El mercado laboral es, desde hace un tiempo, una fuente de buenas noticias para la economía española. Con 605.400 nuevos empleos en 2025, hasta alcanzar un nuevo récord de 22,46 millones de ocupados, la tasa de paro cayó al 9,93%, de acuerdo con la Encuesta de Población Activa (EPA) conocida este martes. Es la primera vez desde 2008 que baja del 10% y en cinco comunidades autónomas (Cantabria, Madrid, Aragón, País Vasco y Baleares) se sitúa en el 8% o por debajo, un umbral que, si bien no se ajusta a la definición técnica de pleno empleo, hace que se comience a hablar de este nivel de ocupación óptimo. “Nuestro país está en disposición de alcanzar en los próximos cinco años, sin ningún género de duda —y a menos que haya una hecatombe—, el pleno empleo”, lanzaba Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras (CCOO).
Pero, ¿qué es el pleno empleo? Este término se refiere a una situación en la que toda la fuerza de trabajo disponible en un país está en funcionamiento. En esta circunstancia ideal, cada persona en disposición de trabajar contaría con un empleo. En la explicación que proporciona el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) se entiende que es muy difícil lograr este hito y, por ello, se suele definir el pleno empleo de manera que incluya un pequeño porcentaje de paro, generalmente hasta el 4% de la población activa. De hecho, en la zona euro solo seis países se encuentran por debajo de ese umbral (Bulgaria, República Checa, Alemania, Malta, Polonia y Países Bajos), según los últimos datos de Eurostat. En conjunto, España sigue por encima de la media de sus vecinos europeos, que constataban un 6,3% de desempleo en noviembre.
Un umbral realista en un país que llegó al 26% de paro
Pero hay una variante de esta definición técnica. Algunos políticos y analistas utilizan como referencia para hablar de este nivel de ocupación ideal el 8% de tasa de desempleo. Este límite se fija por comparación con otro momento en el que la tasa de actividad en España era muy buena y el paro estaba en mínimos históricos. Algo que ocurrió en el segundo trimestre de 2007, justo antes de que la burbuja inmobiliaria saltara por los aires y la Gran Recesión hiciera mella. En ese momento los parados representaban solo un 7,93%. En los seis años siguientes la curva de parados no cesaría de aumentar, hasta alcanzar en el primer trimestre de 2013 una tasa de paro del 26,8%, con 6,2 millones de españoles sin trabajo.
En un país que había conocido cifras de dos dígitos desde hacía 17 años, el 8% se vislumbraba como un hito muy cercano al pleno empleo. En Comisiones Obreras apuntan que es posible su consecución, pero pese a lo positivo de los datos advierten de que “España sigue siendo uno de los países con mayor tasa de paro de la Unión Europea”. Para Loli García, secretaria confederal de Formación y Empleo de CCOO, “aunque la mejora es evidente, todavía hay elementos de desigualdad y precariedad por corregir” y entre esos factores negativos cita la parcialidad, el reparto de los beneficios empresariales, los salarios o la necesidad de reducir la jornada.
El entusiasmo que muestra el mercado laboral no coloca a ninguna comunidad por debajo de ese 4%, pero sí ha despertado la ilusión de lograr el pleno empleo y muchas voces se han referido a ella este martes. Desde UGT, el secretario general del sindicato, Pepe Álvarez, también pedía ir hacia ese 4% y señalaba que el mercado ha avanzado de manera “importante”. Incluso la consejera de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, Rocío Albert, señalaba que este hito “está muy cerca”.
Si se repasa el mapa de España, las comunidades autónomas con peores cifras son Andalucía (14,6%), Extremadura (13,4%), Canarias (12,6%), Castilla-La Mancha (12%) y Murcia (11%). En el extremo opuesto, Cantabria, con una tasa del 6,7%; Madrid, con un 7% y País Vasco, con un 7,5%, firman los mejores resultados. El impulso en los datos a nivel nacional se apoya en una campaña navideña que dobló las contrataciones con respecto al año anterior y que parece haberse mantenido.
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Fuera del ámbito territorial, el empleo joven sigue siendo la asignatura pendiente. Entre quienes se encuentran entre los 16 y los 25 años, la EPA señala que la tasa de paro se recortó en 2025 al 23%, una cifra aún alta pero casi dos puntos porcentuales (1,8) por debajo de la registrada a cierre del año anterior. Y de nuevo la comparativa con Europa deja a España en peor situación (en noviembre de 2025 el desempleo juvenil en la Unión Europea se situó en el 15%, según Eurostat) y, en este capítulo concreto, en el puesto de cola. Por comunidades, la tasa más baja de desempleo juvenil la firmó Baleares, por debajo de la media europea con un 12,5% y la más alta se registró en Ceuta y Melilla (40%) y Extremadura (37%).
'Retail', construcción y educación tiran del empleo
En un vistazo a las ramas profesionales que más han aportado a los 605.400 empleos aparecen el sector de retail (es decir, la venta directa al consumidor), la construcción y la educación. El impulso en el comercio minorista fue de 87.200 ocupados, un 4,4% más; en la construcción, animada por el impulso a la vivienda nueva que busca el Gobierno, hubo 49.000 ocupados, un 8,3% más; y, finalmente, en educación hubo 45.200 altas, un 2,8% más.
Cuando en 2023 un Pedro Sánchez que era candidato a la reelección se atrevió a hablar de pleno empleo, lo hizo aludiendo a ese 8%: “La primera propuesta que hemos planteado es la de ese acuerdo con los agentes sociales para lograr el pleno empleo, del 8% estructural”, señalaba. Este martes, aunque lejos aún de esa media, varias comunidades se colocan por debajo y el debate sobre este horizonte vuelve a estar sobre la mesa.
El mercado laboral es, desde hace un tiempo, una fuente de buenas noticias para la economía española. Con 605.400 nuevos empleos en 2025, hasta alcanzar un nuevo récord de 22,46 millones de ocupados, la tasa de paro cayó al 9,93%, de acuerdo con la Encuesta de Población Activa (EPA) conocida este martes. Es la primera vez desde 2008 que baja del 10% y en cinco comunidades autónomas (Cantabria, Madrid, Aragón, País Vasco y Baleares) se sitúa en el 8% o por debajo, un umbral que, si bien no se ajusta a la definición técnica de pleno empleo, hace que se comience a hablar de este nivel de ocupación óptimo. “Nuestro país está en disposición de alcanzar en los próximos cinco años, sin ningún género de duda —y a menos que haya una hecatombe—, el pleno empleo”, lanzaba Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras (CCOO).