Majareta
El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.
Majareta - Juan Manuel Gil
Seix Barral. 2026
Una especie de sudoku detectivesco de Juan Manuel Gil, que no sabe ni quiere ser un escritor normal. Es lo que más me gusta de él. Estamos ante un enredo de testimonios y cotilleos en busca de respuestas: por qué el protagonista hizo lo que hizo. ¿Y qué hizo? Ese es el tema, que al final no sabemos si importa tanto la conclusión como el camino propuesto para averiguarlo. Una vez más, Gil juega escribiendo o escribe jugando. Pero ojo, esto no es una comedia; evidencia esa insultante capacidad de la sociedad para sentenciar sin título de juez.
¿Quién es realmente Leo, ese conserje de un colegio de curas que hizo aquello? De hecho, le han puesto de patitas en la calle. Cada discurso de su entorno es una pista y un despiste. Mientras el escritor se despacha a gusto con paranoias y parlamentos de los intervinientes, el lector deberá encargarse de filtrar, deducir, descartar o aceptar teorías sobre lo que pudo ocurrir, o disfrutar simplemente de sus blablablá. O ambas cosas. Algunos me han sabido a relleno. Puede que se le haya ido la mano o que forme parte de la estrategia narrativa de sembrar el desconcierto, porque más de una vez te preguntas: «¿a santo de qué sale con esto?».
Leo crea a su alrededor dos bandos. Por un lado, el que piensa que el “investigado” es buena persona y ni de lejos, tan siniestro como parece. Por otro, están los que ven en él a una especie de monstruo. Con esos dimes y diretes, el lector se las tendrá que apañar para “cerrar el caso”. Eso, si te empeñas en resolver el enigma. Como ya he leído anteriormente a Juan Manuel Gil, lo tuve claro: me relajé para disfrutar y no volverme majareta...
Las dos vidas de Mina Índigo
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Está claro que unas voces interesan más que otras. Algunas son un disparate de “viajes” por los cerros de Úbeda. Es lo que pensé con la historieta de una piedra que alguien lanzó hace mucho tiempo. Pero tengan paciencia. Los entresijos de la pedrada –al igual que otros muchos detalles– tienen recorrido e irán encajando. La cosa se va encarrilando y aparece algo de luz... Ahí se redobla el interés que suscita esta lectura. Hasta que te dices «chapó».
La marca Gil se consolida. Majareta confirma de nuevo la originalidad del escritor, con su chispa característica y estructura narrativa que pasa de cánones y normas, pero que dejan entrever cuánto trabajo esconde.
Desde mi descubrimiento de este continente literario en 2021 con Trigo Limpio, pasé por Un hombre bajo el agua y La flor del rayo, y en todas reúne las virtudes mencionadas. En Majareta tira de experiencia, reutilizando fórmulas que a priori parecen laberínticas. Ese es el encanto de Juan Manuel Gil. Ataca y sorprende de nuevo. Ojalá me siga sorprendiendo con su saber hacer (escribir) tan personal, de calidad y diferente. A día de hoy, eso es un lujo en la literatura.