La relación entre Europa y EEUU vive sus “momentos más críticos” aunque Trump ceda sobre Groenlandia
Iba a ser una Cumbre Europea existencial en la que por primera vez los 27 discutirían la quiebra sistemática de las relaciones transatlánticas provocada por la presidencia estadounidense de Donald Trump, pero dio un giro de 180 grados en 24 horas. Desde el Foro de Davos, el norteamericano anunció que abandonaba sus ambiciones de tomar por la fuerza Groenlandia, apostando por un acuerdo con Dinamarca y la OTAN para reforzar su seguridad y la de toda la región ártica al tiempo que retiraba las tarifas arancelarias decretadas contra ese país y otros siete socios europeos.
Nadie esperaba en Bruselas la retirada de Trump, después de haber escuchado su discurso en el mismo foro lleno de dardos contra los países de la UE, sus políticas económicas y energéticas, despreciando las sociedades del continente y presumiendo con cifras y comparaciones falsas sobre la coyuntura de los Estados Unidos mientras acusaba a Dinamarca de “desagradecida” y confundía Groenlandia con Islandia en repetidas ocasiones.
La Unión Europea celebra tener “éxito” en la defensa de Dinamarca y Groenlandia, “siendo firmes con respuestas que no escalasen” explicó la presidenta de la Comisión, Úrsula von der Leyen, tras la Cumbre con los líderes de los 27 y también en la victoria temporal que se anota sobre las tarifas, pero “continuará alzándose en la defensa de sus intereses, de sus Estados Miembros, de sus ciudadanos y compañías ante cualquier forma de coerción”, insistió el presidente del Consejo, Antonio Costa.
La retirada de las ambiciones sobre Groenlandia y del golpe comercial es calificada ahora en la capital comunitaria y entre las diplomacias de los Estados Miembros con un acrónimo irónico a la vez que cruel: TACO. Trump always chickens out, en castellano, Trump siempre se acobarda. La impresión es que el dirigente con tácticas de abusón, que en la sede la OTAN empujó al primer ministro de Montenegro y al que implícitamente Emmanuel Macron se refirió como bully, se amilana cuando políticamente se le hace frente o si los mercados financieros se ponen en contra.
Europa se cree vencedora
De la Cumbre en Bruselas los líderes de la UE salieron con el convencimiento de que se han impuesto a Trump. La estrategia diplomática, políticas y las amenazas serias de represalias son vistas como la estrategia acertada que consiguió doblar la mano del estadounidense.
“Estamos en una posición mejor que 24 horas antes” de esta cumbre, celebró Von der Leyen al término de la reunión gracias a una “estrategia colectiva” que pasó por una “unívoca solidaridad” con Dinamarca y Groenlandia, la “firmeza” para apoyar a los países amenazados con tarifas aduaneras y al “involucrarse muy activamente con los Estados Unidos a diferentes niveles” sin provocar una escalada verbal con la Administración Trump.
Así como la diplomacia danesa se centró en negociar en el seno de la OTAN soluciones para la mejora de la defensa de su territorio, y contó con el apoyo del equipo del secretario general Mark Rutte, la diplomacia comunitaria contactó con representantes políticos estadounidenses a todos los niveles, en la Administración Trump, embajadas y en el Partido Republicano. Y como también insistió el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, desde Bruselas al término de la Cumbre “no vamos a volver a un pasado donde se juega al monopoly con la soberanía territorial de los países”. “Somos la primera potencial comercial del mundo y debemos actuar como tal”, afirmó Sánchez, “Europa tiene instrumentos para responder con la proporcionalidad debida a este tipo de coacciones”.
Durante las últimas semanas de frenesí, cuando la Administración Trump mismo llegó a parecer dispuesta a pequeñas tensiones bélicas contra la UE o aliados históricos como Reino Unido, en Bruselas se generó una respuesta inédita y, por primera vez, hubo represalias de calado, con la paralización del acuerdo comercial del pasado verano, además de futuros aranceles por 93.000 millones de euros si el 1 de febrero Washington aplicaba sus nuevas tarifas aduaneras.
La estrategia en diversos frentes la confirma una alta fuente comunitaria. “Estábamos preparados si las amenazas se cumplían, pero no lo fueron, se rebajaron y es positivo”, dice este funcionario, quien destaca el cambio de tono experimentado en Davos, pero también que en las capitales “se aprendieron lecciones sobre lo ocurrido” como el hecho de que “después de las amenazas” a la seguridad de Groenlandia y comerciales a ocho países, “la Unión Europea y los Estados Miembros se coordinaron muy rápido y reaccionaron con premura, de una manera calmada, pero también firme, con principios claros”.
Taco Trump cede sobre Groenlandia
El meme del Taco Trump lleva más de 24 horas circulando por Bruselas, desde que anunció que gracias a “una reunión productiva” con el secretario general de la OTAN, se ha “creado un marco para un acuerdo futuro sobre Groenlandia y, de hecho, la región ártica al completo”. Se espera el futuro despliegue de una misión de la Alianza Atlántica formada por soldados estadounidenses y varios países europeos y también negociaciones para implantar una cúpula antimisiles a la isla danesa que le dé cobertura.
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, confirmó en Bruselas las bases del acuerdo. Copenhague ya ha solicitado a la OTAN “más presencia en el región del Ártico” y la participación de los aliados en esa futura misión. Según Frederiksen, se trataría de “una presencia permanente de la OTAN, incluida en Groenlandia”. También se abre un proceso de diálogo entre Dinamarca y los Estados Unidos para actualizar y ampliar el acuerdo de seguridad bilateral entre ambos países que garantiza la presencia de bases y tropas norteamericanas en el país.
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Dinamarca ha frenado la ofensiva sobre su territorio gracias al acuerdo fraguado en Davos con su soberanía territorial como línea roja. Fuentes comunitarias conocedoras del pacto alentado por Rutte lo basan en dos patas. La primera sería bilateral y comprendería la defensa que tropas estadounidenses prestarían desde suelo groenlandés y de una manera más amplia; la segunda, explica este alto funcionario, tiene que ver con “el enfoque de la OTAN, ampliar y reforzar la seguridad del Ártico” pero “todavía necesita desarrollarse”.
La retirada de Trump no significa que la confianza se haya recuperado, la herida está abierta y es muy profunda. Cuando se le preguntó a Frederiksen si todavía se fía de los Estados Unidos, la danesa tardó segundos en responder, cogió aire y tras un titubeó reconoció que la relación no es la misma. “Hemos trabajado estrechamente durante muchos años con los Estados Unidos, pero tenemos que trabajar juntos con respeto, sin amenazarnos”. Más incisivo fue el canciller austríaco con un elocuente “sólo el tiempo dirá si este año es temporal”.
“Es uno de los momentos más críticos con nuestros socios y amigos y por eso nuestro deber es tan precioso”, lamentó en la Cumbre el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien habla claramente de “crisis” y de que “nuestros socios tienen que entender las diferencias entre liderazgo y dominación”. “La realidad es que el gobierno de Estados Unidos no está respetando el derecho internacional y está tensionando como nunca se había hecho las relaciones trasatlánticas entre los Estados Unidos de América y la Unión Europea”, concluye el Presidente Sánchez.