Cultura

Luis García Montero y Soleá Morente se encuentran en Paco Ibáñez

La cantante Soleá Morente y el poeta Luis García montero.

A Soleá Morente y Luis García Montero les une mucho. Primero, Granada. Luego, la amistad entre el poeta y el cantaor Enrique Morente, una amistad que la hija mediana del maestro ha heredado. También el amor por la poesía, compartido en el aula: fueron maestro y alumna en la Universidad, cuando ella estudiaba Filología Hispánica y él impartía una asignatura sobre Lorca y la Generación del 27. Además del autor de Romancero gitano, que se replica en sus biografías —Lorca se apareció en las lecturas de juventud de García Montero, Lorca estaba tan presente en la casa de los Morente que Soleá le veía como un tío lejano—, hay otro nombre que les une. Es el de Paco Ibáñez, referencia en eso de unir versos y acordes y el compositor de himnos que han estado presentes tanto en la vida de García Montero como en la de Morente. 

Por eso será Paco Ibáñez el que vertebre Tendrá que haber un camino, el encuentro entre música y poeta que, dentro del ciclo Tenemos la palabra, que les lleva por los distritos de Madrid en una gira mínima el 21, 22 y 23 de junio. Esas citas aunarán un debate con el público, una lectura de poemas de mano de García Montero y un breve concierto. Ahí es donde entra Ibáñez, de la mano de Soleá Morente, que trabaja desde hace un tiempo a partir de la obra del músico, interesada por su labor de divulgación de la poesía española. "Palabras para Julia" suele aparecer en sus directos y era uno de los temas en los que trabajaba con su padre para el que iba a ser su debut musical. El trabajo con la obra de Ibáñez sigue avanzando poco a poco, de la mano del propio músico, y se perfila ya como un posible futuro disco. 

Poniendo el foco en la divulgación trabajan también los organizadores del ciclo, los poetas Andrés Navarro y Rafael Espejo (que modera la charla). El proyecto, que comenzó su andadura en Córdoba, lleva la cultura a los barrios de Chamartín, Vallecas y Latina. Como referente, La Barraca y su afán de descentralizar el arte, de llevarlo hacia la periferia. El ciclo se propone reunir a músicos y poetas, sabiendo que, aunque comparten escuela e historia, no suelen encontrarse en los mismos circuitos. Por aquí pasaron en mayo el músico Josele Santiago y la poeta Ada Salas, y, en ediciones anteriores, creadores como Nacho Vegas, Christina Rosenvinge, Elena Medel o Carlos Pardo. 

"Reivindicar la figura de Paco Ibáñez en los momentos que estamos viviendo es imprescindible", señala Soleá Morente, "sobre todo para la gente que no le conoce mucho o que solo conoce 'A galopar' o 'Palabras para Julia". En su concierto, acompañada por el pianista Dr. Montañés (nombre tras el que se esconde David Montañés), recorrerá temas como "Me queda la palabra", sobre un poema de Blas de Otero; "La canción del jinete", de Lorca, o "Tus ojos me recuerdan", de Antonio Machado. "Tiene que llegar a la gente joven", insiste Morente, desde sus 33 años, "porque es un amante de la verdad, de la honestidad y de la intuición, con unos ideales muy poderosos y muy coherentes". 

Un vehículo para la poesía

Pero hay dos canciones que tendrán un hueco especial en el encuentro. La primera, "Ciudad", un cante construido por Enrique Morente sobre un poema de García Montero. Es, explica el poeta, el resto de un proyecto que nunca se terminó. "Preparé con él un espectáculo, un réquiem que se iba a hacer y que le encargaron, que musicó Enrique. Aquello no salió, pero sí cantó el poema", recuerda. Igual que Estrella Morente lo recuperó para el documental Aunque tú no lo sepas, sobre García Montero, ahora lo retoma su hermana. La segunda canción acaba de nacer. El pasado 14 de abril, García Montero participó en un acto junto a Paco Ibáñez en Asturias, donde le brindó unos versos en los que se imaginaba al músico hablándole a la poesía: "Compañera antigua de mi rebeldía/ nunca me fallaste, hermana poesía". Se titula "Biografía" y ahora lo ha musicado Soleá Morente. 

Para adentrarse en la tarea de composición, la cantante suele partir de versos de otros. En un proyecto paralelo, junto al grupo granadino Pájaro Jack, trabaja con poemas de José Ángel Valente o Josefina de la Torre. "Decimos que tendrá que haber un camino, que es como le pusimos a mi primer disco, y ese camino yo lo encuentro en la lectura", cuenta. "En la poesía, en la novela, en lo que sea. La literatura, para mí, es lo más importante. Y la música es un vehículo para transportarla, para llevarla más lejos". García Montero señala también el vínculo histórico entre ambas disciplinas: "Tradicionalmente, el mejor recurso que ha tenido la poesía para dialogar con la palabra de la gente, para que la palabra del poeta dejara de oler a cerrado, era la música". Cuenta que en el siglo XV, frente al "lenguaje culteranísimo" de los poetas de corte, algunos fueron a buscar la vida en las coplas de los trovadores. Que Lope de Vega dejó que entrara luego la canción popular. Que el romanticismo buscó las raíces en el lied. Que en el siglo XX los poetas se hermanaron "con el tango, con el bolero, con el rock...". 

En el breve recorrido histórico, a Luis García Montero le sale el alma de profesor. El profesor sobre el que Soleá Morente se deshace en elogios: "Había otras clases que lo mismo me perdía alguna y no me importaba, pero a las suyas siempre iba". García Montero recuerda que en ocasiones el cantaor acompañaba a su hija a clase, "muy orgulloso de tener a una universitaria en la familia". La relación de maestría entre uno y otro se ha mantenido, de forma que Soleá asegura: "En estos días va a estar el profesor, la alumna y el público". El profesor, sin conocer las palabras elogiosas de la alumna, alaba justamente el peso que se da en la familia Morente al aprendizaje: "Una de las cosas fundamentales que se vivían junto a Enrique era el respeto a la poesía y el respeto a los maestros. Muchas veces en el cante jondo se mantienen cosas que se pierden en otros ámbitos de la sociedad, como el diálogo generacional". 

Diálogo intergeneracional no faltará, desde luego, en los barrios de Madrid. Aunque solo sea porque "Palabras para Julia" emociona a unos y a otros por igual, porque "A galopar" sigue siendo un himno político. Porque, como dice García Montero, Paco Ibáñez "es educación sentimental, algo que pasa de padres a hijos". O porque, en palabras de Soleá Morente, Paco Ibáñez "es un maestro, y un maestro necesita todo el mundo".

 

El 'ole 'indie' de Soleá Morente

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