Sector eléctrico

La nueva factura de la luz se aplicará en cuatro etapas hasta 2015

El ministro de Industria, José Manuel Soria, en el Congreso.

El nuevo método de facturación de la electricidad por horas, a punto de ser aprobado por el Gobierno, va a añadir confusión a un sistema eléctrico que no acaba de entender ni siquiera el ministro del ramo. Para empezar, la nueva factura no entrará en vigor hasta junio y se aplicará en cuatro etapas hasta bien entrado 2015. Así, durante todo un semestre, los 26 millones de usuarios afectados por los cambios, habrán recibido facturas provisionales que se ajustarán a posteriori según los precios reales del mercado.

En la primera etapa, entre enero y marzo de 2014, para los consumidores acogidos al llamado Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (la antigua Tarifa de Último Recurso) la cuenta enta sale a favor: el Gobierno anuló en diciembre la subasta trimestral de energía porque forzaba una subida del recibo de más del 11% y calculó que el precio del Megawatio- hora se situaría en 48,48 euros.

Pero el precio en el mercado mayorista ha sido mucho menor

(en torno a 30 euros Mgwh) por lo que las empresas tendrán que ajustar y devolver lo cobrado de más a partir del 1 de junio. Con un detalle importante: el importe exacto de la devolución se conocerá a mitad del mes de mayo a través de los cálculos de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), días antes de las elecciones al Parlamento Europeo.

Devolución a los usuarios

Puede suceder que la cuenta favorable (para los usuarios) del primer trimestre no se repita. En la segunda etapa, hasta junio, cuando se prevé que las empresas empiecen a aplicar el sistema de facturación que se va a aprobar el viernes, la facturación todavía será provisional.

Jorge Morales de Labra (Plataforma por un Nuevo Modelo Energético) explica que el precio en esa segunda etapa será el resultado de los precios del mercado mayoristamercado mayorista (distintos hora a hora), más los peajes que determina el ministerio, más otros costes regulados en el BOE y más una estimación de los servicios de ajuste del sistema.

¿Qué pasa si, como sucede todavía en la mayor parte de los casos, el contador de electricidad del usuario es antiguo y no diferencia los precios por horas? Pues que Red Eléctrica de España (el operador del sistema eléctrico) aplicará una estimación del consumo total del usuario según las distintas horas. Y con esa estimación, se elaborará la factura.

Si todo va bien y se cumplen los plazos adelantados por Industria, a partir de junio, las empresas comercializadoras ya habrán ajustado sus sistemas informáticos y podrán aplicar precios concretos según los días de inicio y final del periodo de facturación.

Precios finales

En esta etapa, el usuario podrá consultar todos los días en la web de Red Eléctrica de España (REE) los precios finales que se le aplicarán en cada hora del día siguiente. Pero otra cosa muy distinta será que pueda calcular en ese momento el precio medio de la factura. No podrá porque el reparto de consumo entre horas no lo sabrá hasta que llegue el recibo.

Todo parece complicado por la simple razón de que lo es. A partir de junio, se inicia una tercera fase. Tendrá una duración indeterminada, pero puede llegar a 12 meses. En esta etapa, los usuarios con nuevos contadores (apenas hay instalados seis millones para 26 millones de puntos de suministro) podrán acogerse al procedimiento que regulará la comprobación, validación y cierres de los datos del contador, así como los protocolos de intercambio de información.

En una cuarta etapa, entrado ya 2015 y con (se supone) 10 millones  de contadores inteligentes instalados, los usuarios podrán ajustar si lo desean su consumo real horario a los precios por horas publicados el día anterior por Red Eléctrica de España (REE). Pero todo es teoría.

En realidad, tal y como han destacado las organizaciones de consumidores como Facua  o la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), "el Gobierno ha decidido que el precio de la luz sea impredecible. Si entender la factura nunca fue fácil, ahora será prácticamente imposible".

Confusión

La verdad es que el sistema es tan confuso que ni siquiera el ministro de Industria, José Manual Soria, lo tiene claro. En una reciente entrevista en el programa El Objetivo (La Sexta), Soria mezcló conceptos como los costes de transición a la Competencia (CTC) y la moratoria nuclear para justificar las subidas registradas en el recibo de la luz en los últimos años.

Según explicó Soria, en los últimos ejercicios  "todos los españoles hemos estado pagando" en el recibo de la luz cosas que no tenían que ver estrictamente con la energía "como los CTC (Costes de Transición ala Competencia) que son el pago del coste de la moratoria nuclear".

En realidad CTC y moratoria nuclear son cosas distintas. Tienen en común sólo una cosa: la pagan los ciudadanos. Los CTC era un dinero que debía garantizar a las empresas recuperar las inversiones que realizaron antes del año 1997, cuando exstía otro marco legal (el Marco Legal Estable) que funcionó entre 1988 y 1997.

El acuerdo de los CTC consistió en que las eléctricas recibían la diferencia entre el precio de mercado de la electricidad y un precio de referencia (3,606 céntimos de euro por kilowatio-hora). El máximo a cobrar, hasta el año 2010, era de 1,4 billones de las antiguas pesetas (unos 6.300 millones de euros).

Pero en 2005, mucho antes de lo previsto, las empresas ya habían recibido más dinero del establecido vía precios de mercado. El sistema siguió hasta que los CTC se eliminaron (RD 7/2006). ¿Cuánto cobraron de más las empresas?. Según cálculos de la CNE de 2008: en torno a 3.400 millones. Esa cantidad, supuestamente, no se puede reclamar porque el caso está prescrito.

Moratoria nuclear

Por su parte, la moratoria nuclear fue otra compensación que se pactó en 1984, cuando el Gobierno de Felipe González decidió poner en marcha la moratoria que paralizó la puesta en marcha de centrales nucleares en construcción.

Entonces, se estableció que para resarcir a las compañías propietarias de esas instalaciones, el Estado debía pagarles unos 4.383 millones de euros. A 31 de diciembre de 2013, quedaban por pagar en torno a 250 millones.

Pese a la complejidad y la incertidumbre que supone la puesta en marcha del nuevo sistema, especialistas como Natalia Fabra (Economistas Frente a la Crisis) considera que puede suponer un paso adelante si se compara con el sistema de subastas recién suprimido.

"Con la nueva regulación, que traslada al consumidor directamente los precios del mercado diario" sostiene Fabra "el consumidor pagará precios que serán más volátiles, porque volátil es la producción renovable –que deprime los precios de mercado– y volátiles son también los precios de los combustibles fósiles –gas, carbón– que determinan los precios del mercado que perciben todas las centrales. Pero, en media, el consumidor pagará precios menores" concluye.

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