España frente a la UE

Salario mínimo vs. coste de la vida: la vivienda en España subió más del doble que en la UE y los precios, un punto más

Archivo - Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt (Alemania).

El incremento del salario mínimo interprofesional (SMI) hasta los 1.221 euros ha quedado ratificado esta semana en un acuerdo entre Gobierno y sindicatos, aunque sin el apoyo de las patronales CEOE y Cepyme. En los últimos años el SMI ha subido en España un 66%, desde los 735,9 euros en 2018, hasta los 1.221 euros mensuales en 2026. La subida más acentuada de la serie tuvo lugar entre 2018 y 2019, cuando este importe aumentó un 22,3%, desde los 735,90 euros, hasta los 900. Sin embargo, pese a que se ha evolucionado, esta remuneración se considera un salario base de subsistencia, por debajo del cual un trabajador no estaría ganando lo suficiente para vivir. 

Con respecto a nuestros vecinos europeos, España ha progresado puestos en la lista. Si observamos las retribuciones mínimas de otras regiones, se encuentra ahora en la parte media de la tabla. Tomando como referencia los 27, esta nómina mínima va desde los 620 euros en Bulgaria (el país que menos paga), hasta los 2.704 fijados en Luxemburgo, de acuerdo con los datos publicados por Eurostat este enero. El organismo europeo divide en tres bloques a los países. Por debajo de 1.000 euros se encuentran ocho regiones (Bulgaria, Rumanía, Hungría, Estonia, Eslovaquia, República Checa y Malta). Otros ocho, entre los que está España, oscilan entre los 1.000 y los 1.500 euros: son Grecia, Croacia, Portugal, Chipre, Polonia, Lituania y Eslovenia. Por encima de los 1.500 se sitúan Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Irlanda y Luxemburgo.

Al recorrer el porcentaje de crecimiento en estos últimos años, donde más ha aumentado el SMI desde 2016 ha sido en Rumanía (13%) y Lituania (12%); donde menos, en Bélgica y Luxemburgo, ambos con un incremento del 3,2%. Aunque estos dos países están ya en la parte de la tabla, donde el SMI ahora mismo es más alto.

Además de estos, hay otros países en los que la ley no estipula un salario base por ley. Son Austria, Dinamarca, Finlandia, Suecia e Italia. En estos casos, la referencia suele estar en los convenios sectoriales y depende de cada ámbito profesional. En Suecia, por ejemplo, los convenios llegan a cubrir al 90% de los trabajadores y la potencia sindical permite que la negociación se haga entre las partes, sin participación del Estado, de forma que cada sector tiene un SMI propio. 

Vivir con una retribución base no resulta sencillo en ningún país, ya que en general este monto está ligado a un mínimo de subsistencia en relación al coste de la vida de cada país. En España, por ejemplo, hacer frente al pago de un alquiler o ahorrar para la entrada de una casa en propiedad con un SMI resulta más que complicado. Por ejemplo, en Madrid el precio mediano de alquiler de un piso de dos habitaciones se situaba en el cuarto trimestre de 2025 en 1.650 euros mensuales, según Idealista. Eso son 429 euros más que el SMI. Si suponemos que es una pareja quien alquila, pagarían 825 euros cada uno, lo que supone un 67% de cada nómina sin incluir gastos de ningún tipo.

Los precios de la vivienda, uno de los bienes básicos que más afectan al poder adquisitivo de los europeos, han subido en los 27 países de la UE y algunos partían ya de cifras considerables. En España, según los datos publicados este mes de enero por Eurostat, y relativos al tercer trimestre de 2025, el precio de la vivienda creció un 2,9% respecto al segundo trimestre y un 12,8% si se compara con el mismo periodo de 2024. Es la sexta variación más elevada de toda la UE, tanto en la comparación interanual como en la trimestral. La media de los 27 se quedó en el 5,5% interanual. Hungría (21,1%), Portugal (17,7%), Bulgaria (15,4%), Croacia (13,8%) y Eslovaquia (13,4%) encabezaron los aumentos interanuales de precios.

Las estadísticas de Eurostat no ofrecen cifras absolutas en euros sobre el precio de la vivienda, pero si por ejemplo revisamos Luxemburgo, la región con el SMI más alto, vemos que el precio de la vivienda también lo es, llegando a rondar los 600.000 euros euros un piso de segunda mano de 70 metros cuadrados en la Ciudad de Luxemburgo (la más grande del Estado) y los 1.900 euros/mes un piso de las mismas características en alquiler, según un estudio de su observatorio nacional.

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Y es que la vivienda es un factor de incertidumbre económica. Un estudio reciente elaborado por la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo (Eurofound), ha preguntado a los europeos si consideran que van a tener que abandonar su casa en los próximos tres meses por motivos económicos. Entre los 27 países, un 12,4% respondió afirmativamente, pero en España ese porcentaje se situó en el 19,4%. En cambio, en Luxemburgo, esa sensación de incertidumbre solo la experimentaba el 5,7% y en Alemania el 5%.

El coste de la vida

La cesta de la compra es otro de los elementos determinantes, y mucho más cuando la renta es baja, ya que se lleva la mayor parte del dinero disponible. De hecho, según el INE, los hogares en el quintil de renta más bajo dedicaron en 2024 el 63,5% de su presupuesto a vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles y a alimentos y bebidas no alcohólicas. Si se toma el dato que hace referencia a vivienda y combustibles, sin contar alimentos, lo que se dejan es un 42,5% de su presupuesto. Es decir, a menores ingresos, más sensibilidad a las subidas de precios en los bienes imprescindibles y menos margen de ahorro.

En España, el índice de precios del consumo (IPC) se ha moderado en las primeras semanas de 2026, pero cerró 2025 con un incremento del 3%, por encima del 2% de media de la UE. Este indicador, que no incluye el gasto en vivienda, es la estadística de referencia para ponderar el coste de la vida que afronta la población. España se situó en octavo lugar, por detrás de Estonia, Eslovaquia, Austria, Croacia, Letonia, Luxemburgo y Lituania, todas ellas con un aumento del coste de la vida por encima del 3%.

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