España será el primer país europeo en contabilizar los feminicidios fuera de la pareja y expareja

La delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell.

Hace casi dieciocho años, España se convirtió en un país pionero en la batalla contra la violencia machista. Era diciembre de 2004, y el parlamento aprobaba la Ley integral contra la violencia de género, un "poderoso instrumento para derrotar al machismo criminal", en palabras del entonces presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. Hoy, España vuelve a posicionarse a la cabeza de los países europeos que tratan de aplacar la violencia que sufren específicamente las mujeres: será el primer país en contabilizar los feminicidios fuera del ámbito de la pareja.

En 2003, el Gobierno comenzó a construir una estadística para cuantificar las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, una labor que venían realizando hasta el momento las organizaciones feministas, concretamente la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas. Desde aquel año hasta hoy, son un total de 1.154 mujeres las que han perdido la vida a manos de sus parejas o exparejas varones. Pero las instituciones, los expertos y la sociedad en su conjunto saben que esa cifra representa solo a una pequeña parte del conjunto de víctimas. A partir de septiembre, la estadística será más amplia, más precisa y pionera a nivel europeo.

La delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, afirmó este lunes que su equipo lleva todo el año trabajando en el estudio y recopilación de los feminicidios más allá del ámbito de pareja y que en septiembre se hará público el resultado. Rosell reconoció la complejidad de la tarea, no solo en lo que tiene que ver con la recolección de los datos, sino también a la hora de interpretarlos y comunicarlos. "Queremos que la comunicación sea adecuada y rigurosa, que no se sumen, dupliquen ni se juegue con estas cifras", sino que puedan contar con un "tratamiento adecuado", subrayó la delegada, quien resaltó que la labor de "visibilizar violencias y asesinatos que hasta ahora no han computado en las estadísticas oficiales" requiere de análisis "rigurosos y adecuados". 

Mientras que la forma de proceder actual incorpora los crímenes machistas a la estadística una vez concluyen las labores de investigación que confirman un nuevo caso, los nuevos datos sobre feminicidios serán ofrecidos cada semestre. "No será día por día, ni mes por mes", al menos de momento, destacó Rosell. Pero la previsión es que el grueso de los asesinatos de mujeres queden integrados en la nueva estadística: "Ante el cadáver de una mujer, lo excepcional será que no entre en la estadística", pronosticó la delegada.

Cuatro nuevas categorías

Rosell habla de las víctimas olvidadas, aquellas relegadas a los márgenes. Algunas de ellas sí han llegado a trascender, habitualmente dada la brutalidad y el impacto de los crímenes. Son Diana Quer, Laura Luelmo o las niñas de Tenerife, secuestradas y asesinadas por su padre. Pero la gran mayoría pasan desapercibidas al debate público: no tienen nombre, ni la reparación que merecen.

Entre las categorías más reivindicadas por el movimiento feminista, está el feminicidio sexual. En esta tipología resuenan nombres como el de Nagore Laffage, asesinada en los Sanfermines de 2008. Las víctimas de trata con fines de explotación sexual, prostitución u otras actividades con connotación sexual, encontrarán cobijo también en esta clasificación. También lo harán los crímenes relacionados con la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado.

Tampoco sorprende, por su relevancia, otra de las nuevas categorías sobre las que trabaja el Ministerio de Igualdad: el feminicidio vicario. Este tipo de crímenes no solo pondrá la lupa sobre los hijos e hijas, sino que también reconocerá a cualquier otra mujer asesinada con el objetivo de torturar a una tercera. Quedarán integradas en la estadística, por tanto, las mujeres asesinadas por el agresor de sus hermanas, amigas o hijas, siempre que el crimen tenga por objeto producir ese daño irreparable contra la víctima. Un detalle novedoso es que, en cuanto a los menores de edad, se tendrán en cuenta también a allegados de ambos sexos, como sobrinos, primos o hermanos de la víctima principal.

El feminicidio familiar, por su parte, pondrá cifras a las mujeres asesinadas a manos de un hombre con "relación de parentesco por consanguinidad o afinidad", pero también aquellos que respondan a un "crimen de honor": es decir, el asesinato debido a la "creencia de que la mujer habría causado desprestigio" a la familia. 

La última categoría, el feminicidio social, tiene que ver con el asesinato de una mujer tras una agresión por parte de un desconocido o un hombre con el que no exitía una relación de pareja o parentesco. Por ejemplo, el asesinato tras un robo, el asesinato de una mujer por parte de un compañero de trabajo o cuando el agresor es un vecino. Esta clasificación excluye los crímenes con una raíz sexual, pues quedarían integrados en el feminicidio sexual, y también se diferencian de los vicarios porque el agresor no busca herir a una tercera mujer.

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