Tren de borrascas en Castilla-La Mancha
El tren de borrascas en Castilla–La Mancha aún no ha terminado. Es más, ni siquiera comenzó en enero: hace ya un tiempo que, bloqueado por el vendaval político de levante que asoma por el extremo derecho norte peninsular, Cataluña, el presidente castellano-manchego Emiliano García Page, empeñado en apretar aquellas isobaras, simula que por el oeste se abren claros y una brisa atlántica suave como si fuera un peine que alisara nuestras sierras dejando un cabello forestal impecable. Sin embargo, de su inacción en políticas de izquierda viene un nubarrón constante –y no un sirimiri– que empapa cualquier papel mojado progresista que nos quiera vender.
¿Y si Goretti, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils y Oriana no fueran nombres de inclemencias ni de fenómenos atmosféricos intensos sino el nombre de aquellos niños y niñas que padecen y son víctimas del ciclón de desinversión educativa de Alta Velocidad Española que lleva su administración siguiendo las tesis del capitalismo? La culpa será de los Rodalies… En fin, entre tantos vientos, vía libre para los globos sonda que fluyen desbocadamente.
Estos días pasados rebosaron algunos pantanos, como el de Torre de Abraham, en la provincia de Ciudad Real, y gracias a la actuación del vecindario y de la UME, se han amortiguado las pérdidas materiales en los pueblos cercanos a los ríos a los que da “de beber” este embalse.
El sistema educativo en CLM está colapsado. Sus profesionales, desbordados. En situación de emergencia permanente, tratan de extraer, minuto a minuto, sesión a sesión, día a día, semana a semana, trimestre a trimestre… ese conocimiento de sus niños y niñas como si fueran desaguadores que achican y achican con bombas de agua el alcantarillado y las arquetas sobresaturadas de agua de un lugar inundado.
Esas dos horas que suponen mejoras laborales se quitan de apoyos y refuerzos al alumnado sin que se contrate a más maestros y maestras. Es decir, lo que supone un recorte de la calidad del sistema educativo se enmascara como una mejora para las condiciones laborales del profesorado
Ante estos rebosamientos, la diferencia está en que un tren de borrascas es natural, temporal y –en cierta medida– incontrolable, mientras que otro es provocado, permanente y controlable.
Es común y frecuente un elevado número de alumnos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y otras necesidades también importantes en las aulas cuyas necesidades no están cubiertas. Pongo el foco en el alumnado TEA porque condiciona en mayor medida el desarrollo fluido de una clase que otro tipo de dificultades. En estas clases, maestros y maestras intentar filtrar gota a gota los contenidos y competencias a todos sus alumnos/as preparados para afrontar cualquier estancamiento de esos cerebros que, en algún momento, chocan con un dique que les perturba hasta derramarse como una corriente de agua que moja descontrolada las sillas, mesas y mochilas del lugar. Todos/as sabemos que estos niños/as TEA manan subterráneamente y que, en un momento u otro, por naturaleza, brotarán a la superficie: tener los recursos dependerá de si podemos atenuar esta situación, ayudar a este niño/a, al resto de la clase y, por supuesto, a la salud mental –y física en alguna ocasión– del profesorado.
¿La respuesta administrativa? Pues llegados a este punto disfuncional, ojalá fuera solamente el silencio administrativo porque, en ocasiones, hay hasta malas palabras de la funcionaria de turno a quien se demandan más recursos.
Por cierto, esta tarde estoy escribiendo este artículo porque este curso los maestros y maestras han ganado dos horas de libranza al mes y pueden salir dos días antes en cada mes. Muy bonito pero, si alguien gana, alguien tiene que perder, al menos en las competiciones. ¿Adivinan? Esas dos horas que suponen mejoras laborales se quitan de apoyos y refuerzos al alumnado sin que se contrate a más maestros y maestras. Es decir, lo que supone un recorte de la calidad del sistema educativo se enmascara como una mejora para las condiciones laborales del profesorado. Parece como si de las corrientes oceánicas llegaran y resonaran los ecos de la propaganda trumpista. Así funcionan las Pagemáticas: 1 + 1 son 2 pero te dirán que son 3.
El PSOE sí podía intervenir en “este tren de borrascas” y no lo hace.
Tan simple… como una muela, tan simple… como un sombrero.
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Paco Ochoa es socio de infoLibre.