Tras el fracaso de las negociaciones en la embajada de Omán en Ginebra, Donald Trump cumplió su ultimatum de diez días anunciado el 19 de febrero con los ataques del sábado de la mano de Israel. Trump ha reiterado que el objetivo de estos ataques es "aniquilar" al régimen de los ayatolás, acabar con su capacidad de enriquecer uranio y de producir misiles balísticos, razón que le ha impulsado a lanzar el ataque bautizado como Rugido del León por Israel y Furia Épica por EE.UU.
Las consecuencias han sido inmediatas. Momentos después del ataque, se registró un cese en el servicio de internet en Irán, y la Media Luna Roja ha confirmado la muerte de más 200 personas y 700 heridos, siendo al menos un centenar de ellas en una escuela en el sur del país, en la región de Minab.
También habrían caído en los ataques el ministro de Defensa iraní, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour, según han informado dos fuentes israelíes y Reuters.
El ayatolá Alireza Arafi, junto al presidente de Irán, Masud Pezeshkian, y el jefe del Poder Judicial iraní, Golamhosein Mohseni Eyei, son los miembros del consejo interino que liderará el país tras la muerte del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, según informó la Asamblea de Discernimiento de Conveniencia del Sistema.
La región es ahora mismo un polvorín, y este domingo nos hemos despertado en Jerusalén con la noticia de que 27 bases norteamericanas han sido atacadas por Irán, según ha informado Al-Jazeera. Explosiones y drones iraníes han impactado a lo largo del sábado y en la madrugada del domingo en Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak, además de, por supuesto, Israel.
En Israel, Tel Aviv ha sido la ciudad más castigada, donde misiles balísticos han causado daños en seis edificios del centro de la ciudad, la muerte de una mujer y 37 heridos, 20 de ellos en estado grave según las últimas actualizaciones de los servicios de emergencias israelíes. Más de 100 misiles balísticos y drones han sido interceptados por el "Muro de hierro" o sistema Patriot en el espacio aéreo israelí, según informó el diario Hareetz. Los misiles han llegado incluso a impactar en Jerusalén, donde esta madrugada cayó un misil en Beit Shemesh al oeste de la ciudad, sagrada tanto para judíos como para cristianos y musulmanes.
En la tarde del domingo, Irán anunció el cierre, por primera vez desde 1973, del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo a nivel mundial. Los Guardianes de la Revolución de Irán afirman que el estrecho es inseguro debido a los ataques de Israel y de Estados Unidos, que se espera que continúen en los próximos días.
Las consecuencias inmediatas del cierre "afectarán a toda la economía mundial, a través de un aumento de la inflación en una guerra del petróleo y una reestructuración de las economías, pudiendo llevar a una especie de crack petrolero como en el 73", explica a infoLibre Dolores Rubio, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, ninguna economía se verá más afectada que la suya propia, afirma.
La posibilidad de una guerra civil en Irán
En caso de que el régimen de los ayatolás cayera –lo que aún está por ver, dado que, por el momento, a pesar de la muerte de Jamenei, el régimen sigue en pie con el consejo interino en la presidencia– evidentemente la potencia hegemónica indirecta en la región en este caso sería Estados Unidos, junto con Israel, puesto que "son ellos los que habrían quitado de en medio el régimen" explica Rubio. Sin embargo, ese es un cambio de estatus que, por cierto, los países occidentales e Israel nunca han logrado dominar del todo, concluye.
Es verdad que ambos actores "están en la frontera para dominar a Irán a través de países árabes, pero poco más, pues no está claro que vayan a ser capaces de llevar a cabo una transición democrática", pues sabemos lo que pasó en Venezuela, cuando a principios de este año Estados Unidos secuestró a Nicolás Maduro, cabeza del chavismo, pero el régimen que rige Venezuela no ha cambiado.
Toda esta intervención militar "puede provocar incluso una guerra civil en Irán y eso es peligrosísimo. Irán es la auténtica potencia regional, y es completamente diferente a Irak: es otro tipo de país, tiene otro tipo de conformación política, de demografía, etc. Los recursos que tiene Irán al controlar el Estrecho de Ormuz no tienen punto de comparación con los recursos de Irak", continúa la profesora de Relaciones Internacionales. De hecho, el cierre del estrecho de Ormuz anunciado podría afectar a toda la economía mundial, a través de un aumento de la inflación en una guerra del petróleo y una reestructuración de las economías y una especie de crack petrolero como en el 73, afirma la experta.
Volviendo a la posibilidad de la caída del régimen de los ayatolás, uno de los escenarios más probables es una guerra civil en Irán en la que se reproduciría una bipolaridad, con las potencias occidentales por un lado y Rusia y China por otro, concuerdan los expertos consultados. Los occidentales ya tienen un líder que es el hijo de la antiguo Shá de Persia, Reza Pahlavi, que no ha tardado en afirmar a los medios que "la victoria final se acerca", pero tampoco es seguro que el hijo del antiguo Shá de Persia goce de unanimidad dentro de la oposición al régimen, afirma Xavier Abu Elid, analista político palestino-chileno.
Y el otro bloque quedaría conformado por Hezbolá, con apoyo del Líbano, los hutíes en Yemen, Rusia y China, puesto que ya no se puede contar con el apoyo del régimen sirio tras la caída a finales del año pasado de Baschar Al-Assad.
¿Qué es lo que ha fallado en las negociaciones?
"Lo que está quedando claro es que Trump quiere una solución rápida a su favor", explica Abu Elid. EEUU no movilizó a su gran armada ni ha realizado el mayor despliegue de su ejército en Oriente Medio desde la Guerra de Irak para nada, concuerda Dolores Rubio.
Además, aquí se juntaron dos intereses, continúa Abu Elid. Por un lado, el interés de Benjamín Netanyahu de "generar conflicto constantemente y el de EEUU de lograr una victoria rápida a su favor. Hay que recordar que el genocidio en Gaza se ha extendido lo más posible por razones domésticas, principalmente en Israel, ya que Netanyahu ha sido procesado por escándalos de corrupción y no le interesa la paz, sino que haya conflicto constante para perpetuar así la ocupación de Palestina", explica.
"La diplomacia en el caso de Irán estaba funcionando, e Israel la ha saboteado" añade. Cabe destacar que se habían logrado avances significativos en las conversaciones de Ginebra llevadas a cabo esta semana, según había declarado el viernes Badr al-Bussaidi, ministro de Asuntos Exteriores de Omán, mediador entre EEUU e Irán, que aseguró durante las negociaciones con Washington que Irán no buscaba contar con material nuclear para fabricar una bomba atómica. De hecho, "Irán estaba dispuesto a asegurar en las negociaciones que ellos nunca iban a tener una bomba nuclear. Y que el uranio enriquecido se iba a convertir en gasolina", explica el analista. "El ministro de Exteriores de Omán fue muy claro al señalar que él podría haber logrado un acuerdo en 24 horas, pero la implementación del acuerdo se habría llevado tres meses", que sería lo que hubiese disgustado a Trump, que ha demostrado querer una solución más rápida, continúa.
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Otro escenario también posible sería la desescalada del conflicto regional a través de la diplomacia, y la permanencia del régimen a través de los funcionarios afines que siguen en pie. Además, hasta el momento Irán se ha mantenido firme, ha respondido a los ataques, y dentro del país se mantiene la situación relativamente bajo control. Por ende, el problema más urgente que queda por resolver ahora es cómo lidiar con bajar la escalada de esta tensión provocada por el ataque de Estados Unidos e Irán, apunta el analista.
Rubio añade, por su parte, que "lo que ha hecho Estados Unidos es dar la posibilidad de negociar y después ir a la guerra". Sin embargo, toda la región en su conjunto, incluida Irán, se ha pronunciado en contra del ataque, excepto Israel, que es "el único que quiere que haya ataques de Irán en todos los países del Golfo. Recordemos que el país persa ha atacado bases estadounidenses en Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait, Irak, Arabia Saudí y Jordania, un gran aliado de Estados Unidos y su mano derecha en la región.
De modo que hoy nos vemos en un escenario de máxima tensión en Oriente próximo, tras la respuesta iraní en todos los países del Golfo, exceptuando por el momento, Omán (país en cuya embajada tuvo lugar la última ronda de negociaciones esta semana) y con una gran incertidumbre sobre el futuro de Irán. "Como siempre, la población iraní será la más castigada y contra la que se cometen los crímenes de guerra y toda una serie de delitos de corte universal", concluye Rubio.
Tras el fracaso de las negociaciones en la embajada de Omán en Ginebra, Donald Trump cumplió su ultimatum de diez días anunciado el 19 de febrero con los ataques del sábado de la mano de Israel. Trump ha reiterado que el objetivo de estos ataques es "aniquilar" al régimen de los ayatolás, acabar con su capacidad de enriquecer uranio y de producir misiles balísticos, razón que le ha impulsado a lanzar el ataque bautizado como Rugido del León por Israel y Furia Épica por EE.UU.