo y su repudio a la agenda climática y de derechos para mujeres y minorías neutralizaría a la ultraderecha. Es obvio que ha sucedido lo contrario y el caso español es uno de los más desesperados de la UE: el afán por copiar y agudizar la toxicidad ultra está en relación directa con el fracaso de la estrategia de derribo personal y político del Gobierno de Sánchez. La jugada no sale bien, sigue sin salirles bien, y el Gobierno de coalición mantiene a trancas y barrancas una agenda de izquierdas mientras ellos siguen pidiendo la dimisión de Sánchez y de quien haga falta, sin aparentes éxitos triunfales en sus demandas

Puede ser más inteligente de lo que aparenta esa actitud: el destrozo de cualquier moderación democrática por parte del PP puede no ser un error táctico, sino una estrategia de fondo destinada a garantizar la presidencia futura de España sin el menor problema por pactarla con Vox. El fracaso parlamentario del Gobierno al ver rechazado el paquete de medidas sociales –todas necesarias para los pobres y los pobres de solemnidad: todas dignas, todas urgentes– no es imputable a ninguna fórmula ómnibus acrobática y estrambótica, porque tenían, todas ellas, el mismo sentido y la misma razón imperiosa de ser que el resto de proposiciones de carácter social del Ejecutivo. Invertir el argumento e inventar que la subida de las pensiones debía ir sola sustrae a la derecha la indecente responsabilidad civil y política de cancelar a los más urgidos unas mínimas medidas de alivio. No: la vergüenza de no haber votado esas medidas es de las derechas, y no de un Gobierno que no ha querido segmentarlas y repartirlas en varias votaciones: ¿qué trágala inasumible había en votar ese paquete de medidas sociales?

El PP finge pelear con Vox cuando tiene plenamente interiorizado que su futuro pasa por gobernar con Vox, y no parece que los discursos de sus líderes hagan el menor asco a eso

Contra lo que parece, la estrategia del no a todo y el sí a Vox que practica el PP puede tener un sentido pragmático muy desnudo: aclimatar sin melindres la idea de que solo puede gobernar el PP en la España actual con el respaldo activo de Vox. El teatro mediático del enfrentamiento entre ambos solo oculta la determinación de pactar allí donde puedan hacerlo. El problema aparente del PP en el carrusel de autonómicas es que se hará todavía más evidente su dependencia de Vox, que será el que crecerá significativamente en cada una de las comunidades, como ha sucedido en Extremadura y presumiblemente sucederá en Aragón. No es un problema real: es el anticipo del objetivo mayor y ya plenamente asumido de que Feijóo (o quien vaya a ser el candidato presidencial del PP) únicamente podrá gobernar con los votos de Vox. Si se confirmase lo que parece evidente, su cercanía a un 20% del electorado en unas generales, el PP estaría condenado a pactar sí o sí el Gobierno del Estado con ellos.

No es una derrota o una humillación para el PP: es simplemente resignación a la evidencia y, de paso, legitima democráticamente como lo más natural del mundo que una mayoría de derecha y de ultraderecha gobierne en España. ¿Eso descartaría el runrún capitalino de una abstención del PSOE para favorecer la investidura de un presidente del PP y excluir así a Vox? Me temo que sí: el PP finge pelear con Vox cuando tiene plenamente interiorizado que su futuro pasa por gobernar con Vox, y no parece que los discursos de sus líderes hagan el menor asco a eso, más allá del teatrillo de la contienda electoral autonómica. Feijóo sí sabe lo que hace cuando lanza el carrusel autonómico que afianzará a Vox una y otra vez.

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Jordi Gracia es filólogo, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Barcelona, ensayista y codirector de TintaLibre.

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