En el capítulo referente al Hemisferio Occidental de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) se anuncian despliegues militares específicos “para asegurar las fronteras y derrotar a los carteles, incluido el uso de la fuerza letal para reemplazar la fallida estrategia de aplicación exclusiva de la ley en las últimas décadas”.
Ya se ha aplicado en Venezuela, en el mar Caribe y en el interior de Estados Unidos y se aplicará en otros lugares, pero lo preocupante es que ese anuncio implica que el imperio de la ley queda abolido, porque su aplicación ha resultado fallida, según los redactores de la ESN. Queda atestiguado el fin del mundo con reglas.
Hemisferio Occidental: reinstaurar la doctrina Monroe
El objetivo de tal reinstauración es asegurar la preeminencia de Estados Unidos desde el Ártico hasta la Antártida, es decir también sobre Groenlandia y Canadá; la preeminencia implica también, como se resalta en la ESN, “negar a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas y otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio”.
Las actuaciones concretas a realizar por Estados Unidos en el hemisferio se concretan en el plano militar, reconsiderando la presencia militar en el hemisferio, y en el plano político-económico.
En el plano militar
La Marina y la Guardia Costera adquieren una importancia relevante “para controlar las rutas marítimas, impedir la inmigración ilegal y el tráfico de personas y drogas”. Si ya hemos visto el despliegue de la Marina estadounidense en el Caribe, podríamos ver el mismo despliegue en los alrededores del Cabo de Hornos, en la costa groenlandesa, o frente a las costas panameñas o nicaragüenses.
Piensan, también, los estrategas estadounidenses que es necesario “un reajuste de nuestra presencia militar global para abordar amenazas urgentes, así como realizar despliegues específicos para asegurar las fronteras y derrotar a los carteles".
Se encomienda además a las Fuerzas Armadas estadounidenses “establecer el acceso a ubicaciones estratégicamente importantes", hay que entender que se refiere a cualquier punto del hemisferio occidental sea o no territorio estadounidense, si es necesario para la citada preeminencia en el Hemisferio.
La importancia que la ESN otorga a las actuaciones militares en todo el mundo conllevarán sin duda un incremento importante del gasto global de los Estados Unidos, aquejado de un fuerte endeudamiento, pero nada se dice en el documento sobre este aspecto.
En el plano político-económico
Quieren los redactores de la ESN que otras naciones del hemisferio consideren a Estados Unidos como su socio predilecto a través del “reclutamiento de líderes regionales que puedan contribuir a una estabilidad en la región” y mediante “la diplomacia comercial para fortalecer nuestra economía e industria, utilizando aranceles y acuerdos comerciales recíprocos como herramientas poderosas”.
Insiste la ESN en que Estados Unidos debe convencer a sus posibles socios de las ventajas de acuerdos con ellos, eliminando los costes ocultos en espionaje y seguridad que acuerdos con otros competidores conllevan, y recuerdan: "Los términos de nuestra alianzas y los términos bajo los cuales se puede tener acceso a cualquier tipo de ayuda deben estar condicionadas a la reducción de influencias externas adversarias, desde el control de instalaciones militares, puertos e infraestructuras clave para la compra de activos estratégicos”.
Estados Unidos debe hacer todo lo posible para expulsar a las empresas que construyen infraestructuras en la región, según los redactores de la Estrategia de Seguridad Nacional
La obsesión de los redactores de la ESN por eliminar la influencia de otros competidores en el hemisferio, les lleva a resaltar que “competidores no hemisféricos han realizado importantes inversiones en nuestro hemisferio tanto para perjudicarnos en el presente, como estratégicamente en el futuro. Haberlo permitido ha sido un error”.
Pese a resaltar lo anterior, se reconoce que “cierta influencia extranjera será difícil de revertir, dadas las alianzas políticas entre ciertos gobiernos latinoamericanos y ciertos actores extranjeros”.
Estados Unidos debe hacer todo lo posible para expulsar a las empresas que construyen infraestructuras en la región, según los redactores de la ESN, se entiende que empresas de esos actores extranjeros.
Asia. Estrangular a China
El apartado dedicado a Asia en la ESN lleva el subtítulo “ganar el futuro económico y prevenir la confrontación militar". La lectura del documento nos aclarará qué entienden los redactores del documento por dicho subtítulo.
Lo que se puede afirmar es que el protagonista del apartado es siempre China de forma directa o indirecta. Los redactores del informe dejan claro que haber permitido el desarrollo de China fue un error achacable a las administraciones estadounidenses anteriores, por lo que en la actualidad Estados Unidos debe alentar a Europa, Japón, Australia, Canadá y México a adoptar políticas comerciales que contribuyan a "reequilibrar la economía china hacia el consumo doméstico”, es decir, impedir su expansión mundial, “ya que el Sudeste asiático, América Latina y Oriente Medio no pueden absorber por sí mismas el enorme exceso de capacidad de China”.
China ha dedicado 1,3 billones de dólares de su superávit comercial a préstamos a sus socios comerciales y eso debe terminar, vienen a decir los redactores del ESN. Europa, Japón, Corea del Sur poseen activos externos de 7 billones de dólares y deben reemplazar a los prestamistas chinos .
Opinan también los redactores del documento que se debe poner fin a ciertas prácticas como estrategias industriales predatorias y dirigidas por el Estado; robo de propiedad industrial a gran escala y espionaje industrial; amenazas contra nuestras cadenas de suministro... No hace falta señalar quién ha sido el villano.
El déficit por cuenta corriente estadounidense es insostenible, señalan los autores de la ESN, y por eso es necesario reequilibrar las relaciones comerciales globales. Además de incrementar la cooperación con Australia y Japón, Estados Unidos debe mejorar la relación con India y con todos los socios del Indopacífico cuyo PIB nominal es la tercera parte del mundial y crecerá notablemente en este siglo.
Taiwán no se toca
Se ha comentado que la acción ilegal de Estados Unidos en Venezuela era un mensaje para China en el sentido de que podía hacer lo mismo en Taiwán. Nada más lejos de la intención de los redactores de la ESN.
Taiwán es fabricante de semiconductores, pero su importancia estratégica radica en que proporciona acceso directo a la segunda cadena de islas y divide al noreste y sudeste asiáticos en dos frentes distintos. Dado que un tercio del transporte marítimo mundial pasa actualmente por el mar de China meridional pasa, es indudable la importancia estratégica de la isla, según los estrategas de Trump.
[Las cadenas de islas en el Mar de China son estrategias defensivas y ofensivas, la primera constituida por Japón, Taiwán y Filipinas que busca contener la proyección naval de China hacia el Pacífico, mientras que la segunda –Marianas, Guam y Palaos– es una línea más profunda para frenar a China si se rompe la primera].
Se trata de un asunto que exigiría una mayor profundidad de análisis, pero lo sustantivo es que la Estrategia de Seguridad Nacional resalta que “es prioritario disuadir un conflicto por Taiwán. Estados Unidos no apoya ningún cambio en el Estrecho de Taiwán; para ello es necesario construir un ejército capaz de rechazar cualquier agresión a cualquier punto de la primera cadena de islas”, y los estrategas estadounidenses piensan que es mejor no hacerlo solos por lo que solicitan a Japón y Corea del Sur que aumenten su gasto militar.
El objetivo estratégico es impedir cualquier intento de apoderarse de Taiwán.
Si el objetivo estadounidense es estrangular China económicamente y reducir su capacidad militar, es de temer que un conflicto a gran escala está servido.
Puedes leer aquí la primera parte de este análisis sobre la Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU.
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Julián Lobete Pastor es socio de infoLibre.
En el capítulo referente al Hemisferio Occidental de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) se anuncian despliegues militares específicos “para asegurar las fronteras y derrotar a los carteles, incluido el uso de la fuerza letal para reemplazar la fallida estrategia de aplicación exclusiva de la ley en las últimas décadas”.