Desigualdad económica

El Ibex 35 perpetúa la desigualdad: los sueldos de sus altos directivos crecen un 6% y los de sus empleados bajan un 1,2%

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín.

La tan anunciada recuperación económica volvió hace tiempo a las empresas, sobre todo a las grandes, las que cotizan en el Ibex 35. Pero no a todas las personas que trabajan en ellas. La gran masa de trabajadores que conforman esas grandes compañías todavía no ha visto reflejada en sus salarios esa recuperación. Los números hablan por sí solos: desde el año 2015, el resultado de explotación de las empresas del Ibex ha crecido un 65%, en un periodo en el que los sueldos se han contraído un 0,5%. En el último año, el sueldo medio de las personas que trabajan en las empresas del Ibex se redujo un 1,2%. El de los altos directivos, mientras tanto, se incrementó un 6%. Los sueldos de los principales ejecutivos del Ibex son 123 veces más altos que el salario medio de sus trabajadores. No obstante, la desigualdad que impera en estas compañías no acaba ahí: la que tiene que ver con el género también sigue presente, y lejos de resolverse. Así lo denuncia Oxfam Intermón a través de su informe Quien parte y reparte. La huella en la desigualdad de las empresas del Ibex 35 [que se puede consultar en PDF en este enlace]. 

Las empresas del Ibex 35, según concluye la organización en su estudio, son una maquinaria de perpetuación de las desigualdades. De todo tipo: jerárquica y de género. Lejos de lo que pudiera parecer, el aumento de los ingresos de las grandes compañías continúa estando en manos de unos pocos accionistas. Los empleados no sólo no ven que sus sueldos se recuperen al mismo ritmo, sino que ven cómo estos se contraen cada vez más. En 2018, la remuneración media de los primeros ejecutivos de las empresas que cotizan en Bolsa alcanzó los 4,4 millones de euros. Y eso a pesar de que disminuyeron un 6,7%. Aun así, Naturgy, la antigua Gas Natural, pagó a su máximo responsable 15,5 millones; ACS, 13,5 millones; y Banco Santander, 11 millones. No obstante, la empresa que, con diferencia, más instalada tiene la desigualdad salarial es Inditex. Allí, un alto ejecutivo cobra 455 veces más que un empleado. Dicho de otro modo: lo que un trabajador gana en un año, su primer ejecutivo lo hace en apenas cuatro horas y cuarto. 

 

Sueldos medios por empresa. | OXFAM INTERMÓN

También de género

Pero la desigualdad no acaba ahí. Las diferencias salariales por cuestión de género continúan muy presentes. De hecho, se trata de una realidad que aún parece lejos de solucionarse. No es algo exclusivo de las empresas del Ibex. En España, la diferencia entre el sueldo medio de hombres y mujeres es la misma que hace diez años: un 21,9%. Dicho de otro modo: ellas tienen que trabajar un año y 102 días para ganar lo mismo que ganan sus compañeros en 12 meses. Y eso que las diferencias se han estrechado en los últimos años. 

 

Evolución de la brecha de género en España. | OXFAM INTERMÓN

En las grandes compañías ocurre lo mismo. Muchas de ellas, según critica Oxfam, continúan siendo reacias a ofrecer datos sobre cómo abordan las cuestiones de género pero, entre las que sí lo hacen, los resultados no son buenos. De media, en las empresas del Ibex 35 las mujeres cobran un 15% menos que los hombres. Así, mientras ellas perciben una retribución de 33.137 euros de media, ellos reciben 38.218. Según estas cifras, ellas tendrían que trabajar 56 días más que ellos para igualar los salarios anuales. El mayor ejemplo de esta desigualdad de género es, según el informe presentado este miércoles, el Banco Santander. La empresa presidida por Ana Botín paga a sus empleados un 31% más que a sus empleadas. 

Además, como ellas tienen muchos más obstáculos a la hora de ascender dentro de la empresa, sufren una doble discriminación: por ser mujeres y por ser simples trabajadoras. En los puestos medios casi existe la igualdad plena: ellas son el 46% de las plantillas. Sin embargo, a medida que se asciende hacia los puestos directivos, su presencia es cada vez menor: sólo ocupan un tercio de esos puestos, apenas el 32%. La más igualitaria en ese sentido es Banco Santander, cuyos puestos más altos son desempeñados por mujeres en un 79% de los casos. 

Ellas soportan, además, mayor parcialidad. El 21% de las mujeres que trabajan en estas empresas lo hace a jornada reducida, frente al 15% de hombres. 

Falta de transparencia en el pago de impuestos: los paraísos fiscales

Por otro lado, según denuncia el documento de la organización, las empresas del Ibex 35, aunque han mejorado sus números, no han ampliado su contribución fiscal. Durante el último año, más de la mitad de estas empresas o bien paga en impuestos menos del 75% del tipo legal o no da ningún dato al respecto. Y esto es un problema muy grave. La ley de información no financiera que se aprobó en el año 2018, tal y como recuerda Oxfam, exige a las empresas aportar una serie de datos fiscales para informar si lo que pagan de impuestos se adecúa a sus ganancias. Pero no lo hacen. Según denuncia el documento de la ONG, las empresas del Ibex aportan datos de forma muy desigual, por lo que la comparación entre empresas resulta imposible. En otras ocasiones, las grandes compañías detallan los impuestos que pagan con terminologías muy diferentes, por lo que resulta casi imposible saber si se refieren o no a la misma realidad. "La conclusión es que seguimos sin poder conocer cuánto pagan efectivamente las empresas en impuesto de sociedades", denuncia el informe. 

Lo que sí se conoce es que continúa habiendo presencia de estas empresas en paraísos fiscales. Y aunque la tendencia continúa siendo de reducción, no se disminuye la presencia de forma significativa. En 2018 solo se rebajó en un 6%, por lo que el número de filiales en paraísos fiscales de las empresas del Ibex se sitúa en 805. Por tanto, calcula Oxfam, a ese ritmo todavía harían falta otros 15 años para que la presencia en esos territorios desapareciera por completo. No obstante, la responsabilidad que tiene cada empresa es muy diferente. Aena, Bankia, ENCE, Inmobiliaria Colonial y Merlin Properties no tienen ni una sola filial, pero hay otras compañías que suman más de 50. Se trata de Banco Santander (con 207), ACS (102), Repsol (70), Ferrovial (65) y Arcelor Mittal (55). Entre las cinco concentran el 62% del total de filiales. Y un año más el destino favorito es Delaware, donde hay presencia de 352 empresas. 

 

Número de filiales de las empresas del Ibex en paraísos fiscales. | OXFAM INTERMÓN

Pero no solo no pagan, sino que además tienen ventajas si lo hacen. Se trata de los créditos fiscales, dice la organización. Es decir, "derechos que tienen las empresas de deducirse importes de su futura factura fiscal". "En muchos casos, la Administración ha ido facilitando estos créditos a las empresas como compensación por haber comprado otras empresas de menor tamaño que arrastraban pérdidas, sobre todo en los años de la crisis económica", recuerda Oxfam. El problema, añade, es que estos créditos alcanzan "magnitudes exorbitantes". Así, en 2018, el importe a favor de las empresas alcanzó los 66.142 millones de euros, más de dos veces y medio el importe que recaudó el impuesto de sociedades durante ese año. 

 

Comparativa de la evolución de la recaudación por Impuesto de Sociedades y de los créditos fiscales. | OXFAM INTERMÓN

Por todo ello, la organización propone una serie de recomendaciones en distintos ámbitos como, por ejemplo, elaborar una lista negra española de paraísos fiscales, incorporar criterios de responsabilidad fiscal en la contratación pública, incrementar el Salario Mínimo Interprofesional hasta los 1.000 euros en 2020, reforzar el poder de negociación de las personas trabajadoras, eliminar la presencia no justificada en paraísos fiscales o aumentar la transparencia. "Las grandes empresas continúan actuando bajo un modelo basado en la búsqueda de la rentabilidad en el corto plazo. Mientras sigan entendiendo su actividad como una combinación de altos beneficios y bajos salarios, las empresas serán incapaces de contribuir a una prosperidad sostenible y compartida para todos", sentencia Oxfam Intermón. 

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