'Los domingos' no nos llevará ni a misa ni al convento, pero se lleva cinco Goyas

La realizadora Alauda Ruiz de Arzua gana el Goya a mejor dirección por su película ´Los Domingos´ durante los Premios Goya en su 40 edición, este sábado en el Auditorio Fórum CCIB de Barcelona.

Pues toca meterse al convento, ir a misa, quien sabe. Bueno, o no. Quizás todo lo contrario, que no es otra cosa que perderse bailando en el desierto, pasando de todo. Los Goya han decidido por democracia, y eso es lo más valioso que tenemos, que Los domingos toca homilía. Para quien la quiera, se entiende. Pero la película de Alauda Ruiz de Azúa se lleva cinco premios (los más importantes) y eso significa algún tipo de mayoría (ya te digo) que aquí se respeta. Cinematográfica, al menos. Porque es, en esencia, la vida misma: no miente el celuloide jamás nunca.

Los premios más importantes han sido para Los domingos. No es que sorprenda, pero un poco de emoción sí (parecía que) había (aunque luego estuvo todo cantado). A saber lo de Alauda: Mejor película, Mejor dirección, Mejor actriz protagonista para Patricia López Arnaiz (impresionante, hay que decirlo una vez más), Mejor actriz de reparto (Nagore Aranburu, enésimo guau), Mejor guion original (y otra para Alauda .

Sirat, que llegaba derrapando dispuesta a empatar, se ha quedado, y está más que bien, con incluso un premio más. Seis. Pero, oh, vaya, técnicos todos (habría que repensar si son menores). Eso sí, a Hollywood va la que va. Recontemos: Con un premio más, pero eso, al peso (vaya), decae la balanza, aunque quien pudiera irse ya mismo a Los Ángeles a vivir la vida loca. Laxe: Mejor música original (Kanding Ray), Mejor dirección de fotografía (Mauro Herce), Mejor montaje (Cristóbal Fernández), Mejor dirección de arte (Laia Ateca Font), Mejor dirección de producción (Oriol Maymó) y Mejor sonido (Amanda Villavieja, Laia Casanovas, Yasmina Praderas, que además van al Oscar, de locos).

No deja de ser un empate lo de esta noche, aunque no lo sea en realidad. Un poquito solo, aunque no sea ni una competición. Porque no lo es. La de los Goya de 2026 ha sido la típica noche larga. Primero rápida, que no sabe uno muy bien si se va a acabar en media hora, pero termina la cosa durando cerca de cuatro horas. Comentarios de todo tipo al comienzo, luego desperdigados, también al final. Sin ser una gala en esencia reivindicativa, ha tenido, claro, sus discursos de posicionamiento, porque estamos aquí y somos necesarios, dónde si no, si el cine es la cuna de la creación. Alguien tendrá que decirlo, caramba.

"El cine español goza de buenísima salud. Hoy todo el mundo habla de nuestro cine y habla bien", ha dicho el presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite. Y ha dicho esto sin olvidar, según sus propias palabras, el "genocidio de Gaza", la "brutal" represión de inmigrantes en Estados Unidos, los ataques contra Irán y Afganistán y los "bombardeos sobre Ucrania entre otros muchos desmanes entre otros puntos de nuestros degradado mundo". Da miedo semejante enumeración así recitada rápido como si tal cosa. Da el peor pavor de los tiempos si se pronuncia despacio. Esta es, meridianamente clara, la postura de la Academia de Cine, refrendada desde el escenario en diversas ocasiones. Las coordenadas que son.

Clarividente igualmente en su mirada el cineasta y escritor asturiano Gonzalo Suárez al considerar a sus envidiables 91 años, con su bendito Goya de Honor en las manos que, en la actualidad, con un hombre, de cuyo nombre no quiere acordarse pero que "juega al golf" con nuestro mundo "impunemente", el cine es el "último reducto" con el que podemos soñar despiertos. Ese tipo de defensa sí ha sido constante durante una velada de celebración que ha mantenido hasta el último momento, como procede, solo faltaría, el desenlace que llega después del nudo. 

‘Scarlet’, la película más floja de Mamoru Hosoda es una confusa revisión de ‘Hamlet’

‘Scarlet’, la película más floja de Mamoru Hosoda es una confusa revisión de ‘Hamlet’

Sí se sabía que el Goya Internacional este año iba para la actriz Susan Sarandon, quien después de sus elogios a Pedro Sánchez, ha apelado a mirar el futuro con esperanza y a poner en el centro valores como la bondad. Visiblemente emocionada, ha reivindicado: "Tener esperanza en tiempos difíciles no solo es una actitud romántica ni ligera, se sostiene en verdades esenciales. La historia de la humanidad no es solo una historia de conflicto, sino también de valores como el sacrificio, la bondad y la compasión".

Luis Tosar y Rigoberta Bandini han ejercido razonables, tampoco digamos que espectaculares (y cuantos años van ya sin poder decirlo en serio, a lo grande, con convicción). Por supuesto, no se han callado: "La violencia que esta industria siempre ha condenado, la guerra de Irak, la de Ucrania, el genocidio de Gaza, hoy es un día especialmente triste porque Israel ha echado a Médicos sin Fronteras de la frontera y está dejando a millones de personas sin hospitalizar". "Siguen haciendo la guerra por ahí", ha apostillado Tosar, refiriéndose a las noticias sobre Irán.

Pero, de alguna manera, todo eso que podía haber pasado ha sabido a poco. Poca guerrilla en los Goya y ya van demasiadas paces unilaterales. Con Alberto San Juan, tan potencialmente siempre lo que surja, esta noche tan de blanco para todo, dejándose ver y no ha pasado nada. Tan centro de la diana con un personaje fabuloso en La cena, pero comediante. Por eso, seguramente no ha pasado nada. Ahí está, quizás, todo lo demás. En la ausencia de comedia.

Más sobre este tema
stats