Cervantes, Newton, George Washington... Sacando del armario a los 'Grandes maricas de la Historia'

Portada de 'Grandes maricas de la Historia'

Miguel de Cervantes, George Washington, Isaac Newton, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Hans Christian Andersen, Piotr Ilich Chaikovski, Francisco de Asís y Borbón, Alejandro Magno, Ricardo Corazón de León, Luis XIII de Francia, Antonio de Erauso... Nunca es tarde para sacar del armario a un Gran Marica de la Historia, uno de esos de los que la sociedad se avergonzaba de su condición, pero alababa su profesión.

Eso es lo que se propuso Álvaro J. Sanjuán primero con un blog, luego con hilos de Twitter y después, en pandemia, con un exitoso podcast llamado, efectivamente, Grandes maricas de la Historia, que acaba de estrenar su tercera temporada con Gloria Fuertes como protagonista. Ahora llega a las librerías convertido también en un libro que pretende, igual que en los pasos anteriores pero diferente, "ofrecer referentes" del colectivo LGTBI.

"Cuando yo tenía once años, en mi Burgos natal, pensaba que era el único ser raro del mundo y el único niño marica que jamás había existido. Lo pasaba fatal. Ojalá hubiese tenido un libro así para poder saber que hay referentes en el presente y en el pasado, que han sobrevivido, que han tenido la misma sexualidad", apunta el autor a infoLibre, para luego agregar: "Yo nací en el 74, cuando todavía estaba Franco vivo. Era muy jodido no tener referentes y que te dieran a entender que la homosexualidad está mal, que es un vicio a ocultar".

Para su propósito, Sanjuán, que estudió Literatura Inglesa, Historia y Lingüística en las universidades de Burgos y Oviedo y continuó sus estudios de Lenguas Aplicadas en la Dublin City University, ha intentado confeccionar, siguiendo la estela del podcast, una obra lo más "entretenida" posible, con la intención de que fuera "algo más divulgativo y no un tostón académico".

Conocido en Twitter como @Otto_Mas, explica, asimismo, que el objetivo último de todo este proyecto es sacar del armario a gente que "fue homosexual y cuya sexualidad se ocultó porque políticamente era incorrecto, no interesaba que se supiera o porque desde el punto de vista de la religión imperante no podía ser". "Hay que tener en cuenta que ninguno de los grandes homosexuales del pasado podía dejar por escrito su condición porque sería una garantía de pena de muerte", apostilla.

Por eso es también importante hablar de homosexualidad, porque lo que eres te afecta en todo, no solo en el aspecto personal, sino también en cómo te enfrentas a la sociedad de tu época, máxime cuando a esa sociedad no le gusta que no seas heterosexual y está dispuesta a "meterte en la cárcel por ello, a quemarte en la hoguera, a mandarte a galeras". "Ser homosexual imprime carácter porque en el pasado tenían que ocultarse constantemente. El hecho de ser homosexual influye en la vida de todos los homosexuales cuando eres perseguido. Influye en tu manera de ver y afrontar las cosas y reflejar la realidad", argumenta.

Y aunque en estos tiempos su situación esté mucho más normalizada (no en todo el mundo, no de la misma manera en según qué lugares), la condición de homosexual sigue causando cierta sorpresa: "Incluso la gente que no es homófoba te dice 'uy, pero este señor cómo va a ser homosexual'. No tendría que resultar sorprendente que alguien sea gay. Que no lo sepamos es otro asunto. Luego están los que te preguntan eso de '¿y a quien le importa con quien se acostaron?' Pues mira, a todo el mundo le interesa quien se acuesta con quien, lo que pasa es que a la gente le incomoda mucho pensar que hay homosexuales que pueden ser importantes y practican sexo. Parece que los homosexuales tenemos que ser una especie de tótem asexual, más si es alguien importante de la Historia, pues se le arranca cualquier vestigio de sexualidad".

El periplo temporal por el que nos guía Sanjuán es de lo más extenso y detallado. Partiendo desde la Grecia Clásica y la Antigua Roma para ir pasando sin solución de continuidad con rítmico orden cronológico por épocas de (así se llaman los capítulos) señores medievales, señores renacentistas, señores con peluca, señores románticos (y tristes) y señores activistas como Karl Heinrich Ulrichs o Magnus Hirschfeld. Todo ello sin olvidar los grandes éxitos nacionales, como él los llama.

Todo un pertinente viaje al pasado para comprender nuestro presente en toda su amplitud, evitando así construir un futuro sobre cimientos de falacias y mentiras. "No somos ni mejores ni peores que los demás, pero tenemos nuestro hueco en la historia y necesitamos recuperarlo para poder tener referentes para nosotros", defiende el filólogo, para también remarcar algo que no debemos obviar: "La no visibilidad del colectivo durante tanto tiempo ha sido consecuencia de la represión".

Para apuntalar sus palabras, recuerda el autor que en Europa se llevan haciendo leyes contra los homosexuales desde el siglo V, cuando la Iglesia Católica se convierte en la iglesia oficial del Imperio Romano y se legisla diciendo específicamente que a los homosexuales "hay que ahorcarlos y quemarlos en la hoguera", algo que continúa en España con los visigodos y las pragmáticas de los Reyes Católicos: "La homosexualidad no está de moda. Siempre hemos estado y lo sabemos porque había leyes que nos perseguían constantemente. Si a la heterosexualidad reinante le parecía terrible y hacían leyes, es que debía ser evidente que había mucha población homosexual".

"En España tenemos fama de haber quemado muchísimos judíos, infieles y herejes durante la Edad Moderna. Investigando, te das cuenta de que es cierto, pero a los judíos se les expulsó en 1492, y a los moriscos en 1600, así que una vez que ya los has expulsado no puedes perseguir gente que no está en tu país y quemarla, porque no existen. Los juicios a los homosexuales se mantuvieron casi hasta el siglo XIX y se sabe que entre 1500 y 1700 más o menos hubo unos 40.000 juicios por sodomía, que es una barbaridad. Es posible que se quemasen muchos más sodomitas que judíos y herejes en España. Esto es también parte de una historia que está oculta de la que nadie habla", relata.

Y es que, al final, la historia de la homosexualidad ha sido de "persecución", lo que ha motivado la ocultación por una sencilla "cuestión de supervivencia". Por eso precisamente hay que hablar de ello, porque, citando dos casos concretos de gran relevancia, el hecho de saber que Leonardo da Vinci o Miguel Ángel eran homosexuales ayuda al empoderamiento "porque aparte de ser grandes artistas sabemos que eran seres humanos que vivieron su sexualidad como pudieron en su época".

Miguel de Cervantes o George Washington

Sobre casos concretos, detalla el filólogo que hasta los años 50 del siglo XX no se supo que Cervantes era un judío converso, y no es hasta los últimos veinte o treinta años cuando los "cervantistas han encontrado muchas pruebas bastante bien documentadas" de su homosexualidad por los "círculos sociales por los que se movía o su encierro en Argel". "Cuando yo estudié en el instituto esto no se decía, pero desde hace relativamente poco ya se le considera un personaje homosexual", indica.

Pero si hay un caso de "blanqueamiento específico" que destaque sobre los demás es el de George Washington, nada menos que el primer presidente de los Estados Unidos entre 1789 y 1797. "Aplicaron todas las medidas para convertir a una persona en alguien que no era. Se sabe que era homosexual porque hay escritos y muchas pistas, pero se encargaban de borrar todo lo que tuviese que ver con su sexualidad", subraya. Y agrega: "Se casó porque en aquella época uno se casaba, pero lo hizo muy tarde. Además, se hizo tallar unos cuantos bustos de grandes generales de la Historia y todos tenían en común ser homosexuales, y se rodeó de una camarilla de soldados y militares que también eran homosexuales y que además tenían en común que eran guapísimos".

"Se sabe por muchísimas cartas que hubo siempre unas relaciones muy estrechas, más allá de lo que se puede considerar amistad. Lo que pasa es que la historiografía lo ha sabido ocultar muy bien hablando por ejemplo de camaradería. Que eran amigos tan estrechos que eran como hermanos, se decía, pero es que si hubieran sido hermanos hubiera sido una relación incestuosa", plantea divertido Sanjuán, para luego señalar que a partir del XIX la gente ya es "un poco más libre" y Chaikovski sí que escribe "cartas abiertamente sinceras sobre su sexualidad y que las autoridades rusas intentaron e intentar ocultar" porque consideran que la homosexualidad no es presentable, más en un personaje "pivotante" en la historia. "No puedes decir eso porque está mal, pero es que si te parece que la sexualidad de alguien está mal, es homofobia", insiste.

Por último, Sanjuán comprende como lógico que "si el 80% de la población es heterosexual se dé por hecho que la gente es heterosexual", pero puntualiza que "no por ello tenemos que ocultar lo otro". Para evitar que la Historia siga disfrazando a muchos de sus grandes personajes como lo que nunca fueron, está decidido a continuar con su actividad divulgativa con el podcast y cuantos otros caminos puedan ir teniendo sentido: "La finalidad es sacar del armario a toda la gente que se pueda sacar de la que metieron en él. Creo que voy a tener para muchos años de podcast".

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