Muchas cabezas pero nadie al mando en el Partido Popular

Máximo Aláez

Desde que el señor Feijóo llegó a la presidencia del partido, y especialmente desde que comenzó esta legislatura, el Partido Popular nos ofrece a diario una gama de intervenciones que bien podrían titularse como “si no le gusta este titular, tengo otro...”.

Desde un supuesto líder que cada día sorprende con una simpleza que supera a la anterior, en un ejercicio permanente de sobreactuación y cambios de opinión que hoy niegan lo que afirmaron ayer, y sin ofrecer una sola idea para resolver los problemas del país, hasta una lideresa que va por libre marcando el paso y contradiciendo al líder siempre que tiene oportunidad. Unos líderes regionales que dicen A y B al mismo tiempo y no se ponen de acuerdo entre ellos en ninguno de los temas que afectan a las cuestiones autonómicas que gestionan y se limitan a decir "no" a cuantas propuestas haga el Gobierno sin ninguna intención propositiva; o unos portavoces del partido que repiten el argumentario como papagayos queriendo parecer cada uno más ocurrente o ir más allá de Vox en su lenguaje grosero.

¿Y qué hace el líder? Mejor no hablar de esto, ni tampoco de lo otro. Con el resultado de que sólo habla de aquello que le exige Vox y, entonces sí, retándolo por la derecha

El resultado que vemos los ciudadanos es una jaula de grillos que se sostiene en el mero “Pedro Sánchez a prisión” o “Gobierno corrupto”, sin realizar ninguna propuesta para no hacer visibles las diferencias internas y los conflictos de intereses que existen entre los propios territorios que hoy gobiernan. ¿Cómo van a hablar, por poner un ejemplo, de un modelo de financiación autonómica si tienen entre ellos posiciones incompatibles?

¿Y qué hace el líder? Mejor no hablar de esto, ni tampoco de lo otro. Con el resultado de que sólo habla de aquello que le exige Vox y, entonces sí, retándolo por la derecha. Como ha dicho la líder extremeña, “mi feminismo es el de Vox”. Pero, como señala el dicho, si sales de marcha con un pirómano vas a terminar chamuscado.

¿Puede aguantar mucho más así el Partido Popular, sin ser fagocitado por la ultraderecha? Esa es la pregunta que deberían hacerse las personas conservadoras pero demócratas que militan en ese partido y que no quieren verle caminar como pollo sin cabeza hacia un desastre que les costará más resolver cuanto más tiempo pase. Quienes no votamos a ese partido pero creemos en la necesidad de una derecha democrática les agradeceríamos que se pongan a pensar en el país con un sentido democrático y visión de futuro. Alguien al volante, por favor.

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Máximo Aláez es socio de infoLibre.

Máximo Aláez

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