Anatomía de un asesinato

La muerte de Renee Nicole Good bajo los disparos de un agente del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) es un asesinato. JD Vance lo sabe, por eso no ha tardado en salir a los medios y manifestar que el agente goza de “inmunidad absoluta”. Cualquier demócrata, más con una responsabilidad institucional como la suya, habría dicho que “la justicia aclarará lo ocurrido”, a lo que podría unir que él espera que se demuestre que no ha sido un homicidio. 

Sin embargo, ni siquiera quiere dar oportunidad a esa investigación y lo cubre de inmunidad por el simple hecho de que el agente estaba realizando su trabajo, un planteamiento tan absurdo que haría que cualquier policía que matara a una persona dentro de una actuación policial, como ocurrió en la misma ciudad con George Floyd, quedara impune. Algo similar a lo que sucedería con un médico que cometiera una negligencia como parte de su actuación profesional. Es el ejercicio profesional el que puede dar lugar a abusos y mala praxis en cualquier profesión, no el que impide que ocurran.

Pero, además, la propia dinámica de los hechos que se observa en los vídeos grabados demuestra el asesinato, y contradice la versión dada por el agente que disparó y las autoridades republicanas. Veámoslo:

  • El asesinato se demuestra cuando la dirección del coche tras emprender la marcha y la velocidad adquirida muestran que no se dirigía hace el agente, sino que el objetivo de la conductora era marcharse de ese lugar, de ahí que Renee Nicole Good subiera al coche y lo pusiera en marcha para alejarse de allí.

Los agentes del ICE podían haber actuado en cualquier momento sobre la mujer de Nicole, que estaba grabando la conversación con ellos, e impedir que se marchara en el vehículo, pero no lo hicieron porque entendieron que no era necesario al tratarse de una protesta. Los disparos del agente no fueron intimidatorios ni los dirigió contra las ruedas u otras partes del vehículo que habrían podido facilitar la detención de la activista, sino que disparó al menos tres veces y desde muy cerca hacia su cabeza. Ella no huía, puesto que no se veía afectada por las medidas contra la Inmigración del operativo desplegado.

  • La contradicción al explicar los hechos deja al descubierto que el objetivo del agente era acabar con la vida de Renee Nicole Good, además de desenmascarar su coartada. Si, como explicó y repiten los entornos de Trump, empezando por el propio JD Vance, era evitar que fuera arrollado por el vehículo, al margen de lo comentado en el punto anterior, la debilidad del argumento queda de manifiesto en los propios hechos. Cualquier agente policial sabe que cuando se dispara al conductor de un coche en marcha este no se detiene, sino que, incluso en caso de acertar con los disparos, el vehículo continúa su marcha debido a la inercia adquirida. Y eso fue lo que ocurrió con el coche conducido por Renee Nicole Good después de ser mortalmente herida, que continuó varios metros sin control hasta que finalmente chocó contra otro coche aparcado. Los disparos que hizo el agente no podían ser en defensa propia, sino con la intención de herir o matar a Renee, sobre todo cuando fueron tres y realizados a corta distancia.

No se trata de un caso aislado, tal y como han puesto de manifiesto las investigaciones periodísticas, los disparos y las amenazas con armas por parte de agentes del ICE se ha convertido en un patrón dirigido a intimidar y a aleccionar a la población. Y el hecho de que se produzcan este tipo de declaraciones justificando lo ocurrido por parte de los principales responsables del país, los mismos que promueven estas redadas contra la población inmigrante, demuestra que se trata de una estrategia en la que todo está previsto, desde las diferentes formas de actuar, entre las que se incluyen la intimidación con las armas y los disparos, hasta las justificaciones para cada una de las ocasiones. El asesinato de Renee N. Good sólo ha sido una de las consecuencias que se podían producir.

Los disparos y las amenazas con armas por parte de agentes del ICE se ha convertido en un patrón dirigido a intimidar y a aleccionar a la población

La política de DJ Trump y sus actuaciones se mueven por el mismo patrón: se actúa al margen de la ley, y luego se explica lo ocurrido negando la realidad y dándole un significado diferente bajo el criterio de la “verdad alternativa”, de la que tanto habla Trump desde hace años. Es lo mismo que ha ocurrido en Venezuela, que más que una invasión y secuestro de un presidente, intentan presentarlo como una especie de invitación a una fiesta sorpresa, sin que nadie haga referencia a las 100 personas asesinadas durante los hechos, ni al significado que tiene sobre la soberanía de un país.

Es la “ley y el orden” de la que tanto habla DJ Trump, solo que se le olvida decir “mi ley y mi orden”. Lo terrible es que una de las primeras democracias de la historia permita que su presidente actúe de esa forma. 

Nunca América será grande otra vez de ese modo, por mucho petróleo que consiga.

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Miguel Lorente Acosta es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.

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