Ruth Ferrero: “Esta guerra es un error estratégico sin precedentes de Trump”

Ruth Ferrero: “Esta guerra es un error estratégico sin precedentes de Trump”

Ruth Ferrero fue de las primeras en nuestro país en advertir de que tras los aparentes bandazos de Trump al comienzo de este mandato subyacía un plan imperial y un reto frontal al orden internacional basado en reglas que habían surgido tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial. La doctora y profesora de Ciencia Política percibe que el ataque de Estados Unidos a Irán, alentado por Israel, puede haber sido un grave tropiezo en la hoja de ruta del presidente americano.

Estados Unidos, tras los pasos de Israel

“Parece que la iniciativa del ataque procede de Israel con una agenda para consolidarse como potencia hegemónica en la región de Oriente Medio. Es la primera vez que esa agenda está siendo escuchada y amplificada por Estados Unidos, que, después de muchos años de insistencia por parte de Israel, ha decidido lanzar este ataque. Es importante recordar que esta no es una agenda nueva para Israel, pero hasta ahora ningún presidente estadounidense se había atrevido a lanzar un ataque directamente contra Irán. Yo diría que hay una agenda regional que es la que marca a Israel con unos objetivos claros, desestabilizar a Irán y fragmentarlo en la medida de lo posible. Y otra de Estados Unidos, que es la de apoyar a su aliado en la región y al mismo tiempo expulsar de nuevo a China del acceso a determinados recursos fósiles, al igual que sucedió en Venezuela. Lo que ocurre es que no está saliendo tal y como tenía previsto Estados Unidos, cuya idea era un cambio de liderazgo en Irán, por uno que fuera más dúctil con las intenciones geopolíticas y económicas de Estados Unidos”.

Neomercantilismo

 “Estamos en lo que podemos llamar un neomercantilismo en el que el acceso y control de las energías fósiles, en un momento de reconfiguración del orden global en esferas de influencia y de competición estratégica entre Estados Unidos y China, se está convirtiendo en esencial por el Golfo. No solamente hay petróleo, sino una serie de materiales fundamentales para el desarrollo tecnológico y el medio ambiente. Cuestiones, por ejemplo, de producción de fertilizantes para el entorno rural”.

Repercusiones para China del conflicto

“Este conflicto, en términos energéticos, afecta sobre todo al sureste asiático y a China, que son los principales importadores de petróleo de la región. En el caso europeo es en torno a un 5% de su petróleo. Esta región no solamente provee de recursos energéticos a Asia, sino que además es un punto neurálgico del desarrollo de la nueva Ruta de la Seda china. Por tanto esa nueva ruta, con todas las infraestructuras en las que China ha hecho muchísima inversión, que atraviesan Irán, Irak y llegan al Mediterráneo, se están viendo afectadas. Todavía es pronto para ver qué efectos puede tener en términos económicos, pero por el momento están siendo sorteados. Entre los petroleros que están saliendo del Golfo Pérsico por el estrecho de Ormuz, los únicos que están dejando transitar son los que tienen como destino final China. Esto es una buena muestra de cómo se están protegiendo los intereses chinos en este ámbito”.

Un Ormuz más estrecho

“El estrecho de Ormuz es un punto neurálgico por el que transita el 20% de las exportaciones de petróleo global y en torno al 15-20% de las exportaciones de gas natural del mundo. También, por tanto, es un punto neurálgico en la geopolítica de la economía global. Aquel que tenga el control del estrecho de Ormuz es el que, efectivamente, tiene en sus manos la capacidad de generar una crisis energética y económica a nivel mundial. Sorprende descubrir que no estaba en el mapa de identificación de riesgos estadounidense la posibilidad de que Irán cerrase el estrecho. Es verdad que es la primera vez que se cierra en su totalidad a lo largo de la historia. En otras crisis ha habido cortes parciales o escolta, como por ejemplo en la guerra de Irak. Por tanto, es un riesgo máximo de cara a ulteriores impactos en la economía del mundo. No parece que se pueda forzar ahora mismo al régimen iraní a la reapertura del estrecho”.  

La difícil reapertura del tránsito marítimo

“Hay dos opciones para que Estados Unidos e Israel puedan forzar esa apertura del estrecho de Ormuz. Por un lado, puede ser una negociación con las autoridades iraníes, con las condiciones que pusieran estas, que serían fundamentalmente tres. Una es el fin de las hostilidades. Por supuesto, la retirada de los soldados estadounidenses de la región y, en tercer lugar, el levantamiento de sanciones y probablemente algún tipo de resarcimiento por haber lanzado el ataque. Esa sería la vía de la negociación. No parece que estemos en ese punto. La otra vía tiene que ver con intentar controlar el territorio costero que da directamente al estrecho de Ormuz. Pero eso requeriría un desplazamiento de tropas y control de ese territorio iraní por parte de los estadounidenses y, en su caso, de los israelíes. Para los israelíes, esta no es ahora su principal prioridad. El terreno de operaciones de los israelíes es Irán por vía aérea y vía terrestre en el Líbano. Por tanto, en este momento, el que tiene la llave para que se abra el estrecho de Ormuz en términos tácticos y estratégicos es Irán. En términos tácticos, porque es el que puede cerrarlo y en términos estratégicos, porque le está dando la capacidad de presionar tanto a las monarquías del Golfo como a otros aliados de Estados Unidos y de Israel que están empezando a padecer los efectos de esa crisis energética y económica”.

Un orden mundial en riesgo

“El régimen internacional que todavía sigue vigente lleva ya en crisis bastantes años. Es cierto que había un reconocimiento tácito del derecho internacional basado en reglas por parte de las potencias del norte global. Sobre todo para hacer cumplir esas normas al sur global, siempre y cuando no entrasen en conflicto con sus propios intereses. Hemos visto vulneraciones del derecho internacional en momentos anteriores. Por ejemplo, en las guerras de la antigua Yugoslavia o en la intervención en Irak. Son dos casos flagrantes. Lo que sucede ahora es que están siendo una acumulación de vulneraciones a las cuales se han sumado en buena parte intereses económicos. La ausencia de reacción o incluso complicidad de algunos países europeos con el genocidio en Gaza, la ausencia de imposición de sanciones a Israel, la no ruptura del acuerdo comercial entre la Unión Europea e Israel es significativa de que no hay una confianza plena en que el orden internacional sea la vía de solución. La propia invasión rusa de Ucrania fue una vulneración del derecho internacional, aunque ante esta hubo bastante unanimidad en el marco europeo a la hora de imponer sanciones a la Federación Rusa. En este caso, lo diferente es que un aliado de los estados europeos, uno de los impulsores de este orden internacional basado en reglas, Estados Unidos, es el que directamente interviene atacando a un país por una guerra de elección en coalición con Israel, que ya sabemos que lleva muchos años vulnerando el derecho internacional. Casi desde su creación”. 

Postura de Pedro Sánchez

“El posicionamiento de España es, en primer lugar, coherente. Fue coherente condenando la invasión rusa de Ucrania. Se ha sido coherente poniéndonos del lado del pueblo palestino ante el genocidio en Gaza y los desmanes en Cisjordania. Y en este momento también se es coherente no siendo un cómplice de este ataque, como digo, por elección. Una guerra elegida, no forzada porque hubiera riesgo nuclear por parte de Irán, tal y como como han advertido tanto los analistas del Pentágono como la Agencia Internacional de la Energía Atómica. Me parece que eso abunda en la coherencia de las declaraciones del primer ministro español. Tendremos que ver si efectivamente eso lleva a acciones que se correspondan con esa narrativa”.

Contradicciones de Ursula Von der Leyen

“Entiendo la posición de Ursula Von der Leyen en la medida en que se ha destapado como una auténtica sionista, en defensa de los intereses israelíes, incluso traspasando sus propias competencias dentro del marco europeo. Tanto el canciller alemán Merz como ella han sido de los políticos europeos que con mayor énfasis han puesto el foco más en las vulneraciones de derechos humanos en Irán que en el ataque de Israel y de Estados Unidos vulnerando ese derecho internacional. Von der Leyen es la presidenta de la Comisión y, por tanto, la que se supone que tiene que ser guardiana de los tratados. Eso significa la defensa activa del derecho internacional. No forma parte de sus competencias el pronunciarse de la manera que lo ha hecho sin ningún mandato por parte de los 27. En todo caso, me parece que lo que plantea está mal focalizado. Es verdad que estamos ante una quiebra del orden multilateral basado en reglas, digamos, del mundo liberal, que desde finales de la Segunda Guerra Mundial había gobernado el mundo en su conjunto. Pero también es verdad que la posición de la representante de la Comisión Europea tiene que ser plantear estrategias para su defensa activa. Lo que ella plantea es que, puesto que hay una quiebra de ese orden internacional, los europeos tenemos que asumir que eso sucede y acompañar a aquellos que están vulnerando ese derecho internacional. Esto me parece un error conceptual y político sin precedentes. Ursula von der Leyen y Merz están más bien apoyando la iniciativa política del presidente Trump de la fragmentación europea y de que cada país miembro de la Unión Europea persiga sus propios intereses”.

El Partido Popular ante esta guerra

“El Partido Popular Español, como partido de Estado con aspiraciones a ser en algún momento líder del Ejecutivo, tendría que creer en ese mundo basado en reglas y defenderlo de forma activa. En el marco estratégico de la geopolítica actual no se puede actuar de manera acrítica. Hay un corpus de valores que hay que defender hasta sus últimas consecuencias. En segundo lugar, una defensa de la propia soberanía española y europea. Si estamos diciendo que hay que avanzar hacia una autonomía estratégica de la Unión Europea, no se consigue solo a base de impulsar la industria del armamento, también a través de una vindicación de ese derecho soberano a tomar las decisiones sobre efectivos o infraestructuras que se encuentran en nuestro propio territorio. Eso no significa vulnerar ningún tratado internacional, como puede ser el de la OTAN o una alianza estratégica como la que tenemos con Estados Unidos. Simplemente significa que esas infraestructuras, como es el caso de las bases militares de Rota y Morón, sean utilizadas de acuerdo con los criterios que los europeos dicen defender, que es el derecho internacional y la defensa de los derechos humanos. Eso hubiera sido lo que yo habría recomendado al Partido Popular. Porque de esa manera estás apelando a los sentimientos de defensa de los intereses nacionales”. 

La importancia de la sociedad civil

“La sociedad civil tiene la obligación de reaccionar. El nivel de información y actuaciones es abrumador y altamente disruptivo. Pero una vez pasado el shock, varios meses tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en este segundo mandato la sociedad civil está comenzando a reaccionar. Creo que esto va a acelerarse, que las opiniones públicas, especialmente en el caso europeo, van a empezar a aparecer. Especialmente, las clases populares van a empezar a sufrir los efectos de esa crisis energética y de esa crisis económica en la forma de incremento de los precios. En el norte global nos hemos acostumbrado a no estar en una situación de guerra constante. No es el mismo caso en el sur global, donde siempre han estado atravesados por conflictos de diversa naturaleza. Quizás ha llegado el momento de establecer unos lazos más solidarios también con las sociedades del sur global. Aprender las formas de resiliencia que en esos lugares se han ido construyendo en forma más cooperativa, más del común, frente a agresiones a los derechos fundamentales de las distintas sociedades. Hay que seguir azuzando para que eso cada vez sea un clamor más global”.

Estado del plan imperial de Trump 

“Hasta el lanzamiento de este ataque contra Irán me parece que había actuado de acuerdo con su hoja de ruta imperial, mantener la hegemonía global de Estados Unidos, que es un imperio en decadencia. Tras la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional de finales de 2025 y la intervención en Venezuela, todo había salido según los planes de Donald Trump. Intentar, a través de las presiones políticas, diplomáticas, militares y económicas en los países de América Latina y en Europa, un cierto statu quo de sometimiento a su propia agenda. Esta guerra es un error estratégico sin precedentes para el mandato de Donald Trump. La situación en la que se va a ver envuelto en las próximas semanas y meses puede haber sido el principio del fin de este de este sueño imperial que él tiene. Ya hay mucho descontento social por las medidas represivas dentro de su país, pero sobre todo por la acción exterior que está desarrollando en Oriente Medio, de la cual además no tiene una fácil salida. Aunque Estados Unidos quisiera salir ahora mismo del terreno de operaciones y de Oriente Medio, no podría porque tiene que vender a su propia opinión pública algún tipo de victoria y no está en disposición de hacerlo. En tanto en cuanto no esté abierto el estrecho de Ormuz, Estados Unidos no se puede retirar de Oriente Medio. Sería imposible plantear como una salida digna el hacerlo en esas condiciones. Y esto va a acompañado de incremento de precios y de resistencias dentro del propio Partido Republicano. No nos olvidemos que este es un año electoral, que el 2 de noviembre habrá elecciones de medio término en Estados Unidos. Eso si es que se mantienen las elecciones de medio término. Hay quien dice que igual si hay previsiones no muy favorables a las candidaturas republicanas podría incluso llegarse a interferir por parte de la Casa Blanca en dichas elecciones”.

Amenazas a la democracia estadounidense

“El propio Donald Trump y algún otro miembro de su gobierno han dejado caer que igual hay algún tipo de intervención en ese sentido. Incluso sin esa intervención, lo que parece claro es que todo el deterioro democrático que está sufriendo Estados Unidos va a tener un impacto en el ulterior desarrollo de su democracia. Este mandato de Donald Trump va a ser recordado como uno de los más dañinos para la propia democracia americana. Si se decide por poner soldados sobre el terreno tiene que pasar además por el Congreso y el Senado. No estoy tan segura de que todo el bloque republicano votase a favor de ese despliegue militar en Oriente Medio. Supondría al menos una fuerza de unos 200.000 soldados desplazados sobre el terreno. De ahí que una de las estrategias que está siguiendo Estados Unidos, al ver que el régimen no cae y que Irán está poniendo una resistencia sólida en términos de guerra asimétrica, es involucrar a más aliados y a guerrillas hostiles al régimen dentro del propio Irán para que abunden en su desestabilización. De momento, ni los kurdos están respondiendo de la manera rápida que esperaban los estadounidenses para desestabilizar desde dentro, ni por el momento está siendo capaz de arrastrar a los aliados europeos a un desplazamiento militar a la región. Al principio había cierto runrún de fondo en el que parecía que Reino Unido, Alemania y Francia iban a acudir a esos cantos de sirena de Estados Unidos. Eso se ha visto frenado, entre otras, por razones de opinión pública”.

Europa en el desorden internacional

“Tenemos que ser conscientes de nuestros límites. Cuando hablamos de Unión Europea estamos hablando de un mercado común muy fuerte, pero no de una Unión Europea que sea fuerte en términos geopolíticos. Lo que estamos viendo es una agregación de intereses en el marco de la Unión. Cuando coinciden esos intereses geopolíticos funciona bien, como en el caso de la guerra en Ucrania y la imposición de sanciones contra la Federación Rusa. Pero cuando no coinciden se produce una mayor fragmentación de la propia UE. Eso hace extremadamente difícil que Europa pueda resistir los envites de la competición entre grandes potencias en la que en la que nos encontramos. Tenemos una gran desventaja en relación con Estados Unidos y China. Y es que la Unión Europea no es un Estado y, por tanto, los procesos de toma de decisiones son mucho más complejos. De momento, la respuesta ante las amenazas de ese mercado común ha sido unitaria. Es decir, cuando Donald Trump lanza esa amenaza a España con las relaciones comerciales, toda la Unión Europea ha respondido a la vez defendiendo los intereses de la propia Unión Europea. Pero claro, las competencias en materia comercial son competencias de la Unión Europea, no son de los Estados. De momento eso se ha mantenido, pero eso es lo que persigue tanto Donald Trump como Putin. Intentar resquebrajar, es decir, minar el mercado común. Sería el último eslabón para un avance de la fragmentación de la propia Unión Europea. Y ahí es donde vamos a estar midiendo si efectivamente tenemos capacidad de resiliencia y al menos en ese ámbito podemos aguantar los embates externos”.