Fnac quiere dejar sin seguro médico a la plantilla porque el Gobierno le obliga a cotizar por él

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El decreto del Gobierno que obliga a las empresas a cotizar por las retribuciones en especie ya se ha cobrado su primera víctima. La cadena de tiendas Fnac quiere eliminar el seguro médico del que hasta ahora disfrutan sus 2.000 empleados en España. Alega que esta retribución en especie, –  también lo son los vales de comida o de guardería– le supone un coste laboral extra que no puede permitirse, según ha argumentado ante los sindicatos, porque este año prevé una fuerte bajada de las ventas que incluso puede poner en riesgo su viabilidad.

Las empresas deben ahora cotizar un 30,9% por este tipo de retribuciones adicionales. Los trabajadores, un 6,35%. Hasta 2013, la Fnac pagaba 27 euros por cada trabajador a Asisa, con la que tiene contratado el seguro médico. Ese año el abono se lo repartieron al 50% la empresa y el empleado. Y a partir de ahora Fnac quiere suprimirlo, además de dejar un año más sin comisiones por ventas a los trabajadores y sin el 50% de los bonus a los jefes y directivosbonus.

Los sindicatos UGT, CCOO y CGT ya han mostrado su rechazo y preparan movilizaciones: Fnac acumula más de 70 millones de euros de beneficios desde que comenzó la crisis. En 2012 ganó cuatro millones, “pero repartió 12 millones de euros más en dividendos entre sus accionistas”, apunta el presidente del comité intercentros, José Luis Solano.

Precisamente la salida a Bolsa de la cadena francesa, el pasado mes de junio, es uno de los motivos que esgrime la dirección española para justificar el aumento de la presión sobre los resultados. La mayoría de sus acciones, no obstante, continúan en manos del multimillonario francés François-Henri Pinault, uno de los 100 hombres más ricos del mundo, propietario de algunas de las principales marcas de lujo del mundo y marido de la actriz Salma Hayek.

Los nuevos recortes, que la empresa acaba de comenzar a negociar con el comité, se aplicarán además sobre una plantilla ya de por sí “precarizada”, “asfixiada” por jornadas de trabajo “extenuantes” y muy desmotivada, se quejan los sindicatos. En 2012 sufrieron un lento goteo de 200 despidos, la mayoría de ellos por bajo rendimiento. Es decir, la empresa los presentó como despidos disciplinarios, por lo que el trabajador no tiene derecho a indemnización alguna. Este año ha vuelto el hacha: desde enero ya son nueve las extinciones de contrato ejecutadas.

Fnac ha incumplido así el compromiso de mantener el empleo que firmó con los sindicatos hace exactamente un año. Tras anunciar un ERE temporal y una bajada salarial del 15%, que la plantilla contestó con una huelga, ambas partes alcanzaron un acuerdo que anuló la amenaza del ERE e incluyó el copago del 50% del seguro médico por parte de los trabajadores así como las rebajas en las comisiones y bonus antes citados.

Más trabajadores a tiempo parcial que a tiempo completo

El nuevo anuncio de recortes sobreviene justo cuando el comité acababa de plantear a la empresa la recuperación de los beneficios sacrificados en el acuerdo de 2013, además de reclamar las mejoras necesarias para disfrutar “unas condiciones de trabajo y salario dignas”.

Un empleado a tiempo completo de Fnac cobra en España unos 900 euros; si su jornada es a tiempo parcial, 500 euros, explica José Luis Solano. El 60% de la plantilla tiene ya este tipo de jornada. “En Fnac el trabajo a tiempo parcial llegó más tarde que en el resto del sector, pero cada vez se extiende más”, explica Ángeles Rodríguez, responsable de Negociación Colectiva de la Federación de Comercio de CCOO. “El tiempo completo en los grandes almacenes”, vaticina, “se va a extinguir como los dinosaurios”.

Y aunque el 70% de la plantilla en la cadena francesa tiene un contrato indefinido, cada vez es mayor el recurso al contrato temporal. Normalmente de tres o seis meses, precisa el representante de CGT en el comité, Ferrán Moltó, que se van encadenando hasta el máximo legal de dos años. De hecho, la rotación en una plantilla como la de la Fnac llegó a ser del 80% en 2009, y sólo la crisis ha detenido su avance.

Sin domingos ni días libres

No es de extrañar en una plantilla muy joven. Y no sólo por los bajos salarios que, además, están congelados hasta 2016. Fue lo que impuso el polémico convenio colectivo del sector de grandes almacenes firmado el año pasado por dos sindicatos, Fetico y Fasga, que el resto de los de clase tachan de amarillos y casi no cuentan con representación en Fnac. Ese convenio también eliminó el pago adicional por trabajar los domingos y festivos y aumentó la jornada anual en 28 horas. Sólo por esos domingos que han dejado de cobrar como tales un empleado de la tienda madrileña de Callao –que abre todos los días del año– pierde unos 1.200 euros al año, calcula José Luis Solano.

Los trabajadores de la cadena de tiendas únicamente disfrutan de cinco fines de semana libres al año. Piden que se les conceda librar uno al mes. Y que no se superen los seis días seguidos sin descansar otro. La ley permite trabajar un máximo de 14 días sin librar. En Fnac, asegura Ángeles Rodríguez, se suelen encadenar hasta 11 o 12 días de trabajo. A veces, con jornadas diarias de nueve horas, si bien limitadas a un máximo de 50 días al año. El comité también quiere que se supriman, además de que se conceda a quienes trabajan menos de seis horas un descanso de 15 minutos.

Con este conjunto de condiciones laborales y una carga de trabajo inasumible para una plantilla insuficiente, la Inspección de Trabajo ha recibido un goteo incesante de denuncias, apuntan los sindicatos. Despido de trabajadores mientras estaban de baja, vulneración del régimen de descansos, mobbing… son algunas de ellas, que han terminado en requerimientos e incluso actas de infracción. También han denunciado las presiones “constantes y aterradoras” que en los últimos tiempos reciben los empleados para conseguir socios y que éstos suscriban seguros y tarjetas de crédito. Los casos de depresión, estrés y ansiedad están al orden del día, revela Ferrán Moltó. Todo ello, continúa, sumado a la penúltima rebaja de condiciones laborales y salariales provocaron la salida voluntaria de entre 80 y 90 trabajadores el año pasado. La reforma laboral permite a los empleados que no acepten las modificaciones de salario o jornada decididas por la empresa rescindir su contrato a cambio de una indemnización de 20 días por año trabajado.

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En una entrevista concedida a la agencia Efe el pasado diciembre, el director de Fnac para España, Marcos Ruão, aseguraba que España es, por detrás de Francia, el segundo país para la cadena de tiendas culturales, por tanto también “uno de los principales ejes de inversión del grupo”. “Queremos seguir creciendo en el país porque creemos que se está recuperando”, destacaba, “lo estamos sintiendo día a día en el consumo”. Así, anunciaba que la empresa no sólo va a seguir creciendo “en el gran formato”, sino que además tiene previsto abrir tiendas más pequeñas, de 60 a 1.000 metros cuadrados.

Sin embargo, Fnac, que no ha querido comentar con infoLibre ningún asunto relacionado con la negociación laboral en curso, ha presentado al comité de empresa un panorama muy distinto. Niega que vaya a abrir nuevas tiendas de momento y culpa a la piratería, el IVA y la crisis de la bajada en las ventas que prevé para este año, contradiciendo ese repunte del consumo del que hablaba su director general. José Luis Solano duda de las intenciones de la empresa.

“Mienten”, zanja, “unos productos generan más margen que otros y Fnac ha sabido adaptarse muy bien a la crisis, aumentado los servicios a los socios, por ejemplo”. En esa misma entrevista, Ruão aventuró que la facturación en 2013 no va a ser inferior a la de 2012, cuando ingresó 414 millones de euros en sus 25 tiendas españolas. A la vista de esas declaraciones públicas y de la recuperación a la que apuntan las previsiones del Gobierno y de los organismos internacionales, los “trabajadores especialistas” de Fnac –como le gusta presentarlos a la empresa, grandes conocedores de los productos culturales que venden–, se dicen “indignados” por el “desprecio” de la cadena hacia su trabajo y le piden “una economía del bien común”: que el salario anual más elevado no supere el salario mínimo dentro de la empresa en más de 10 veces.

El decreto del Gobierno que obliga a las empresas a cotizar por las retribuciones en especie ya se ha cobrado su primera víctima. La cadena de tiendas Fnac quiere eliminar el seguro médico del que hasta ahora disfrutan sus 2.000 empleados en España. Alega que esta retribución en especie, –  también lo son los vales de comida o de guardería– le supone un coste laboral extra que no puede permitirse, según ha argumentado ante los sindicatos, porque este año prevé una fuerte bajada de las ventas que incluso puede poner en riesgo su viabilidad.

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