Cultura

Costa-Gavras sigue a Varufakis en el laberinto de la Troika

Fotograma de 'Comportarse como adultos', película dirigida por Costa-Gavras

Hubo un tiempo en que España, a los ojos de Europa, era poco más que la ese de PIGS, esas siglas salpimentadas de xenofobia que servían para agrupar a Portugal, Italia, Grecia y Spain. Hubo un tiempo en que las crónicas políticas desde las sedes del poder europeo hablaban de un ministro de Economía que acudía a las reuniones sin corbata y con una chaqueta de cuero en lugar de traje. Hubo un tiempo en que la zona euro aprendió que oxi en griego significaba no (y que nai significaba , pero esto quedó menos claro). De todo este lejano tiempo hace algo más de cuatro años. El cineasta grecofrancés Costa-Gavras, consciente quizás de la enorme distancia que media entre aquel pasado aparentemente remoto y el presente de una Europa olvidadiza, proyecta este sábado en el Festival de San Sebastián Comportarse como adultos Comportarse como adultos(Adults in the room), un relato de no ficción sobre el paso por las instituciones europeas de ese ministro sin corbata, conocido también como Yanis Varufakis

El filme llegará al Zinemaldia fuera de competición, pero con un lugar de honor: durante la segunda jornada del festival, que se celebra del 20 al 28 de septiembre, será la película que acompañe a la gala de entrega del Premio Donosti a Costa-Gavras. Pocos galardones se le han escapado al cineasta, nacido como Konstantinos Gavras en Lutra-Iraias, Atenas, en 1933: el Oscar a mejor película de habla no inglesa por Z en 1969, Palma de Oro por Missing en 1982, Oso de Oro en Berlín por Music box en 1990... También en el pasado Festival de Venecia recibió Costa-Gavras un homenaje a toda su carrera, pero los fastos no huelen a despedida: rozando los 90 años, el director sigue plenamente en activo. Su largometraje número 19 no es precisamente cómodo. Es una película basada en hechos reales que, si se tratara de un libro, sería etiquetado como narrativa de no ficción. Y de hecho es un libro: Comportarse como adultos es la crónica de Yanis Varufakis sobre sus seis meses como ministro de Economía griego, entre enero y junio de 2015. Y, concretamente, de sus tensas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. 

Pero la investigación del cineasta viene de tiempo atrás. Durante una rueda de prensa en Venecia, Gavras contaba que la chispa había prendido cuando el embajador de Chipre en Francia le previno, allá por 2007, de que Grecia se dirigía hacia "la catástrofe". La predicción, como el oráculo en una tragedia griega —el asunto se presta a numerosos símiles mitológicos—, acabó cumpliéndose, y el cineasta siguió de cerca las informaciones sobre su país de origen. "Reuní mucho material escrito, filmado, pero me faltaba una cosa esencial: qué pasaba dentro del Eurogrupo", contaba en un encuentro con el periódico francés Mediapart, socio editorial de infoLibre. Y encontró el elemento que faltaba cuando Michèle Ray-Gavras, su productora y su pareja, le pasó un artículo de Yanis Varufakis con una nota: "Creo que aquí puede estar tu película". Su caballo de Troya en ese lugar inexpugnable sería el ministro díscolo de Alexis Tsipras. (La relación entre ambos dirigentes aporta, por cierto, la dosis de drama emocional a la película). 

Todavía faltaría un tiempo para que el creador y su futuro héroe se encontraran. Cuenta Costa-Gavras que, antes de esa primera cita, leyó los libros que había publicado el ya entonces exministro, El minotauro global (Capitán Swing) y ¿Y los pobres sufren lo que deben? (Deusto, responsable también de la edición de Comportarse como adultos en España). Por entonces, asegura el director, no pensaba en Varufakis como un héroe, sino más bien al contrario: si las negociaciones entre la Troika y Grecia no avanzaban, le contaban los periódicos, era culpa de ese tal Varufakis y su aspecto amenazante. "Y poco a poco comprendí que solo había una manera de que la cosa avanzara, que era ponerlo de patitas en la calle. Y cuando fue apartado, me sentí aliviado: '¡Ah, al fin va a funcionar!", recordaba con sorna en el encuentro de Mediapart. Cambió de opinión tras conocerle, cuando este comenzó a narrarle las bambalinas de aquellos encuentros en la cumbre. Luego, Varufakis le confesó que estaba pensando en escribir unas memorias de esos meses y que querría que Gavras las leyera. El cineasta fue siguiendo el proceso de escritura de cerca, capítulo a capítulo, como un thriller. En 2017, con la publicación del libro, anunció que esa sería la base de su próxima película. 

Comportarse como adultos sigue al recién llegado a la política por los largos e impersonales pasillos enmoquetados de las instituciones europeas, buscando un acuerdo más ventajoso sobre la deuda griega que permitiera librar al país de la austeridad. Le sigue por los despachos de unos y otros y las ruedas de prensa posteriores —con contenidos no siempre coincidentes— y le sigue, notablemente, hasta el corazón de las reuniones del Eurogrupo, un órgano cuya existencia es meramente informal y que por lo tanto carece de reglamento, un órgano que cuyas sesiones no se toma acta y cuyas deliberaciones y debates son secretos. "Pero ahí se toman decisiones que nos conciernen a todos", insiste Costa-Gavras. La película no duda en tomar a Varufakis (interpretado por Christos Loulis) como héroe y, como buena epopeya, está plagada de villanos. El mayor quizás sea Wolfgang Schäuble (Ulrich Tukur), su homólogo alemán, dibujado como un durísimo negociador, muy poco dispuesto a escuchar al adversario. Pero aparecen por allí también Christine Lagarde (Josiane Pinson), directora gerente del FMI, aparentemente más abierta a las propuestas griegas, pero poco dispuesta a defenderlas ante los demás agentes. 

La película no ha llegado aún a los cines —está previsto su estreno en España a finales de octubre, y en Francia a principios e noviembre— y ya ha levantado polémica. Sobre todo en Grecia, de donde —hijo de un militante republicano— salió huyendo a los 19 años y donde nunca ha rodado. En toda su comprometida filmografía, solo Z se había centrado en su país de origen, con la narración del asesinato del diputado izquierdista Grigoris Lambrakis a manos de la extrema derecha. Pero Z, filmada durante la Dictadura de los Coroneles, fue rodada en Argelia, y para Comportarse como adultos decidió trabajar por primera vez en Grecia. Y allí estalló la polémica, cuando el Gobierno de Syriza hizo público que había concedido a la película una ayuda de 630.000 euros, lo que fue criticado como una decisión propagandística. De poco sirvió que el Ejecutivo aclarara que se trataba de una ayuda concedida a las producciones extranjeras por las que se les devuelve el 35% de la inversión realizada en el país. "En mis 50 años de carrera cinematográfica", respondía, indignado, Costa-Gavras, "nunca he sido acusado de conseguir la financiación de una película para promover la política o los planes de un Gobierno en concreto". 

No es impensable que, con tan altos personajes, cuando llegue a las pantallas, le persiga también la polémica. Y no precisamente por motivos cinematográficos. 

 

Regalo para socios de 80 entradas dobles para el preestreno de 'Comportarse como adultos', de Costa-Gavras

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