Menos paro, más precariedad: el Banco de Francia avala la política de Macron

El presidente francés, Emmanuel Macron, durante una rueda de prensa.

Mathias Thépot (Mediapart)

El “objetivo de pleno empleo” anunciado por el presidente de Francia, Emmanuel Macron —una tasa de paro del 5% en 2027— ha quedado fuera de alcance. En el segundo trimestre de 2026, el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos francés (INSEE) anunció un quinto aumento consecutivo de la tasa de desempleo, que alcanza ya el 8,1%. “Un pequeño desliz”, comentó el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, en France Info. Poco convincente, dada la oleada de planes de despido en curso.

El balance resulta, como mínimo, mediocre tras nueve años de meticuloso desmantelamiento de los derechos de las personas desempleadas. Durante ese periodo, el Ejecutivo  ha encadenado reformas que han atacado sucesivamente el importe, la duración y las condiciones de acceso a la prestación por desempleo, siempre bajo el pretexto de “incentivar el trabajo”.

Pero esa no es la opinión de los economistas del Banco de Francia, que acaban de publicar una nota sobre el tema. “Desde 2015 [cuando la tasa de desempleo rondaba el 10%], el mercado laboral francés ha experimentado una notable mejora”, escriben sus autores. Esa evolución se debería, en parte, a las reformas estructurales adoptadas bajo el mandato de Macron, destinadas a flexibilizar el mercado laboral y a recortar los derechos de los desempleados.

¿Cómo calculan los economistas del Banco de Francia el impacto de esas reformas? A partir de lo que denominan la “tasa de desempleo estructural”, que, según sus estimaciones, “habría retrocedido aproximadamente 1,3 puntos entre 2015 y 2025”. Más del 80% de esa caída, sostienen, se explicaría por "las reformas" emprendidas desde 2017.

Por lo demás, el concepto de “desempleo estructural”, una variable no observable que no publican los institutos nacionales de estadística, hay que cogerlo con pinzas. Este indicador elimina los efectos de las fluctuaciones de la demanda (el consumo de los hogares o las inversiones de las empresas) sobre el desempleo y se centra únicamente en los efectos de las reformas que reducen el coste laboral e influyen en la “adecuación” de los puestos de trabajo al mercado. En definitiva, es el indicador soñado por el capital: solo analiza la política de la oferta y deja constantes el resto de variables.

Mano dura con los desempleados

Entre las reformas de Macron que habrían permitido reducir ese "desempleo estructural", el Banco de Francia destaca sobre todo las relativas al seguro de desempleo, aplicadas en 2021 y 2023. Según la nota, estas medidas habrían contribuido a reducir la tasa en 0,6 puntos, es decir, más de la mitad del efecto atribuido al conjunto de las reformas.

Los autores afirman que, “al modificar las modalidades de indemnización por desempleo en un sentido más restrictivo, las reformas del seguro de desempleo aumentan el incentivo para que los desempleados vuelvan al mercado laboral”. Dicho de otro modo: al sentirse amenazados, redoblarían sus esfuerzos para buscar empleo y aceptarían “puestos de trabajo que se ajusten un poco menos a sus criterios de búsqueda o que estén ligeramente peor remunerados”.

Según estos economistas, el debilitamiento de los derechos de los desempleados reduciría además “las opciones de los trabajadores en la negociación salarial [contribuyendo así a la moderación salarial]”, lo que “debería tener un efecto al alza sobre el empleo”.

En resumen, según el Banco de Francia, la política de mano dura contra los desempleados llevada a cabo por el Ejecutivo macronista desde 2017 habría funcionado desde el punto de vista de la tasa de desempleo. Afortunadamente, en un arranque de lucidez, los autores de la nota advierten de un “riesgo de deterioro de la calidad del empleo”.

Pero eso no es todo. Los economistas del Banco de Francia han identificado otras reformas que han reducido la tasa de desempleo estructural: “Las ordenanzas laborales de 2017, el refuerzo de los controles de búsqueda de empleo y la reforma de la formación profesional (excluido el aprendizaje) que habrían contribuido [a la disminución] de 0,4 puntos”.

Los autores señalan en particular “tres medidas adoptadas en 2017 y 2018” que habrían contribuido a reducir el coste unitario del trabajo para las empresas. En primer lugar, las ordenanzas laborales sobre la negociación colectiva, que “reforzaron la primacía de los acuerdos de empresa sobre los acuerdos sectoriales en una serie de temas, incluso en caso de disposiciones menos favorables para el trabajador”.

Estas medidas “habrían reducido el poder de negociación de los trabajadores frente a sus empleadores”. Un alivio para estos últimos, que pudieron contratar a menor coste. Aleluya.

Otra reforma que reduce el poder de negociación de los trabajadores fue “el refuerzo de los controles de búsqueda efectiva de empleo por parte de los desempleados que perciben prestaciones", que introdujo "un riesgo adicional" para los desempleados de que se les suspenda la ayuda.

Según el Banco de Francia, esta medida habría tenido un efecto positivo sobre la tasa de "desempleo estructural", ya que "habría reducido la prestación que una persona empleada podía esperar recibir en caso de perder su trabajo, rebajando así los salarios de reserva de los empleados implicados en negociaciones salariales".

Empleos menos productivos y más pobreza

En un tono menos severo, el Banco de Francia cita como reforma positiva para el empleo “las medidas a favor de la formación profesional”, que “habrían aumentado la productividad media de los trabajadores, en particular de los menos cualificados, no solo con un aumento de sus competencias individuales, sino también, a más largo plazo, con una mejora de la calidad de la adecuación al mercado laboral, mediante un mejor ajuste de las competencias a los puestos”.

Los autores de la nota también han intentado cuantificar los efectos de las ayudas a la formación, a las que el Estado francés ha dedicado hasta más de 20.000 millones de euros al año tras la pandemia. “Muy generosas, han permitido crear un número importante de empleos”, estiman.

Sin embargo, “aunque una parte de estos empleos ha beneficiado a personas desempleadas, en su mayor parte se han destinado” a jóvenes que aún no figuraban como activos. Por tanto, “esta disminución se estima en alrededor de 0,1 puntos en el desempleo estructural, de los cuales aproximadamente la mitad provendría de la reincorporación al empleo de jóvenes desempleados, y la otra mitad del efecto del paso de la inactividad al empleo”.

En sus conclusiones, los economistas del Banco de Francia admiten que su análisis no “aborda la cuestión del coste presupuestario de estas medidas, ni la de la calidad de los empleos creados y las trayectorias de los trabajadores: una parte de las ganancias […] podría ir acompañada de la creación de empleos, en general, menos productivos”.

Por eso, añaden, “estas reformas estructurales deberán reevaluarse con mayor perspectiva histórica, teniendo en cuenta la evolución a medio plazo de la productividad laboral”.

Los datos permiten ya anticipar algunas pistas sobre lo que podrían encontrar si profundizaran en sus investigaciones. Bajo el mandato de Macron, la productividad de la economía francesa está en retroceso en euros constantes (−0,12% entre 2016 y 2024), según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El crecimiento del PIB, además, es débil, en torno al 1%. No hay, por tanto, mucho de lo que presumir. Al mismo tiempo, aumenta con claridad el fenómeno de la extensión de los salarios bajos: la proporción de personas que cobran el salario mínimo en el sector privado pasó del 10,7% al 17,1% entre 2017 y 2023.

El desempleo duele (y mucho)

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Y queda, por último, la pobreza, que no ha dejado de crecer en los últimos años. Entre 2016 y 2023, la tasa de pobreza pasó del 13,7% al 15,4%, según el INSEE. En 2023, casi diez millones de personas vivían por debajo del umbral de pobreza monetaria. En Europa, recordaba el profesor emérito de Economía Pierre-André Buigues en Le Monde, "Francia es el único país que ha visto aumentar considerablemente esta tasa de pobreza" durante este periodo.

 

Traducción de Miguel López

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