George R. R. Martin publicó Juego de tronos en 1996. Hace treinta años comenzaba así su franquicia de Canción de hielo y fuego, que ya ha sido adaptada en televisión con la famosa serie que desarrollaron Benioff y B. Weiss y después con La casa del dragón.
Acaba de estrenarse una obra más modesta, con episodios de media hora, y llena de encanto que se sitúa cronológicamente entre ambas. Noventa años antes de los hechos de Juego de tronos ocupan el trono de hierro los Targaryen, pero ya no tienen sus temidos dragones.
Un mísero aspirante a caballero
El pueblo empieza a preguntarse qué derecho tienen entonces a reinar. Ajeno a estas especulaciones, un pobre diablo, un gigantón que ha sido escudero de un caballero errante sin suerte, ve como este muere y debe decidir sobre su vida.
Dunk el alto, sin dinero, título ni hogar busca hacerse caballero y para ello se dirige a un torneo de justas en el que mostrar su habilidad. Por el camino encuentra un escudero, un niño apodado Huevo por su cabeza calva, que decide seguir sus pasos.
Habrá segunda temporada
Esta extraña pareja de buscavidas con grandes ideales protagoniza seis episodios cortos de esta primera temporada. Ya está renovada la serie por una segunda y todos los participantes se muestran encantados con el resultado.
De momento hemos visto los dos primeros capítulos en HBO Max o a través de Movistar Plus y destacan por su ligereza, humor y por centrarse en la vida de un plebeyo, aunque entre en contacto con reyes y señores. Se trata de una historia muy terrenal, sin la magia ni la épica de sus series hermanas precedentes.
El encargado de esta adaptación ha sido Ira Parker, quien participó en el guion de la primera temporada de La casa del dragón. El propio George R. R. Martin se ha vuelto a involucrar en las grandes decisiones y con mucho entusiasmo en la promoción.
Parte de una antología colectiva
Para The Hollywood Reporter, Martin cuenta que tras publicar Juego de Tronos, Robert Silverberg le ofreció participar en una antología, Leyendas, del tipo que se llevaba mucho entonces.
Diez autores de fantasía o ciencia ficción, entre los cuales él era el más novato, tenían que entregar relatos o novelas cortas situados en universos creados en sus obras. En su caso, el mundo era el de Poniente.
Caballería y caballerosidad
Martin afirma que siempre se ha sentido atraído por la caballería, por la caballerosidad y por los torneos de justas. Había mencionado alguno en su primer libro, pero de pasada.
En su opinión nadie ha encarnado como los caballeros una filosofía idealista de defensa de los débiles, de los inocentes, con nobleza. Son los superhéroes de la Edad Media. Teniendo en cuenta, eso sí, que este periodo abarcó mil años en los que se dieron episodios muy poco heroicos también.
Personajes que parecían cobrar vida propia
Tardó en tener una idea para esta noveleta, pero una vez le llegó, los personajes no le abandonaban ni de día ni en sueños. “En mi caso hay historias que casi se escriben solas, que toman vida”, dice refiriéndose a las aventuras de Duncan y Huevo.
Este relato le trajo grandes alegrías. Asociarse a grandísimas figuras le dio visibilidad, y las páginas que inspiran esta serie encantaron a la audiencia, que buscó ávidamente su siguiente volumen de Canción de hielo y fuego.
Creador de mapas ficticios
Martin siempre fue un obseso de la fantasía. Ya en el instituto, en Nueva Jersey, escribía relatos basados en los universos de Marvel con nuevos personajes de su invención. Mucha gente joven se mostraba encantada con ellos.
Esto no le sirvió cuando, tras estudiar periodismo, fue a la editora de cómics a pedir trabajo. Pero había despertado un enorme talento para explorar mapas ficticios y crearlos. Un gran ejemplo es esta historia, que se llamó originalmente El caballero errante.
Cuestión de tono
Ira Parker dice que ellos son Juego de tronos sin equipo. En declaraciones a Marco Spagnoli, explica que son la serie del Perro y Arya o de Brienne de Tarh y Podrick. “Nuestro lugar entre las dos series gigantes que ya se han hecho venía del tono, el tono y el tono”.
Algo de lo que las novelas cortas de la serie van sobradas. “Tienen algo encantador, dulce, y tienen mucha esperanza”, añade Parker. A la vez, encontramos la brutalidad de Poniente y la imprevisibilidad. “Algo que resuena en la gente, porque así es tu vida”, señala.
El choque entre los ideales y la sucia realidad
La gente buscaba estabilidad, y una dinastía proporcionaba algo de ello. La serie tiene la visión política de R. R. Martin, pero varía la escala que se utiliza para mirarlo. “Se busca el punto en el que se cruzan las decisiones del poder con la vida cotidiana de las personas”, decía Parker en la Comic-Con de San Diego.
El punto de partida de la serie también será muy reconocible para muchas personas. Ese momento de salir al mundo por primera vez y demostrar que puedes defenderte por tus medios. “Y entonces descubres lo difícil que es y que probablemente no tienes las capacidades para hacerlo”, dice el productor ejecutivo.
Nada en la vida salvo esperanza
“Pero, de todas maneras, sales, te dices que tienes aguante, instinto y determinación. Ese es el superpoder de Dunk”, afirma de un personaje que no tiene nada en la vida más que esperanza.
En un mundo rígido, en el que el destino está marcado por el nacimiento, Dunk busca un resquicio por el que llegar a una vida mejor, a pesar de no ser el personaje más inteligente creado por Martin, como él mismo reconoce. El conflicto principal, pues, es el que se da entre los ideales y una realidad más sucia y tosca.
Puede haber nuevo material original en el futuro
Ver más¿Has terminado ya, George?
La gran noticia de este prolífico autor viene de su afirmación de que se siente inspirado a seguir escribiendo aventuras y desventuras de Dunk y Huevo, de su despertar al mundo.
El reparto es todo un acierto. La pareja protagonista cae instantáneamente bien. Es muy divertido ver en las entrevistas de promoción la química entre ellos, el exjugador de rugby irlandés de 1,96 cm de altura y 29 años Peter Claffey, y Dexter Sol Ansell, un niño de aspecto frágil que ahora tiene once años y tenía nueve en el rodaje.
La grabación que les ha unido se ha ubicado en Irlanda y parte del equipo técnico trabajó una década entera en la primera serie de la franquicia. Ellos han colaborado decisivamente en dar coherencia a este renovado mundo ficticio.
George R. R. Martin publicó Juego de tronos en 1996. Hace treinta años comenzaba así su franquicia de Canción de hielo y fuego, que ya ha sido adaptada en televisión con la famosa serie que desarrollaron Benioff y B. Weiss y después con La casa del dragón.