Libros

Once pequeñas historias de CCOO sobre las que se edificaron los derechos sociales

Presentación del libro 'Conciencia de clase. Historias de Comisiones Obreras'.

Mauro Tortosa

“No somos el papel arisco que te da a firmar la parte contratante para tener tu empleo, somos la historia de ese empleo y la lucha por tus derechos”, dice uno de los relatos de la historia del sindicalismo que configuran el segundo volumen de Conciencia de clase. Historias de las Comisiones Obreras. El libro ha sido presentado este jueves en el plató de Taller de Ideas, sede infoLibre, donde la periodista de PúblicoAna Pardo de Vera, acompañada de los once autores de los relatos, ha hecho de moderadora durante el coloquio. “España tiene una deuda con la memoria histórica y este libro empieza a saldarla de la mejor manera posible, con conciencia, con ilusión, y con humanidad”, ha introducido Pardo de Vera.

El columnista de infoLibre Daniel Bernabé, Nativel Preciado, Aitana Castaño, José Manuel Fernández, Jordi Amat, Martí Domínguez, Marta Sanz, Andy Robinson, Ana Iris Simón, Luisgé Martín y Olga Rodríguez son los autores que han formado parte de esta segunda entrega, que ha sido coordinada por Bruno Estrada, adjunto a la Secretaría General de Comisiones Obreras. Durante una hora aproximadamente, todos los invitados, algunos de forma presencial y otros de forma telemática, han expuesto parte de sus relatos y de dónde nació la necesidad de contarlos. 

Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras, ha empezado el coloquio agradeciendo la participación de los doce autores. "Es un orgullo que se hayan vinculado a un proyecto como este, que fundamentalmente pretende rescatar no las grandes historias de una organización sindical, sino sobre todo esas pequeñas historias, a veces conocidas y a veces desconocidas, que constituyeron las democracias y los derechos sociales". 

Bernabé, con su historia El eco de su voz, ha vuelto a acercarnos a la España de finales de los setenta y la matanza de los abogados de Atocha, uno de los episodios más convulsos de la Transición, pero también de los más esperanzadores por la resolución que tuvo, ha dicho el periodista y escritor. “Es un libro que tiene memoria para explicarnos de dónde venimos, pero no es solamente una mirada al pasado, recordamos para saber dónde estamos, de dónde venimos y probablemente hacia dónde vamos”. Durante su intervención también ha querido reivindicar la importancia de leer libros, por el contexto que aportan estos en un momento en el que la gente solo lee “pildoritas y no se entera de nada”.

La escritora de Carboneras,Aitana Castaño ha puesto de relieve la historia de la minería asturiana y las primeras huelgas que vivió el franquismo en la década de los sesenta con su texto La Somontana. Pero el relato va más allá de la reivindicación de los mineros y habla de las trabajadoras de los almacenes de ropa de la cuenca minera que lograron crear la sección del sindicato que guarda relación con el textil. Cuando las mujeres ocuparon una iglesia para ganar una huelgaDe la mano del escritor y ensayista Martí Domínguez, ha llegado el fragmento de El Encierro. Aitana CastañoLaSomontana.las trabajadoras de los almacenes de ropa

Cuando las mujeres ocuparon una iglesia para ganar una huelga

Martí DomínguezEl EncierroEn él Domínguez ha narrado el encierro de un grupo de mujeres en la iglesia de Sant Andreu en Barcelona, como muestra de apoyo a la huelgala huelga que había secundado sus maridos en la antigua fábrica Motor Ibérica. Los hechos que tuvieron lugar en junio de 1976 apenas tuvieron repercusión mediática, ya que por aquel entonces los medios aún estaban muy controlados por el potsfranquismo. La huelga que estaba programada para unos pocos días acabó durando casi un mes. "Lo que me interesó de esta historia, no fue tanto el encierro en sí, sino la transformación y la metamorfosis que se produjo en la conciencia de las mujeres. De repente, las mujeres se dieron cuenta del poder y de su papel activo y pasó de ser un encierro de lucha sindicalista a un encierro de lucha feminista", ha expuesto el ensayista.

Del mundo de Amazon y su logística ha hablado el escritor Luisgé Martín a través del texto Carne Picada. Las hazañas de un personaje ficticio han permito a Martín poner en el centro del debate la precariedad laboral que viven muchos trabajadores, con la irrupción de las nuevas empresas de repartidores a domicilio como Glovo, Deliveroo o Stuart. "Yo veía con estupor en la televisión como muchos de los riders decían a mi no me gusta esta reforma porque prefiero ser autónomoporque prefiero ser autónomo, prefiero en el fondo no tener derechos. Es verdad que a la gente no hay que obligarle a tener derechos, pero también es verdad que no hemos convertido en seres autoexplotados", ha subrayado. 

“Somos una generación politizada en la que el trabajo está en un segundo plano”Somos una generación politizada en la que el trabajo está en un segundo plano

Ana Iris Simón, una de las voces más jóvenes, ha puesto encima de la mesa la situación de precariedad que viven los jóvenes a través de su relato Tragedia en cuatro actos. Con 28 años, la periodista ha explicado que ya ha tenido que vivir tres ERE: “Somos una generación politizada en la que el trabajo está en un segundo plano”. Con sus palabras ha hecho referencia a las trampas que ha ido poniendo el capitalismo, como la “trampa del salario emocional”, momento que ha aprovechado para recordar su despido del "gigante de la comunicación juvenil" Vice. “El mayor triunfo del liberalismo es haber conseguido que no necesitemos ni siquiera un patrón que nos explote”, ha dicho Simón.

Olga Rodríguez, periodista de elDiario.es, se ha pasado media vida contando las historias de Oriente Próximo y vivió de cerca el asesinato en Bagdad de José Couso por fuerzas militares de EEUU. Ahora ha querido rendir homenaje a “toda la lucha colectiva” que mejoró la democracia en España, y ha señalado a Comisiones Obreras como responsable de ello. Rodríguez ha insistido en que deberían haber más “homenajes y memoria” del sindicalismo en la escuela. También ha hecho referencia al “sacrificio” que hay detrás de la lucha por los derechos laborales y sociales y por eso ha reivindicado “justicia, verdad y reparación” para aquellas víctimas que sufrieron las consecuencias de defenderlos. “Si no conocemos nuestro pasado, no vamos a conocer a qué elementos adversos nos vamos a enfrentar en el futuro”, ha comentado. Su intervención ha finalizado con un verso del escritor Eduardo Galeano: “Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas puede cambiar el mundo”.

Desde Liverpool, Andy Robinson ha explicado cómo fue su experiencia de vivir en Barcelona tras huir de la Inglaterra de Margaret Thatcher y adentrarse en la España de los ochenta de Felipe González. Sus primeros pasos en la redacción de Al Món lo llevaron a conocer las protestas de la siderurgia cántabra en la ciudad de Reinosa. En su relato De lloviendo pedras a los lunes al sol ha plasmado esos dos mundos de las huelgas mineras que se vivió tanto en Inglaterra como en España en los años ochenta. "Durante aquel viaje a Reinosa en 1987 me di cuenta que quizá España no era tan diferente a Inglaterra y que la reconversión industrial estaba disfrazada de una socialdemocracia europeísta que acabaría convierténdose en un neoliberalismo clásico".   

Unai Sordo ha cerrado el encuentro reivindicando también a Galeano añadiendo que "las historias pequeñas y los lugares pequeños son a veces capaces de contribuir a mover el mundo y a cambiar la historia".

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