LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Lagarde desmarca a la eurozona de Londres y Washington: “Los ciclos económicos son distintos”

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, no subirá los tipos de interés en 2022.

“No se puede asumir que porque algo ocurra en la Fed tenga que ocurrir en el BCE y la zona euro”, fue la respuesta que este miércoles la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, a los periodistas cuando le preguntaron por la decisión del regulador europeo de no subir los tipos de interés, distanciándose así de las alzas anunciadas por el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal de EEUU (Fed). El BCE sí ha aumentado sus previsiones de inflación para los próximos tres años, pero no va a mover el precio del dinero aún. EEUU, Reino Unido y Europa se encuentran en diferentes fases del ciclo económico y sus puntos de partida también son distintos, pues no han recibido el mismo respaldo fiscal de sus gobiernos, explicó Lagarde. “Las tres economías viven en diferentes universos y se encuentran en distintos entornos”, abundó.

También dejó claro cuándo subirá el BCE el precio del dinero. “Tenemos unas directrices muy claras al respecto: poco antes de que hayamos finalizado las compras de activos”, precisó.

Así, el BCE anunció este miércoles que mantendrá sin cambios el fin de su programa de compras de activos contra la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés), previsto para el próximo marzo, pero impulsará su programa convencional (APP): entre abril y junio adquirirá 40.000 millones al mes en lugar de 20.000 millones, después serán de 30.000 millones y a partir de octubre volverán a ser de 20.000 millones. A juicio de Lagarde,

El BCE, por tanto, ha tomado un camino distinto a los adoptados por la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra para hacer frente al alza de la inflación, y su previsible persistencia, así como frente a la incertidumbre que acompaña a la expansión de la variante ómicron.

La Fed decidió la víspera que subirá tres veces los tipos en 2022 y otras tantas en 2023. Además, adelantará a marzo la retirada de los estímulos monetarios –las compras de activos–, en principio prevista para junio. Sólo unas horas antes que el BCE, el Banco de Inglaterra anunció un alza de los tipos de 15 puntos básicos, que los sitúa en el 0,25%. En Estados Unidos también ya se encuentran en ese nivel. En la zona euro, en el -0,5%.

Lagarde reconoció que el cambio en la inflación prevista por el BCE entre septiembre y diciembre es “significativo”, pero matizó que más de dos tercios del aumento se debe a los precios de la energía, “que no se pueden anticipar” y el resto, a los “cuellos de botella” en las cadenas de suministro mundiales, “que no durarán mucho”.

Las diferencias económicas entre las tres zonas

De forma que su política está siendo cautelosa. Como apuntó Lagarde, EEUU, Reino Unido y la zona euro viven momentos económicos distintos. En Estados Unidos, la inflación es aún mayor que en Europa. En noviembre escaló hasta el 6,8%, una cifra nunca vista desde 1982. En el Reino Unido, está en el 5,1%, su nivel más alto desde 2011. El Banco de Inglaterra prevé que se mantendrá en el 5% durante el invierno o incluso que subirá hasta el 6% en abril, para ir bajando según transcurra el año. En la zona euro, el IPC se ha quedado en el 4,9% en noviembre, cifra récord desde 1997. El BCE calcula que la eurozona terminará 2022 con un IPC en el 3,2% para calmarse en 2023 y 2024 en el 1,8%. Pero esas cifras son 1,5 puntos más que las inicialmente calculadas para 2022 y tres décimas por encima de la previsión para los dos años siguientes.

En Alemania, donde la inflación casi provoca aún el pánico colectivo, el IPC ha alcanzado el 6% en noviembre. En España llega al 5,5%, una décima menos de la adelantada para noviembre.

Más datos para establecer una comparación. En Estados Unidos, la tasa de desempleo está en mínimos, con un 4,2%, después de haber escalado hasta el 14,8% en abril de 2020 por culpa de la pandemia. Y el PIB ha recuperado ya su ritmo anterior al covid-19, con un crecimiento interanual del 6,6% –en 2020 cayó un 3,4%–. Así que la Fed no ha esperado más tiempo para intentar enfriar esa inflación desconocida durante décadas.

En Reino Unido, el desempleo y el crecimiento del PIB replican las cifras estadounidenses. Mientras que en la zona euro la tasa de paro duplica las de sus competidores, con un 7,3% en octubre –el doble en España, un 14,5%– y el PIB acumula un crecimiento este año del 4,2%. Lagarde reconoce que la economía europea ha perdido impulso en los últimos meses, una tendencia que se prolongará en 2022. De forma que, si este año el BCE cree que la economía del euro mejorará un 5,1%, se quedará en el 4,2% el año que viene, cuatro décimas menos de lo que había previsto el pasado septiembre. En 2023 calcula que medrará un 2,9%, ocho décimas menos de lo que anunció hace tres meses. Es decir, a la eurozona aún le falta un empujón.

En esa rebaja de previsiones tiene mucho que ver la extensión fulgurante de la variante ómicron, porque los cuellos de botella de las cadenas de suministro, cree Lagarde, se irán desatascando según avance el año próximo. Pese a los riesgos desconocidos de la nueva mutación del covid, la presidenta del BCE subrayó que la economía del euro “es ahora más resistente”. “Dentro de nuestro mandato, en condiciones de tensión, la flexibilidad seguirá siendo un elemento de la política monetaria siempre que esté en peligro el logro de la estabilidad de precios”, sostiene Lagarde en referencia al anhelado regreso al terreno del 2% de inflación.

En el medio plazo, pero más alta de lo acostumbrado

En la misma dirección también había apuntado ya la vicepresidenta primera del Gobierno, Nadia Calviño, después de que la Fed eliminara el carácter “transitorio” de la inflación de sus previsiones. A su juicio, en Europa el IPC elevado sí es un fenómeno pasajero. “En Estados Unidos la recuperación ha sido más intensa, con un impulso fiscal enorme, no tienen paro ni subidas salariales, resumió Calviño en Onda Cero. Según sus cálculos, la inflación en la zona euro empezará a remitir pasada la Semana Santa.

También lo creen las gestoras de fondos BlackRock y UBS. Ambas prevén que la inflación se normalizará a medio plazo, aunque consumidores e inversores tendrán que ir acostumbrándose a niveles más elevados de los precios que en la última década, en torno al 3%. En cualquier caso, auguran que los tipos de interés empezarán a subir el año próximo, dependiendo siempre de cómo se comporte el mercado de trabajo. Como explican a Europa Press, el punto de partida en esta crisis es mucho mejor que en anteriores contracciones económicas, debido precisamente a que el empleo se ha recuperado de forma mucho más rápida.

El BCE comparte su optimismo laboral. Prevé que la tasa de desempleo recupere su nivel prepandémico ya este año, hasta caer al 6,6% en 2024, gracias a “la fuerte demanda laboral proyectada en línea con la recuperación económica en curso”. Es decir, de cumplirse el pronóstico, sería la más baja en la zona del euro desde su creación en 1999.

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