MACROECONOMÍA

Los ‘padres’ de la austeridad abogan ahora por confiscar ahorro privado para controlar la deuda

La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, advierte de la temporalidad de los nuevos empleos.

Los economistas Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, "padres" de la discutida teoría de la austeridad económica como base del crecimiento, la han vuelto a liar. En un documento de trabajo (Financial and Sovereign Debt Crisis: Some Lessons Learned and Those Forgotten) elaborado para el Fondo Monetario Internacional (FMI), los economistas de Harvard concluyen que la crisis actual es diferente de todas las crisis anteriores, por lo que no sirven los mecanismos tradicionales y son necesarias medidas radicales para controlarla.

La propuesta es muy polémica. En opinión de los dos economistas, la crisis actual no tiene precedentes. La causa es una situación de endeudamiento de los países occidentales desconocida "en los últimos 200 años". Para hacer frente a la montaña de deuda proponen ir más allá. No sólo son necesarios programas de austeridad y de recortes del gasto público, sino aplicar acciones más decididas y enérgicas. Entre ellas, quitas de deuda y confiscación de depósitos privados para sostener un sistema que se viene abajo atacado por el crecimiento de la deuda "insostenible", la deflación, burbujas en las Bolsas, corrupción y escándalos continuados.

El documento del Fondo Monetario Internacional (FMI) que recoge las tesis de Rogoff y Reinhart, sobre el que el organismo advierte que es un simple documento de trabajo y no doctrina oficial, explica así las propuestas de los dos economistas: "El final de la crisis financiera mundial es probable que requiera una combinación de represión financiera (un impuesto a los ahorradores), la reestructuración pura y simple de la deuda pública y privada, conversiones, algo más de inflación, y una variedad de controles de capital".

Austeridad y más allá

"Aunque la austeridad en mayor o menor grado, es necesaria", prosigue, "en muchas casos no es suficiente para hacer frente a la enorme magnitud de la deuda pública y privada".

La apocalíptica visión de Rogoff y Reinhart conlleva la aplicación en los países más afectados por la crisis de la deuda (incluidos los de la Unión Europea, con Alemania a la cabeza) políticas que el Fondo Monetario Internacional (FMI) sólo se ha atrevido a aplicar en el Tercer Mundo de forma plena y en algunos países desarrollados como Grecia y Chipre de forma parcial: condonaciones de la deuda, confiscación de ahorro privado, controles de capital y aumento de los precios para "disolver" los saldos de deuda.Adalides del ajuste

Las recomendaciones de los adalides del ajuste coinciden con la tímida mejora de las previsiones del FMI para España y la Eurozona, pero también con las cifras récord de endeudamiento de la economía española. Los datos del Banco de España señalan que, al cierre del tercer trimestre de 2013, el total de la deuda pública (incluida la que corresponde al Estado por su participación en empresas en las que no tiene mayoría como Sareb, Aena o Renfe) se elevaba a 1,306 billones de euros. Según detalla Invertia, los 1,3 billones de endeudamiento público suponen un 29% de aumento respecto al mismo periodo de 2012.

Las propuestas Rogoff-Reinhart pueden parecer exóticas. Pero sus anteriores estudios alimentaron políticas que aún estamos sufriendo. Kenneth Rogoff (exdirector del Departamento de Estudios del FMI) y Carmen Reinhart, dieron forma a las bases de la política de austeridad con un estudio (Growth in a Time of Debt) en el que concluían que la relación entre nivel de endeudamiento y crecimiento era prácticamente nula en economías con endeudamientos por debajo del 90% del PIB, pero muy notable en aquellos que superaban esa marca.

Un error de bulto

La teoría Rogoff-Reinhart (coautores del libro "Esta vez es diferente. Ocho siglos de locura financiera") mantenía que los países con más del 90% de deuda en relación al PIB mostraban un crecimiento (en media) del -0,1% y sufrían incluso más en las perspectivas económicas a más largo plazo.

La teoría sufrió un importante revolcón. Un trabajo de tres profesores de la Universidad de Massachusetts, Thomas Herndon, Michael Ash y Robert Pollin, recogido en las páginas del New York Times, cuestionó la verdad Rogoff-Reinhart. Según los tres profesores, los cálculos de Rogoff y Reinhart están mál hechos. La prueba: países con porcentajes de deuda por encima del 90% mantienen tasas de crecimiento anual de sus economías por encima del 2%. No sólo no caen, como advertían Rogoff-Reinhart, sino que crecen.

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