La AIE calcula que el cierre de Ormuz provocará un bajón de la oferta de petróleo de 8 millones de barriles al día

Una persona reposta en una gasolinera de Madrid.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que el cierre del estrecho de Ormuz por la guerra en Oriente Medio va a provocar un hundimiento de la oferta de petróleo en el mundo de 8 millones de barriles al día (mb/d) en marzo, y le obliga a revisar sustancialmente sus previsiones para todo el año, según informa EFE.

En su informe mensual sobre el mercado del petróleo publicado este jueves, la AIE destaca que con ese conflicto estamos viviendo la mayor interrupción de suministro de la historia, y precisa que con 98,8 mb/d de media este mes, la salida de petróleo al mercado va a caer al nivel que tenía en el primer trimestre de 2022.

Precisamente este miércoles, la AIE anunció que 400 millones de barriles de petróleo saldrán al mercado con el objetivo de reducir los precios del crudo, disparados por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Es la mayor liberación de activos de este tipo de la historia.

Después del ataque coordinado entre Estados Unidos e Israel contra Irán, los ayatolas contratacaron utilizando su mayor amenaza contra la economía mundial: el estrecho de Ormuz. A través de él se mueve la quinta parte del flujo de petróleo mundial y, con su cierre, las consecuencias no han tardado en llegar.

El precio del petróleo ha sido el mayor exponente. El pasado martes, se disparó hasta 29%, hasta situarse cerca de los 120 dólares, un máximo en 4 años. Es cierto que después bajó y cerró en un ascenso del 6,76%, una tendencia que ha continuado en la jornada de este miércoles, en la que ha caído alrededor alrededor del 6%. Esta bajada supondría una caída del 7,5% respecto a la oferta que hubo en el mes de febrero.

Según los elementos de que dispone la agencia, los flujos que normalmente pasaban por el estrecho de Ormuz (15 mb/d de crudo y 5 mb/d de derivados del petróleo) han quedado reducidos a menos del 10%.

Esas pérdidas sólo van a poder ser compensadas a corto plazo, y únicamente de forma muy parcial, con un aumento de producción de algunos productores que no pertenecen a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), esencialmente Estados Unidos, Canadá, así como Rusia y Kazajistán, que recuperarán una parte del retroceso que sufrieron en febrero.

Ante la falta de estabilidad, la AIE también pretende compensar con esos 400 millones de barriles inyectados al mercado a lo largo de, por lo menos, dos meses, la quinta parte del petróleo perdida en bloqueo de Ormuz para evitar una escalada masiva en los precios que pueda provocar una crisis económica.

A falta de una resolución rápida del conflicto, la agencia advierte que esa liberación parcial de un tercio del total de sus reservas estratégicas "sigue siendo una medida provisional" y que el impacto final del conflicto en el mercado del petróleo y el gas dependerá de los daños en las infraestructuras energéticas y de la duración del bloqueo de ese paso marítimo fundamental.

La AIE estima que para el conjunto de este año la oferta de petróleo subirá de media en 1,1 mb/d respecto a 2025 hasta 107,2 mb/d, lo que significa una revisión a la baja muy significativa respecto al incremento de 2,4 mb/d que anticipaba hace sólo un mes, antes de que Oriente Medio se incendiara con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Serán los productores que no pertenecen al cártel formado por la OPEP y sus socios los que aportarán íntegramente ese crecimiento, y muy particularmente Estados Unidos y Brasil.

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Por lo que respecta a la demanda, los autores del informe también han corregido a la baja y de forma importante sus expectativas, ya que de entrada prevén que en marzo y en abril disminuirá en alrededor de un millón de barriles diarios respecto a lo que calculaban en su precedente informe hace sólo un mes.

La razón fundamental es que se está consumiendo menos queroseno porque el tráfico aéreo en Oriente Medio se ha visto en gran medida paralizado, con implicaciones también para el resto del mundo, y porque la paralización de los flujos de gas natural licuado (GNL) por el estrecho de Ormuz ha provocado fuertes interrupciones en la cadena de suministro para la producción de gas licuado de petróleo. Además, a medio plazo la AIE anticipa un cambio de comportamientos de los consumidores en todo el mundo por el encarecimiento de los carburantes.

Al final, la demanda mundial de petróleo aumentará sólo en 644.000 barriles diarios de media en el conjunto de 2026 (un 0,6%, tras haber subido un 0,8% en 2025) hasta 104,77 mb/d. Eso supone 210.000 barriles diarios menos de lo que esperaba en febrero.

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