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'Enemy': un doble de 'El hombre duplicado'

'Enemy': un doble de 'El hombre duplicado'

La artista Louise Bourgeois creó su famosa escultura Maman (Mamá), una tremenda y terrorífica araña de bronce, como metáfora de su relación ambivalente con su progenitora y, a la vez, de la cualidad dual protectora y aniquiladora que encierra en sí ese animal, relacionado con el universo femenino.

Ese mismo símbolo, con la misma forma, es solo uno de los muchos interrogantes y sugestiones que pueblan –literalmente– Enemy, una película de producción canadiense dirigida por Denis Villeneuve y protagonizada por Jake Gyllenhaal, de estreno en cines el próximo día 28. El filme, basado en la novela de José Saramago El hombre duplicado, explora la cuestión de la identidad a través de la figura de un profesor de historia que descubre por casualidad que otro hombre, un actor, es físicamente exacto a él.

En el coloquio de presentación del filme, celebrado en la madrileña Casa del Lector, comparecieron ayer su guionista, Javier Gullón, y la viuda del Nobel portugués y presidenta de la fundación a su nombre, Pilar del Río. Tras la proyección, ambos desentrañaron algunos de los misterios de la obra, una adaptación de la novela más que libre, "libérrima", como señaló Del Río.

"Él pensaba que una película y una novela son dos géneros muy distintos, decía que para las películas había que escribir los guiones y no adaptarlos, pero los productores fueron muy pesados y accedió a conceder los derechos para el cine tanto de este libro como de Ensayo sobre la ceguera", explicó divertida. "Y solo puso una condición: que hicieran una adaptación libérrima, porque él era partidario de la libertad en todos los ámbitos de la vida".

Atrapado desde el principio por la novela, Gullón, a quien instó a su lectura un productor de la película, recordó cómo la simbología y la filosofía que definen no solo esta, sino toda la obra de Saramago, le llevaron a plantearse multitud de cuestiones. "Escribimos una lista de preguntas para enviárselas a José Saramago", recuerda de aquellos días de 2010, cuando el proyecto empezaba a despegar. "Y justo al día siguiente, vi en el diario que el maestro había muerto".

Aunque el autor nunca llegó a hacerse cargo de aquellas dudas del guionista, este aseguró que, en cualquier caso, "no queríamos contar la historia al pie de la letra. El libro es más profundo que todo eso: produce una sensación de vértigo, de angustia, también de sensualidad, y ese era nuestro objetivo".

A base de plantear enigmas que nunca encuentran una respuesta rotunda, la película, prosiguió Gullón, "busca que sea el espectador quien encuentre las respuestas". “Había mucho de Kafka en este libro”, dijo Del Río. “Creo que aquí se cierra un triángulo entre Kafka, José Saramago y esta obra”. Cubierto por una pátina de inquietud y cierta sensación de opresión social, el filme explora ideas como el significado de ser yo, de la otredad y de cómo ambos conceptos se entrecruzan. De ser uno mismo y al mismo tiempo ser su propio enemigo.

"Hay páginas y páginas del libro que en la película se cuentan con la mirada", apuntó Del Río que, al igual que el guionista, no dudó en alabar el buen hacer de Gyllenhaal como (doble) protagonista. "Nos hace preguntarnos: ¿Cuántas horas de incomunicación caben en una hora y media de película? Cuántas imágenes que son cuadros, y siempre el vacío, el vacío...".

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