No son tiempos para ser tibios. En el mundo en general y en Estados Unidos en particular, que es de lo que vamos a hablar. Bien lo sabe Bruce Springsteen, algo así como la némesis de Donald Trump, quien ya durante su última gira del pasado año pronunciaba largos discursos contra el presidente y que hace unos días volvió con toda su rabia en un concierto benéfico en New Jersey, llamando a la acción en contra de la actual Administración, atacando a las autoridades migratorias y dedicando una canción a Renee Nicole Good, ciudadana asesinado por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
"Vivimos tiempos increíblemente críticos. Estados Unidos, con los ideales y los valores que representó durante los últimos 250 años, se encuentra a prueba como nunca antes. Esos valores e ideales nunca han estado tan en peligro como ahora”, expuso el músico. Y dijo más: “Si crees en el poder de la ley y que nadie está por encima de ella, si te opones a que tropas federales enmascaradas y fuertemente armadas invadan una ciudad estadounidense utilizando tácticas de la Gestapo contra nuestros conciudadanos, si crees que no mereces que te maten por ejercer tu derecho estadounidense a protestar, envía un mensaje a este presidente. Como ha dicho el alcalde de esa ciudad, ICE debería irse de una puta vez de Mineápolis”.
Precisamente las acciones del ICE están siendo las gotas que están colmando el vaso de la paciencia de la ciudadanía, con las figuras del mundo de la cultura alzando la voz cada vez con más fuerza. Como Mark Ruffalo, por ejemplo, uno de los más beligerantes en la reciente gala de los Globos de Oro, donde igual que él otros muchos asistentes desfilaron por la alfombra roja luciendo en la solapa pines con frases como “ICE out” o “Be good” (en referencia precisamente a Renee Nicole Good). Natasha Lyonne, Jean Smart o Ariana Grande fueron algunos de los rostros populares que se apuntaron a esta sencilla iniciativa.
“Tenemos un vicepresidente que miente sobre lo que está sucediendo. Esto ya no es normal, no sé cómo podría estar callado, y me siento un poco asqueado”, remarcó Ruffalo a su llegada a la ceremonia, todavía añadiendo: "Estoy verdaderamente triste por lo que está pasando en las calles de América, aterrorizando a las personas por sus papeles y matando personas. La violencia es alta, la comida está cara, la gente no puede enfermar, no les llega para pagar sus casas. Algo está verdaderamente mal. El mundo no está mejor con este hombre, con este loco que se salta las leyes. No hay leyes internacionales para él, no tiene moralidad. Es un violador, un criminal".
También en los Globos de Oro se posicionó la actriz y escritora Wanda Sykes, otra de las que lució un pin en contra del ICE, pues consideró "muy triste" el asesinato de Renee Nicole Good a manos de una agente. “Sé que hay gente manifestándose y necesitamos hacer que nuestra voz se oiga. Necesitamos terminar con este Gobierno deshonesto porque es horrible lo que están haciendo a las personas”, declaró a los periodistas en la alfombra roja de unos premios que, sin ser especialmente guerreros en los discursos, sí dejaron un titular cuando el cineasta Judd Apatow subió al escenario a recoger un premio y quiso dejar constancia de su opinión: "Ahora vivimos en una dictadura".
Harrison Ford también está claramente harto de Donald Trump, pues así lo expresó días atrás en una entrevista con The Guardian en la que se quedó más que a gusto, criticando además sus políticas medioambientales: "No conozco a un criminal más grande en la historia. No tiene políticas, solo caprichos. Me aterra la ignorancia, la arrogancia, las mentiras, la perfidia. Trump sabe más, pero es un instrumento del statu quo y está ganando dinero a manos llenas mientras el mundo se va al infierno. Es increíble. Está perdiendo terreno porque todo lo que dice es mentira. Confío en que podemos mitigar el cambio climático, que podemos ganar tiempo para cambiar comportamientos, crear nuevas tecnologías y concentrarnos más en la implementación de esas políticas. Pero tenemos que desarrollar la voluntad política y la sofisticación intelectual para darnos cuenta de que los seres humanos somos capaces de cambiar. Somos increíblemente adaptables, increíblemente inventivos. Si nos concentramos en un problema, casi siempre podemos solucionarlo".
Tampoco se calla la actriz y presentadora Whoopi Goldberg, quien ha expresado una vez más en su programa, The View, su ya sempiterna oposición al presidente, alegrándose abiertamente de la movilización ciudadana que ha resultado en potentes protestas contra el ICE en Mineápolis. "Me alegre mucho que la gente lo haya hecho bien, porque si hubieran tomado un rumbo diferente, esta sería una historia completamente distinta. Que la gente proteste no es una insurrección, me alegra ver que está ejerciendo su derecho", ha subrayado. Y ya días atrás se había dirigido directamente a Trump desde su tribuna televisiva: "Nadie quiere esto. Esto no es lo que dijiste que harían. Dijiste que irías tras los malos, los criminales violentos. ¿Y qué resulta? Parece que los criminales violentos están en la agencia".
Neil Young es otro de los artistas que están más que enfadados con Trump. Tanto como para dedicarle una canción titulada Big crime que dice tal que así: "Hay crímenes graves en DC en la Casa Blanca. No necesitamos reglas fascistas. No queremos escuelas fascistas. No queremos soldados en nuestras calles (...). “Hay que expulsar a los fascistas, hay que limpiar la Casa Blanca. No más dinero para los fascistas, para los fascistas multimillonarios. Es hora de clausurar el sistema”. Esta composición viene a resumir y plasmar la oposición del músico al político, pues son habituales sus declaraciones en su contra. Incluso publica artículos de opinión en su propia web con frases como “¡despierten, gente! Hoy Estados Unidos es un desastre. Donald Trump está destruyendo América poco a poco con su equipo de aspirantes a todo, personas sin experiencia ni talento, maltratadores de esposas, alcohólicos encubiertos, líderes inexpertos que solo saben mentir. Nos ha dividido. ¿Cómo elegimos a estos tipos sin agallas, sin valores, sin conciencia, sin ninguna forma de salvar a Estados Unidos?".
A Jesse Welles se le compara con Woody Guthrie y recuerda a Bob Dylan o al propio Neil Young, además de estar influido por escritores como Mark Twain y Cormac McCarthy. Aparte de dedicarle una canción nada cariñosa al presidente, Trump trailers, ha escrito otra para poniendo frente al espejo al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos. Se titula, irónicamente, Join ICE (únete al ICE): "Si estás buscando un propósito en el circo actual, si estás buscando respeto y atención, si necesitas un trabajo que te haga sentir grande, ven conmigo y mete a algunos en la cárcel. Suspendí la academia, los policías no me aceptaron, el ejército no me parecía tan divertido, así que encontré una operación paramilitar que estaba dispuesta a darme un arma. Únete a ICE, chico, ¿no es genial?"
El encontronazo directo más grande entre Trump y el universo cultural tuvo lugar el pasado septiembre, cuando la cadena ABC canceló el show de Jimmy Kimmel por sus críticas al presidente. Una semana después volvería a su puesto, donde sigue repartiendo estopa casi diariamente, pero su 'despido temporal' provocó que hasta cuatrocientas personalidades del mundo del espectáculo firmaran una carta abierta, solidarizándose con el presentador y defendiendo la libertad de expresión. Entre los firmantes, Jennifer Aniston, Ben Affleck, Tom Hanks, Meryl Streep, Ben Stiller, Natalie Portman, Selena Gomez, Martin Short, Pedro Pascal, Olivia Rodrigo, Michael Keaton o Robert De Niro, todos ellos aglutinados en el escrito de la ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles).
Más refriegas, pues son en realidad incontables. Madonna es una gran defensora de los derechos LGBTIQ+ y ha dirigido críticas contundentes contra algunas medidas del presidente Donald Trump que afectan al colectivo. "Es triste ver cómo nuestro Gobierno está desmantelando lentamente todas las libertades por las que hemos luchado y que hemos ganado a lo largo de los años. ¡No abandones la lucha!", escribió la cantante en redes sociales, muy enfadada por la intención del presidente de poner fin a la conmemoración del Día Mundial de la lucha contra el SIDA.
No sorprende que un tipo como Trump entre en disputas públicas con quienes le critican. Así pasó con Jack White el pasado verano, después de que el rockero criticara en Instagram el aspecto del Despacho Oval. "Miren cómo Trump ha transformado la histórica Casa Blanca. Ahora es un vulgar camerino de luchador profesional, adornado con pan de oro y ostentoso. Casi ha logrado la película Idiocracy. Miren su gusto asqueroso. ¿Le comprarían un auto usado a este estafador, y mucho menos darle los códigos nucleares? Qué vergüenza para la historia estadounidense", escribió. Poco después, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, le respondió llamándole "perdedor fracasado y olvidado".
Desde entonces, White no ha parado de arremeter contra el presidente, igual que hace sin descanso el guitarrista de Rage Against the Machine, Tom Morello. También se esperan grandes ataques de Green Day desde que se ha sabido que actuarán en febrero en la próxima Super Bowl, semejante altavoz mundial en la que el plato principal será Bad Bunny, con una oportunidad en bandeja para el puertorriqueño para liarla muy parda contra las políticas migratorias del gobierno.
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Jane Fonda es otra archienemiga de Trump, igual que Taylor Swift por haberse posicionado en diversas ocasiones del lado demócrata. Richard Gere también ha arremetido contra el presidente en no pocas ocasiones. "¡Destitud a Trump! Está rompiendo la ley cada día. ¡Procesadlo!", escribió Mia Farrow en BlueSky. Reese Witherspoon, Eva Longoria y P!nk en su momento se pronunciaron contra una polémica ley de Texas que prohíbe la interrupción del embarazo a partir de las seis semanas.
Pero la (pen)última pelea pública la ha protagonizado George Clooney por haber obtenido la nacionalidad francesa. Y la empezó el republicano en su propia red social: "¡Buenas noticias! George y Amal Clooney, dos de los peores pronosticadores políticos de todos los tiempos, se han convertido oficialmente en ciudadanos de Francia, que, tristemente, se encuentra en medio de un grave problema de delincuencia debido a su absolutamente horrenda gestión de la inmigración, muy parecida a la que tuvimos bajo el somnoliento Joe Biden". Y respondía el actor, refiriéndose a las elecciones de mitad de mandato del próximo otoño: "Estoy de acuerdo con el actual presidente. Tenemos que hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande. Empezaremos en noviembre”.
Terminamos con Stephen King, otro de los grandes antagonistas del actual presidente, quien en una entrevista el pasado verano planteó que el final del trumpismo "sería la destrucción". "Ese sería un buen final. Digamos que me encantaría verle retirado. El mal final sería que consiguiera un tercer mandato y se hiciera con el control total. En cualquier caso, es una historia de terror. Trump es una historia de terror", sentenció el escritor, popular por, precisamente, sus grandes historias de terror, y que no cesa en la red social X (antes Twitter) de atacar al político, como en este mensaje sobre la crisis con Venezuela: "No se trata de drogas, se trata de petróleo (que en cierto modo SÍ es droga). Justo cuando uno piensa que Trump ha tocado fondo, rebota aún más".
No son tiempos para ser tibios. En el mundo en general y en Estados Unidos en particular, que es de lo que vamos a hablar. Bien lo sabe Bruce Springsteen, algo así como la némesis de Donald Trump, quien ya durante su última gira del pasado año pronunciaba largos discursos contra el presidente y que hace unos días volvió con toda su rabia en un concierto benéfico en New Jersey, llamando a la acción en contra de la actual Administración, atacando a las autoridades migratorias y dedicando una canción a Renee Nicole Good, ciudadana asesinado por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).