‘¿Qué te dice esa naturaleza?’, una joya más a cargo del director coreano más ridículamente prolífico

El poeta protagonista de 'Qué te dice esa naturaleza'.

Una de las grandes señas de estilo de Hong Sang-soo es el zoom. Resulta fácil de percibir incluso mediando un público neófito, que se esté arrimando por primera vez a la extensísima filmografía del coreano. Porque este zoom no es gradual ni se ajusta suavemente a algún signo de la trama. Parece más bien caprichoso y, sobre todo, irrumpe tan ruidosamente que no hay forma de escapar de él. Guía la atención de un modo casi despótico, hacia adelante o hacia atrás, zoom in o zoom out. Y es tan desestabilizador, fundamentalmente, porque llega en el marco de larguísimas tomas fijas. Conversaciones plácidas entre tres o cuatro personajes que se van extendiendo en el tiempo, solo interrumpidas cuando alguien pide un poco más de sake. O cuando llega el susodicho zoom.

La capacidad enfática del zoom de Hong ha llegado a ser proclive al meme, cómo no. En La mujer que escapó, de 2020, el zoom privilegiaba la visión de un gato adorable, bromeando sobre la rúbrica del coreano sin por ello atentar contra el principio, más o menos riguroso, que guía estos bruscos acercamientos o alejamientos. El zoom de Hong se revelaría como la punta de lanza de una exploración constante y de, a la vez, una mirada capaz de alterar el ritmo interno de cualquier secuencia en función al pálpito y la intuición. Una escena de ¿Qué te dice esta naturaleza?, el nuevo film que Hong estrena en España —ocho títulos median entre esta película y La mujer que escapó— podría ser tan ilustrativa de esto como lo ocurrido con el gato. Aunque no tan graciosa.

Donghwa (Ha Seong-guk) acaba de conocer al padre de su pareja (Kwon Hae-hyo), y ambos han salido a pasear por el monte. Se sientan, conversan, y en un momento dado Donghwa se queda solo contemplando el horizonte. Entonces saca su cuaderno, Hong procede a su zoom out, y el joven se pone a escribir. Una vez vuelve el padre de la novia, trae con él un zoom in que acerca el plano a ambos personajes mucho más que en la composición original, antes de que se separaran. Ya que el joven protagonista es poeta, y que se ha puesto a escribir inspirado por la visión de esa naturaleza, la lectura parece obvia. El zoom reflejaría su aliento poético. Hong se estaría identificando con Donghwa, como tantos otros protagonistas previos de su obra que son escritores y directores de cine.

Siendo obvia, esta lectura entraña problemas. Aceptando alegremente que ese último zoom in, tan anclado en la subjetividad del protagonista, obedece a una forzada resituación en el ahora tras haber dejado volar la imaginación, ¿merecían estas vistas tan excitada escritura? Conviene subrayar, en este punto, que el desaliño de Hong no se limita de un tiempo a esta parte a la distancia focal: en los últimos años ha ido recurriendo a una fotografía cada vez más pobre. Ni siquiera hablamos de ocurrencias estilo Radu Jude, que filmó la excelente Kontinental ‘25 con un iPhone: Sang-soo utiliza cámaras desfasadas, sustancialmente peores de las que dispondría hoy día cualquier usuario promedio de un teléfono móvil. La capacidad entonces de registrar imágenes con matices y cualidades cinematográficas se ha reducido mucho, y Hong parece divertirse de lo lindo con ello. Buena parte de otro de sus últimos films, In Water, estaba totalmente desenfocada.

Poetas contra poetas

Así que, ¿cómo es la naturaleza que ha visto Donghwa, y que le ha movido a improvisar versos a la espera de que vuelva su suegro? Pues un amasijo informe de colores chillones y planos. Un imaginario impresionista, nos atreveríamos a sugerir, si no fuera porque su ubicación en el cuadro está tan destrozada por la luz que no hay un mínimo espacio para pinceladas de belleza. Todo luce quemado, y que Donghwa crea atisbar algo poéticamente estimulante en ello acaso podría dar cuenta de un presupuesto que ¿Qué te dice esta naturaleza? va a trabajar a conciencia: Donghwa es un tipo esencialmente ridículo. Un intensito, un cursi. Alguien muy poco serio.

Varias de las interacciones que Donghwa tiene con la familia de su pareja aluden al bigotillo que se está dejando, frente al que todos contienen la risa. El argumento de ¿Qué te dice esa naturaleza?, entonces, viene a articularse según unas coordenadas dramáticas bastante más sólidas que la media de Hong —durando poco más de 100 minutos, vendría a ser asimismo de las películas “largas” del coreano— apelando a la comedia de enredo, a algo estilo Los padres de ella. La película gira en torno a la accidentada visita del protagonista a la casa familiar de su pareja, conociendo a sus padres y a su hermana, y demostrando durante el proceso una inmadurez que terminará avergonzando a todo el mundo. Así es el planteamiento, así de difícil lo tiene la poesía.

No solo es el bigotillo o la fruición por paisajes desenfocados: también ocurre que Donghwa es un niño bien que ansía desligarse de su privilegio recurriendo a la creación artística. Empeñado en disimular, entonces, que tiene una red de apoyo tan capaz de permitirle todos los devaneos improductivos que quiera como de, llegado el caso y una vez fracase su aventura romántica, acogerle y reintegrarle en la sociedad mundana. Esta frivolidad integral chocará con el desordenado temperamento de la hermana de su pareja y con la sencilla honestidad de los padres. Siendo la madre, además, poeta (interpretada por Cho Yun-hee, otro rostro fetiche del cine de Sang-soo).

¿Qué te dice la naturaleza? se empecina entonces en la toma de conciencia de Donghwa de su propio patetismo sin que esta tenga por qué darse en unos términos de realismo impuesto o cínico. Esta familia política no busca enseñarle a Donghwa lo superfluo del ejercicio poético —el personaje de Cho es tan sereno y positivo como el de Kwon—, sino dialogar con una poesía propia, distinta, y utilizarla para tensar las contradicciones inherentes a una concepción estética del mundo. Las estrategias de Hong remiten entonces a las de otros poetas que quisieron problematizar la poesía con las mismas armas de la poesía. Resurgen los versos del argentino Atahualpa Yupanqui: “Vive junto al pueblo/ no lo mires desde afuera/ que lo primero es ser hombre/ y lo segundo, poeta”.

Y antes de esa célebre conclusión: “Tú piensas que eres distinto/ porque te dicen poeta/ y tienes un mundo aparte/ más allá de las estrellas”. Donghwa se ha querido encaramar a una distinción y a un mundo aparte más bien falsario, fabulado a partir de esa naturaleza desordenada y vulgar que la rudimentaria cámara de Hong había registrado para él. Se ha quedado con la imagen que no debía, se ha buscado una más alternativa y elevada, y ese es el error que la película sancionará durante el metraje restante. Hasta que Donghwa, totalmente derrotado y gimoteante, abrace a su amada al día siguiente farfullando solo que la quiere, que la quiere. Asumiendo que se le ha agotado la poesía.

Una obra en construcción

Pero, ¿por qué habría de agotarse la poesía? Hong sabe que esta nunca podría hacerlo si observáramos el mundo de otra forma, alérgica a más embellecimientos de los imprescindibles (o los sencillos). ¿Qué te dice esta naturaleza? podría entonces legitimar en retrospectiva buena parte de lo que Hong ha hecho en los últimos años, darle una coartada filosófica bien definida a sus extravagancias. Remitiría entonces, por anclarnos a una tradición asiática, a una suerte de reflejo negativo de Yasujiro Ozu: si el japonés se había obsesionado con depurar y pulir su estilo al máximo, Hong ha querido empobrecerlo, enguarrarlo. Hacer películas cada vez más feas con una intención análoga a la del director de Primavera tardía: extraer la poesía en su auténtica pureza.

Para Hong, la poesía no reside en la escritura ornamental de Donghwa sino en la capacidad de esa familia de ver las cosas tal cual son, y no tanto conformarse con ello como estar a su altura. No es una concepción estética fácil de calibrar con los convencionalismos del cine —más afines, en realidad, a los que emanan del privilegio del protagonista—, y por eso a Hong no le queda otra que ir ensayando, probando cosas, haciéndose preguntas. ¿Qué te dice esta naturaleza? es un título maravilloso por la facilidad con la que se transmuta en un simplísimo: ¿Qué es la poesía? 

También porque se trata de una pregunta irresoluble al encomendarse a las perspectivas y a los estados de ánimo. Hong ha resuelto dedicar íntegramente su cine a esta pregunta, y es un verdadero placer seguir sus progresos.

Más sobre este tema
stats