Los diablos azules

Ensayo, poesía y narrativa española: la 'dichosa lista' de un lector atento

El escritor Luis Mateo Díez en una imagen de 2017.

Por muchos libros que uno haya leído, y contando con que el encuestado tenga buen criterio, resulta difícil decir cuáles son las mejores obras literarias del año. Siempre quedan libros por leer, géneros que uno frecuenta menos... Pero como me gusta el juego y a lo largo del año he leído unos cuantos libros, sobre todo de narrativa española, voy a señalar los que me han interesado más. Soy consciente de que han aparecido otros que no he podido leer, sobre todo ahora que las editoriales se muestran tan cicateras con los críticos y los escritores apenas se preocupan por que les lleguen los libros, ni siquiera a aquellos que suelen ocuparse de su obra. Hay excepciones, pero cada vez son menos.

Hace un par de años, una periodista y escritora se preguntaba en un artículo si el lector se fiaba de las listas que se componen al final del año, si el crítico se sentía representado en el colectivo del que formaba parte... Lo que no se preguntaba, en cambio, es por qué su periódico elegía siempre libros de sus colaboradores, votados por gente que había leído unos pocos libros, siempre de las editoriales más relevantes, las que más gastan en publicidad. En ese mismo reportaje, bastante sesgado, un crítico literario, de un medio diferente, afirmaba que las listas eran predecibles y tendían a la misma homogeneidad del mercado. Si comparamos los libros más vendidos del año y los que destacan esas listas, se comprueba que en la mayoría de los casos no es así. Por último, otro crítico, de un tercer medio, afirmaba que los lectores atentos no necesitaban listas. Nada más cierto, pero de cuántos lectores atentos estamos hablando, que diría un modelno. Quizás el problema estribe en concederle más importancia de la que tiene a las dichosas listas, que pueden ser orientativas para algunos lectores, y que no tienen más valor que el del gusto, gusto es criterio, y el conocimiento que el encuestado posea. El valor no se lo da el medio, sino quien responde, sea crítico, escritor, periodista o librero.

Una vez sentadas estas mínimas premisas, juguemos. Como no solo de novelas vive el buen lector (recuérdese a quién llamaba buen lector C.S. Lewis) voy a empezar destacando libros de otros géneros. Creo que el gran acontecimiento literario del año ha sido la nueva edición de las Obras completas de Manuel Chaves Nogales, recogidas en 5 volúmenes por Libros del Asteroide, con prólogos de Antonio Muñoz Molina y Andrés Trapiello, y en cuidada edición de Ignacio F. Garmendia, que añade numerosos textos inéditos.

Me ha parecido también de gran interés la recopilación que Jordi Xifra ha hecho de Max Aub / Buñuel. Todas las conversaciones, publicadas por las Prensas de la Universidad de Zaragoza, que amplía, corrige y reordena la de Federico Álvarez. Y sobre el mismo Max Aub, hay que tener muy en cuenta la edición de sus Obras completas (Iberoamericana/Vervuert), dirigida por Joan Oleza, de las que ya han aparecido los tres primeros volúmenes. Los retratos que Jordi Llovet le ha dedicado a sus maestros (Miquel Batllori, José Manuel Blecua, Martín de Riquer, José María Valverde y Antoni Comas), publicado en catalán con el título de Els mestres (Galaxia Gutenberg), y que debería traducirse al castellano. Así como el ensayo de Xavier Roca-Ferrer, El mono ansioso. Biografía de la angustia, la melancolía, el hastío y la depresión (Arpa).

En el terreno de la poesía, el libro que más he apreciado ha sido el de Eloy Sánchez Rosillo, La rama verde (Tusquets, 2020); pero ha sido un placer releer, con la excusa de la concesión del Premio Cervantes, la poesía de Francisco Brines, de la que existen varias ediciones asequibles, por ejemplo, en la colección Austral, en Alianza y Tusquets, que publicó su poesía completa. Por lo que respecta a las memorias, destacaría La insumisa (Menoscuarto), de Cristina Peri Rossi, la escritora uruguaya afincada en España desde los años setenta. Y de la narrativa hispanoamericana, que en España seguimos de manera tan acrítica, como también ocurre con la literatura extranjera, me está interesando —por el momento no he concluido su lectura— la novela del cubano Leonardo Padura, Como polvo en el viento (Tusquets). Y habría que estar atento al auge del aforismo, que puede observarse en la recopilación de Carmen Canet y Elías Moro, Espigas en la era. Micropedia de aforistas españoles vivos (Apeadero de aforistas).

Y llegamos, por fin, a la narrativa española, que es la materia que creo conocer mejor. Destaco para empezar un libro compuesto por microrrelatos y cuentos, Por regiones fingidas (Renacimiento), de Felipe Benítez Reyes, que tiene la singularidad de que algunas narraciones partan de los collages del autor. Y en el terreno de la novela corta y el cuento, mi preferido es DoblesDobles, de José María Merino, quien ha cultivado con fortuna en esos tres relatos y en otros textos suyos, el clásico motivo literario.

He dejado, a propósito, para el final, la novela. Podemos celebrar con Luis Mateo Díez el reciente Premio de las Letras Españolas, leyendo Los ancianos siderales (Galaxia Gutenberg), un libro sustentado en el lenguaje, en la ruptura de las convenciones lingüísticas, aunque quizá sea una novela —sobre todo— para lectores que hayan frecuentado su obra. Del resto, insisto, entre los que yo he podido leer, me han interesado, sobre todo, Línea de fuegoLínea de fuego, de Arturo Pérez Reverte, una buena novela coral sobre la Guerra Civil, que nos la presenta desde un punto de vista diferente, sustentada en los diálogos de los personajes; y La madre de Frankenstein (Tusquets), de Almudena Grandes, por el interés de la novela en sí, y por el empeño que supone el conjunto de la serie de la que forma parte, como la quinta de sus entregas, de los denominados Episodios de una guerra interminable, con mucho de galdosianos, ya desde el mismo título.

He querido dejar para el final a dos autores menos reconocidos, aunque el primero, Andrés Ibáñez, ha obtenido ya el Premio de la Crítica (que no se llama, por cierto, Premio Nacional de la Crítica), y este año nos ha dado otra novela de sumo interés, No preguntes su nombre a un pájaro (Galaxia Gutenberg). El segundo es Pablo Martín Sánchez, con Diario de un viejo cabezota (Reus, 2066), si bien no me parece que esté a la gran altura de sus dos novelas anteriores.

Veo listas semejantes en otros diarios. Apenas coincido con ellas, quizá porque yo no necesito, ni quiero, citar a los compañeros de redacción, ni tampoco a los colaboradores de este medio, hasta que realmente sus obras destaquen. Hay prácticas periodísticas añejas, entre el nepotismo y el compincheo, que deberían haber desaparecido hace tiempo.

P.S. Pueden ver las reseñas que le he dedicado a varios de los libros citados en estas mismas páginas.

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Fernando Valls es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literarioFernando Valls 

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