El dilema entre halcones y palomas: ¿sirve de algo que el BCE suba los tipos más allá de encarecer tu hipoteca?
Desde la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania) hasta la estantería del supermercado o la cuota de tu hipoteca hay una maraña de consideraciones y teorías financieras, pero un camino muy corto. Cuando el BCE sube los tipos de interés, como ha ocurrido este jueves tras casi tres años a la baja, el coste para que los bancos presten dinero aumenta y el Euríbor, que marca el precio de las hipotecas variables, crece. Las empresas invierten menos y los precios suben. A esto se le llama enfriar la economía porque se busca que los precios caigan cortando la capacidad de consumo de los ciudadanos. A menor demanda, más stock y precios más moderados. La gran pregunta que está generando un gran debate estos días es si, en este contexto, marcado por la guerra de Irán y las tensiones geopolíticas, la subida de tipos servirá para contener la inflación o solo hará que tu hipoteca sea más cara o tu capacidad de compra más estrecha.
Una cuestión que le han trasladado en la ronda de preguntas a la propia presidenta de la entidad, Christine Lagarde, y a lo que respondió: “Everybody has to do what they had to do” (Cada uno tiene que hacer lo que tiene que hacer). Es decir, si la inflación sube por encima del 2% (en mayo fue del 3,2%), el manual dice que los tipos deben subir. Su trabajo, señaló, era estabilizar los precios y hacer políticas "predecibles", por eso la decisión de subir los tipos había sido unánime.
La duda que plantean muchos economistas, como el catedrático de Economía aplicada en la Universidad de Sevilla, Juan López Torres, es si una subida de precios que se sustenta sobre una fuerte incertidumbre internacional y una crisis energética derivada de la guerra de Irán, se puede atajar con una subida de tipos. Es decir, encareciendo el crédito y premiando el ahorro para que la gente gaste menos. Para él, la respuesta es que no. "Es como decir que hay una inundación porque ha subido el nivel del agua. Pero lo importante es saber qué ha provocado la subida del nivel del agua, porque puede haber muchas causas para que esto ocurra y no todas se resuelven con el mismo instrumento", señala el economista. Para Torres, subir los tipos en este contexto hundirá la demanda y bajará los precios, pero puede hacerlo a costa del crecimiento y el bolsillo de los ciudadanos. Para ilustrarlo, tira de un símil médico: "Es como bajar la fiebre al enfermo matándolo", concluye.
En la jerga financiera se diría que con el giro de timón del regulador europeo han ganado los halcones, como se denomina coloquialmente en el gremio a los partidarios de lanzarse en picado hacia el control de la inflación. Frente a estos están las palomas, como llaman a aquellos expertos más proclives a sostener el crecimiento y el empleo, tolerando una mayor inflación.
Carlos Arenillas, economista, y quien fuera vicepresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, razona con infoLibre los argumentos que aporta el BCE. "Los bancos centrales, en este caso el BCE, tienen un mandato institucional, que es mantener la inflación en el 2% y vigilar la estabilidad financiera. Y básicamente, la herramienta que tiene para hacerlo es mover los tipos de interés", señala. "Que el BCE haga una subida simbólica, aunque sea de un cuarto de punto, manda el mensaje de que no está de brazos cruzados". Por eso muchas críticas van dirigidas a que este movimiento es una formalidad destinada a salvaguardar su reputación.
Sin embargo, Arenilla explica que en economía las expectativas son muy importantes y se traducen en números. "Para los agentes económicos no solo es relevante el tipo de interés que fija el BCE, sino toda la curva de tipos. Si estos agentes ven que la inflación aumenta y el BCE no hace nada, se pueden inquietar pensando que la inflación va a subir mucho más y pueden actuar por su cuenta elevando los precios", explica. Algo así como una profecía autocumplida.
La crítica de las palomas
"En el mundo de la economía, la psicología cuenta mucho, por eso hemos incorporado el concepto de expectativa", explica otro economista que prefiere no dar su nombre porque trabaja en un órgano oficial. Al igual que Torres, se acerca más a la posición de las palomas que a la de los halcones.
El economista explica que la inflación se produce por dos causas: por un shock de oferta, como ocurre con el estrangulamiento de la llegada de petróleo y gas que está tensando la oferta y los precios; o por un exceso de demanda o de consumo que la oferta no es capaz de cubrir. Esto último sería lo que le pasa, por ejemplo, con la vivienda. Pues bien, para él lo que ocurre actualmente responde al primer caso. "No se están produciendo incrementos de precios porque los salarios estén subiendo mucho o porque la gente esté consumiendo más de lo normal. Se están produciendo esas tensiones de precios por el estrangulamiento de la oferta, sobre todo la entrada de petróleo, gas, etc...", concluye. Por eso, en su opinión, subir los tipos terminará impactando sobre todo en el bolsillo de los ciudadanos y recortando el crecimiento: "Cualquier decisión de compra, desde comprar una tele o un coche, se retrae. Y a eso se suma el encarecimiento de las hipotecas", concluye.
De ahí que muchos economistas consideren que la subida de tipos no servirá para afrontar la situación actual. "No vas a corregir los precios de la energía con la subida de tipos de interés, porque el problema no lo tienes en tu demanda o en tu consumo, lo tienes en un shock externo. Lo que harás será bajar los precios en general a costa de deprimir mucho la calidad de vida de los ciudadanos", remata.
Otras voces expertas cuestionaban también que la subida de tipos no casaba con unas previsiones de inflación que no resultaban alarmantes. De hecho, la entidad espera que la inflación se quede en torno al 3% en 2026 y para 2028 se modere al 2%. En el caso de España, este viernes se ha conocido el dato de mayo, que se mantiene en el mismo nivel de abril, en el 3,2%.
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Para responder a esto, Antonio Moreno, catedrático de Economía de la Universidad de Navarra, el movimiento puede responder a la situación actual de incertidumbre y a la intención de no repetir errores pasados. "Aunque parece que Trump quiere acabar con la guerra, en los mercados se ha instalado la incertidumbre y las expectativas de inflación al alza al final hacen que la inflación suba", explica. "En el momento de la guerra de Ucrania se reaccionó algo tarde y se subieron los tipos cuando la inflación ya era bastante alta; yo creo que ahora el BCE quiere anticiparse", explica. Por otro lado, aunque España no esté muy expuesta en este momento al problema energético porque posee más renovables, Alemania sí que lo está y la entidad monetaria, apunta, "está muy ligada a las necesidades de países grandes como Alemania", concluye.
EL BCE no duda, pero las hipotecas titubean
Hacía tiempo que una decisión del BCE no generaba un debate tan amplio fuera de la institución, aunque dentro, tal como señaló Lagarde, ni se plantearon otra opción que no fuera subir los tipos. Con estos mimbres deberán tejer quienes busquen casa y necesiten una hipoteca, o quienes tengan una a tipo variable. Con unas condiciones que ya se habían vuelto restrictivas en el último año, una subida de tipos podría dejar fuera del mercado hipotecario a más gente, aunque todo dependerá de la duración del ciclo de subidas.
En cuanto a las hipotecas a tipo variable, el Euríbor llegó en mayo a su máximo en 20 meses, situándose en el 2,8%, y cabe esperar que este nuevo ciclo de tipos repercuta en el interés de los préstamos, poniendo más tensión a un mercado inmobiliario ya de por sí complicado para los ciudadanos.