LAS PARADOJAS DE LA RECUPERACIÓN

El empleo inestable crece y se ceba en las mujeres y los menores de 35 años

El salario mínimo acumula una pérdida de poder adquisitivo del 6,1% desde 2010

El IESE lo llama “dinamismo laboral”. Los sindicatos, aumento de la rotación y la inestabilidad en el trabajo. En todo caso, se trata de una tendencia que, sin ser nueva, amenaza con consolidarse como (precaria) salida de la crisis (precaria) salida de la crisis y de sus cifras récord de paro. La rotación laboral –estrictamente hablando, el número de contratos que firma un solo asalariado en un único puesto de trabajo– no sólo ha crecido en los dos últimos años sino que, además, se está cebando en las mujeres y en los menores de 35 años. Al menos es lo que revela el Indicador de Dinamismo Laboral que ha elaborado el IESE con la empresa Meta4.

La inestabilidad laboral entre los menores de 35 años se ha duplicado entre 2012 y 2014 –ha pasado del 6% al 11%–, mientras que la de los mayores de 45 se ha mantenido constante en el 2,5%. También es mayor la rotación laboral entre las mujeres. Pese a que menos del 50% de los puestos de trabajo analizados para elaborar el indicador son femeninos, el 53% de ese índice corresponde a mujeres. El motivo, explican los autores del informe, es que el porcentaje de contratos de menos de un mes es superior entre las trabajadoras –3,3%– que entre los hombres –2,5%–.

Según las estadísticas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el 45,7% de los contratos que se firmaron en enero y febrero de este año duraron menos de un mes. Fueron casi un millón. Los firmados por mujeres han crecido un 10,6% si se les compara con los registrados en esos mismos dos meses de 2014. Los suscritos por hombres, un 7,8%.

De todas maneras, IESE y Meta4 hablan de “dinamismo laboral”, un concepto más amplio que la simple rotación y que definen como “recambio de personal”. Incluyen en su indicador jubilaciones, bajas voluntarias o despidos y modificaciones en los contratos como la conversión de uno temporal en indefinido o viceversa y el cambio de función del trabajador o su traslado. Intentan medir la “movilidad del mercado de trabajo a partir del flujo total de trabajadores y de la creación y destrucción de empleo por parte de las empresas”. Cuentan los contratos que han sufrido cambios que “no se deben a la expansión o reducción del empleo total”, que no dependen de la coyuntura.

Así, un 26% de los puestos de trabajo han experimentado en el último trimestre de 2014 alguno de estos cambios, en un mercado laboral “estancado” que crea y destruye el 6% de los empleos. El indicador ha subido hasta el 18,8% en ese periodo, desde un 12% a principios de 2013, asegura el informe. Para sus autores este aumento no es necesariamente negativo; concluyen que el mercado de trabajo se está “dinamizando a pesar del bajo crecimiento de la economía”.

Sobre las causas del fenómeno, sugieren que puede deberse a “mejoras de eficiencia y a la existencia de mayores posibilidades” de trabajo para los desempleados. Pero también a una “mayor precariedad, una creciente rotación de plantillas y una escasa retención y formación de los empleados”.

Indefinidos que duran menos de un año

También advierten de los riesgos de esta tendencia CCOO y los expertos de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Por motivos dispares. El sindicato culpa a la reforma laboral del aumento de la inestabilidad del empleo indefinido. El investigador de Fedea Florentino Felgueroso considera la temporalidad como uno de los pecados originales del mercado de trabajo español y receta el contrato único como solución.

Por un lado, el contrato de emprendedores, la creación estrella de la reforma de febrero de 2012 y en teoría de duración indefinida, incluye un periodo de prueba de un año que lo convierte en casi un contrato temporal, asegura CCOO. Por otro, según sus cálculos, ahora hace falta firmar 1,4 contratos indefinidos para crear un solo empleo estable. Porque cada vez es más habitual que estos contratos duren menos de un año.

En 2014, con un crecimiento de la economía del 1,4%, explica el sindicato, el número de contratos indefinidos –1,35 millones– es similar al de los firmados en 2009 –1,31 millones–, el peor año de la crisis, cuando el PIB caía un 3,6%. Sin embargo, el número de los contratos que seguían vivos al final del año fue inferior: 949.845. Es decir, en 2009 se consolidaron 242.418 contratos indefinidos más que el año pasado.

22% de rotación laboral

En el blog Nada es gratis, Florentino Felgueroso calificaba el pasado día 12 de “imparable” el crecimiento de la rotación laboral en España. La tasa de temporalidad, del 24,2% en 2014, es 10 puntos superior a la media de los 28 países de la Unión Europea. Pero aun así, aclara el también profesor de Economía de la Universidad de Oviedo, ese indicador “no deja de ser un sucedáneo de la rotación laboral”.

El pasado mes de enero terminó con 78.000 parados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo más que diciembre de 2014, el saldo de casi un millón de altas y bajas laborales, explica. Lo que se traduce en una tasa de rotación que Felgueroso cifra en el 22%. Desde 2006, además, se ha pasado de una media mensual de 700.000 altas y bajas a un millón. Si se comparan sólo los meses de enero de 2007 y de 2015, el aumento de altas y bajas fue del 36%.

El investigador de Fedea también analiza las altas y bajas en los registros de la Seguridad Social: 3,5 millones. Una cifra que no ha dejado de crecer desde 2009, cuando la tasa de rotación era del 16%, y que se ha disparado en los dos últimos años. Hoy la inestabilidad en el empleo medida en afiliaciones supera también el 22%.

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