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Música

U2 en la encrucijada

El grupo irlandés U2.

Francisco Chacón

La maquinaria de U2 pisa el acelerador en su retorno para arropar el lanzamiento de su 13º álbum de estudio, Songs of innocence, que se publicó este martes 14 de octubre. Después de haber vendido más de 150 millones de discos en todo el mundo, Bono y sus compinches se marcan una colección de canciones en absoluto tan brillantes como sus grandes himnos (I will follow, New year's day,With or without you, Mysterious ways, etc.), pero sí bastante más dignas que las incluidas en sus dos anteriores trabajos: How to dismantle an atomic bomb, de hace una década, y No line on the horizon.

Tótems británicos de la difusión musical como Jo Whitley, Graham Norton o Jools Holland se convierten estos días en los interlocutores elegidos por el mesías irlandés del rock para convencernos de que su reencarnación no tiene nada de olvidable.

Cinco años ha tardado la banda en completar Songs of innocence, en vista de que los compromisos sociopolíticos van a más. Ya se sabe, alternar con los todopoderosos que acuden a Davos y departir con los últimos presidentes norteamericanos tiene este efecto colateral: que el contenido de U2 se desinfla de manera directamente proporcional a su megaestatus.

El tronco del álbum se ha podido escuchar de forma gratuita en iTunes desde hace un mes (previo bombardeo publicitario y acuerdo en la trastienda entre unos y otros). Resultado: 81 millones de visitas.

The miracle (of Joey Ramone) exhibe músculo, pero poco más. A partir de ahí, se instala el tono monocorde, con dos picos altos: Volcano, dominada por un inspirado riff de guitarra y la preciosa balada Sleep like a baby tonight.

Sin embargo, el grupo tenía guardadas dos balas de oro en la recámara, no incluidas en la versión normal del CD: The crystal ballroom, sólo en vinilo, y especialmente Lucifer's hands disponible en la edición deluxe.

Son, con diferencia, sus dos mejores momentos en esta nueva etapa, casi 35 años después de BoyBoy, aquel magistral disco de debut que deslumbró al planeta rock antes de que llegaran los igualmente notables October, War, The unforgettable fire y The Joshua tree.

U2, macroespectáculo en estado puro

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Eso sí, su obra maestra continúa lejos de ser superada. Porque el berlinés Achtung baby (1991, el mismo año en que Nirvana escupió Nevermind) reúne calidad y riesgo en unas cotas tan elevadas que, probablemente, ellos mismos saben que será muy difícil de igualar.

Han recurrido ahora al rey midas Danger Mouse (productor de Gorillaz, The Rapture, Beck, Sparklehorse, The Black Keys o Norah Jones), pero el milagro no se hace realidad.

Mientras tanto, U2 ha anunciado que “en los próximos meses” volverán con Songs of experience. Y, cómo no, una gira mundial, aunque la novedad residirá en que no sólo asaltarán macroestadios al aire libre sino que pretenden tocar también en algunos grandes recintos cerrados, como el O2 Arena de Londres.

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