El conflicto en Oriente Medio empuja el coste de las hipotecas y añade presión a la crisis de vivienda

El ministro de Finanzas griego, Kyriakos Pierrakakis, el ministro de Finanzas portugués, Joaquim Miranda Sarmento, y el ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, en una reunión de ministros de finanzas del Eurogrupo (Bruselas).

El ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán ya se está dejando sentir a nivel económico. El precio de la energía, la inflación o el euríbor son componentes que han empezado a cambiar y no precisamente para bien. Las hipotecas variables o mixtas —que poco a poco habían ido recuperando la calma tras el conflicto de Ucrania— miran de reojo el repunte de su indicador de referencia, el euríbor, como consecuencia de un contexto internacional marcado por la guerra. Este indicador se frenaba este miércoles, pero ha experimentado un incremento sustancial desde el inicio del conflicto, pasando del 2,222% que marcó el 27 de febrero, el último día que cotizó antes del conflicto, al 2,369% que cotizó este miércoles. Por el medio llegó a sufrir una de las sesiones más agresivas, cuando el martes de esta semana se situó en el 2,553%, el mayor repunte diario en 18 años.

Pero en el extremo de esta madeja de porcentajes están los bolsillos de los consumidores, que terminarán absorbiendo el golpe, como está ocurriendo ya con los combustibles. Además, esta dinámica que encarece el crédito echa más leña a un mercado inmobiliario que ya es de por sí complicado y que representa desde hace tiempo una de las principales preocupaciones de los españoles.

Desde la Asociación de Usuarios Financieros (ASUFIN), advierten que las subidas llegarán a las cuotas hipotecarias. “Es previsible que golpee, sobre todo a las revisiones que se realicen de hipotecas a seis meses, de hasta 177 euros de subida al año”, recogen en sus previsiones. 

En las medias mensuales aún no se aprecia el repunte, pero la experiencia anterior, cuando en 2022 estalló el conflicto en Ucrania y el Banco Central Europeo (BCE) comenzó a subir los tipos de interés, hace que este indicador sea una preocupación legítima para los ciudadanos. Entre 2023 y 2024, el euríbor se disparó por encima del 4%. En ese momento, algunos analistas llegaban a calcular incrementos de hasta 3.000 euros anuales para algunos hipotecados. Ante la tensión que este encarecimiento ponía sobre las cuentas de las familias, el Gobierno aprobó un paquete de medidas que incluía la posibilidad de alargar los plazos de pago, periodos de carencia o protocolos de refinanciación de deuda.

En relación al actual repunte del euríbor, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, apuntaba que la duración del conflicto sería clave para saber si el impacto económico que ya se está viendo en los combustibles se podría extender también a las cuotas hipotecarias y a los precios en general. “Todavía no estamos en esa situación y esto dependerá de la duración del conflicto. De ahí la importancia de que esto termine lo antes posible”, señaló. Aunque también matizó que es ahora cuando “estamos empezando a notar los efectos de esta guerra en nuestros bolsillos”. Cuerpo no adelantó las medidas del paquete de respuesta contra la crisis que está preparando el Gobierno, aunque sí que insistió en que se basaría en iniciativas “de protección de las rentas” y de “impulso a las energías renovables”.  

Patricia Suárez, presidenta de ASUFIN, apunta que las medidas de alivio para los consumidores deberían ser "quirúrgicas" y prevé que, en lo relativo a los costes hipotecarios, haya "un cierre de mes al alza".

¿Cómo son las hipotecas en España? 

En 2025 se firmaron en España 501.073 hipotecas sobre vivienda, un 17,8% más que en el ejercicio previo, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), una cifra que ha ido al alza desde 2023. De las hipotecas que se cerraron a lo largo del año pasado, el 36,6% se constituyó como variable, con un tipo de interés medio al inicio del 2,82%. En cuanto al importe de los préstamos hipotecarios, aumentó un 12,6% al calor de un mercado inmobiliario que no da tregua al encarecimiento de los precios, hasta los 163.788 euros de media. 

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Cuando se habla sobre el impacto en la renta de las familias, suele hacerse referencia a los desahucios, aunque cabe destacar que la mayoría de estos proceden de los arrendamientos y no de propietarios que no consiguen pagar. En los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial, relativos a 2024, la mayoría de estos lanzamientos, el 74,6%, afectaron a inmuebles en régimen de alquiler, mientras que el 18,4% se derivaron de ejecuciones hipotecarias.

Por otro lado, el incremento en los importes de las hipotecas es casi calcado al aumento del precio de la vivienda que el INE identificó al cierre de 2025: un 12,7%. Esta es la tasa de encarecimiento más alta desde 2007, en plena burbuja inmobiliaria. La vivienda que más se encarece es la de segunda mano, con un 12,9% de subida, ya que la demanda se concentra en este ámbito debido a la escasez de la obra nueva y a que importes de estas últimas suelen estar muy por encima. 

Si bien es pronto para aventurar el impacto que puede tener este impulso del euríbor en el número de hipotecas que se firman, sí influirá en la política de tipos del Banco Central Europeo y se reflejará también, señalan los analistas, en la renta fija. "A corto plazo, la evolución de los mercados dependerá principalmente de tres variables: la persistencia del shock energético, la reacción de las expectativas de inflación y la respuesta de los bancos centrales", puntualiza Javier Molina, analista de Mercados de eToro.

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