Inmigración

Tres soluciones de las ONG ante la crisis humanitaria del Mediterráneo

Expertos piden a la UE vías legales para la llegada de refugiados ante la crisis humanitaria del Mediterráneo

Ibon Uría

Más de 50 personas murieron este miércoles en el interior de la bodega del barco en el que viajaban de Libia a Italia en un intento por alcanzar Europa. Las autoridades transalpinas rescataron además a más de 2.600 migrantes. La agencia europea de control de fronteras (Frontex), por su parte, cerró un acuerdo con cuatro empresas privadas para patrullar las costas del Mediterráneo. A medida que la ola migratoria se ha intensificado en las últimas semanas, las ONG critican que la Unión Europea únicamente se plantee el control fronterizo como respuesta.

Por ahora, sin embargo, varios Estados que se afanan precisamente en el blindaje de sus fronteras. Un ejemplo es el de Hungría, país de la zona Schengen de libre circulación que los refugiados emplean con frecuencia como lugar de paso hacia Alemania y Suecia. Las autoridades locales están próximas a terminar un muro de 175 kilómetros para frenar las llegadas. El Gobierno anunció este miércoles que propondrá enviar al Ejército a la frontera con Serbia. Y en un centro de refugiados situado en la localida de Röszke, la Policía empleó gases lacrimógenos contra migrantes que protestaban por la lentitud con la que se tramita su solicitud de asilo.

Mientras tanto, en Dinamarca, el Parlamento aprobó –también este miércoles– una reducción del más del 40% en las ayudas que perciben los refugiados. La medida salió adelante con los votos del partido del Gobierno (el Partido Liberal), la Alianza Liberal, el Partido Conservador y el ultraderechista Partido Popular. Alemania, por su parte, asiste en las últimas semanas a una intensificación de ataques xenófobos contra los centros en los que se acoge a los refugiados. Se trata del país que más solicitantes recibe en la Unión Europea: prevé unas 80.000 este año.

La actual crisis migratoria ha provocado que la cumbre de los Balcanes prevista para este jueves, a la que asistirán entre otros la canciller alemana Angela Merkel y la responsable de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, se haya convertido en una monográfico para abordar esta cuestión. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que más de 150.000 personas han arribado a Europa en lo que va de año, y eso sólo a través de la vía marítima. Una cifra que, a juicio de la organziación, es reflejo de un panorama en el que los conflictos internos en múltiples países se extienden a gran velocidad.

Expulsados por la guerra

El director de Amnistía Internacional en España, Esteban Beltrán, dice a infoLibre que "el mundo está viviendo la mayor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial". "Sólo de Siria –explica– han salido 4,5 millones de personas. También hay conflictos en Eritrea, Irak o Afganistán". Coincide con ese diagnóstico Inés Díez de Frutos, responsable del área jurídica de Red Acoge. Y Rosa Otero, una de las portavoces en España del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), resume el estado de la cuestión y afirma que el actual panorama en muchos países "hace que huya gente".

Los tres expertos consultados coinciden en otro punto: la inmensa mayoría de personas que tratan de llegar a Europa no abandonan sus países por motivos económicos. Por lo tanto no son inmigrantes, sino potenciales solicitantes de asilo o refugiados. "Un inmigrante se marcha de su país de manera libre, por razones económicas y porque busca una vida mejor. Un refugiado, en cambio, sale de su país porque hay algún conflicto o una situación de vulneración de los Derechos Humanos. Lo hace obligado por esas condiciones", apunta Díez de Frutos.

"Un refugiado es aquella persona que sale de su país por su religión, su opinión política, su pertenencia a un grupo social o su etnia", ahonda Otero, que calcula que en torno al 87% de quienes arriban estos días a las costas europeas encajan en esa definición. "La mayoría de estos migrantes son refugiados –reitera Beltrán–. Un 90% de las personas que llegan a Grecia son refugiados o, al menos, merecerían que se estudiaran sus casos de forma detenida".

Los expertos coinciden igualmente en señalar que los países en los que recalan los refugiados inicialmente están desbordados y proponen tres líneas de acción para proporcionar un trato digno a los migrantes y aliviar la actual crisis: establecer vías legales para que los potenciales solicitantes de asilo puedan presentar sus peticiones sin jugarse la vida en el camino a Europa, destinar más recursos a atender esas solicitudes y ayudar a los países en los que recalan inicialmente los migrantes, y un sistema de solidaridad europea para redistribuir a esas personas entre los diferentes países miembro de la UE.

Vías legales para las peticiones de asilo

"La UE, hasta ahora, tiene como única preocupación que estas personas [solicitantes de asilo] no lleguen y mantiene su discurso del control de frontras. Pero van a seguir llegando, porque los países en conflicto están a las puertas de Europa", dice Díez de Frutos. La responsable de Red Acoge dice que se debería "facilitar un visado humanitario para que los refugiados puedan llegar a los países europeos y pedir asilo" habida cuenta de que, "en virtud de la Convención de Ginebra", Europa tiene "la obligación de atender a los solicitantes de asilo".

El director de Amnistía Internacional en España señala, en esa misma línea, que "se necesitan vías legales para las peticiones de asilo" y opina que "la gente que escapa de conflictos armados no puede verse obligada a jugarse la vida de nuevo para llegar a Europa". "La política europea es hostil a los refugiados", lamenta Beltrán, quien recuerda además que los migrantes sufren con frecuencia malos tratos durante el camino por culpa de las mafias, o que directamente pierden la vida en sus intentos de alcanzar el Viejo Contienente.

"Las personas van a seguir saliendo de sus países de origen y necesitan ayuda para evitar a las mafias y emigrar con seguridad", dice Otero. Las ONG, en definitiva, piden habilitar mecanismos legales para la presentación de solicitudes de asilo. Desde la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) se propone, por ejemplo, "garantizar la posibilidad de pedir asilo en embajadas y consulados e países de origen y tránsito". Otra de las propuestas, en este caso de ACNUR, es ampliar las opciones para los permisos de reunificación familiar. Preguntada por si debería imponerse algún límite a las peticiones, Díez de Frutos responde tajante: "Europa tiene la obligación de atender y evaluar todas las peticiones".

Ayuda a los países de primer destino

Una vez el migrante llega a Europa y se identifica como solicitante de asilo, Otero explica que las autoridades deben realizar una rápida identificación y proporcionarle ayuda mientras se estudia el expediente. Claro que, en el actual contexto, tanto ella como el resto de portavoces de ONG admiten que los países de primer destino, especialmente Grecia e Italia, están "desbordados" por el flujo migratorio. "Grecia no tiene capacidad de registrar todas esas peticiones, y menos aún de procesarlas", dice Otero.

"Las condiciones en la isla de Lesbos (Grecia), adonde sólo en agosto han llegado 30.000 personas, son desastrosas –relata por su parte Esteban Beltrán–: no hay camas para todos los demandantes, hay situaciones graves de hacinamiento, no hay autobuses en los que trasladarlos a centro, ni tampoco lugares de acogida que merezcan tal nombre". Tanto Beltrán como Otero reclaman que todos los países de la UE se vuelquen en proporcionar recursos a estos estados de primer destino de los migrantes para que se pueda realizar la citada primera identificación y se inicie el trámite de la petición de asilo.

En esta fase, añade finalmente Otero, se detectarían también las personas sin derecho a convertirse en refugiadas. Es decir: a los inmigrantes por motivos económicos que, a su juicio, deberían ser "derivados a los sistemas de extrajería" en los que se contemplan operaciones de retorno a los países de origen, aunque "conforme a los Derechos Humanos y con garantías de que se respeta la dignidad y la seguridad de los migrantes".

UNA GESTIÓN A NIVEL europeO

Una vez atendidas las peticiones de asilo, los expertos se muestran favorables a implantar un sistema de cuotas como el contemplado en la Agenda Europea de Migración, pero ampliado. Ese plan establecía un reparto de los refugiados entre los diferentes estados miembro. "La solución sólo puede ser una respuesta coordinada europea –dice Otero–. Los países que reciben las mayores llegadas no pueden asumirlas solos, así que las cuotas tienen que continuar".  La portavoz de Acnur agrega que un buen motivo para tener un sistema de reubicación ágil es que los flujos migratorios pueden "cambiar en cualquier momento".

"El sistema de cuotas no nos parece malo, pero los 40.000 demandantes de asilo que propusieron realojar los líderes europeos son claramente insuficientes. Son muy pocos: la Unión Europea es un espacio enorme y no es aceptable una capacidad de respuesta tan escasa", critica por su parte Inés Díez de Frutos. Esteban Beltrán también cree que la actual cantidad de peticiones de asilo es "muy manejable" y que el sistema de cuotas, aunque adecuado, supone una "respuesta muy limitada".

Críticas al Gobierno español

Precisamente en relación con el sistema de cuotas diseñado por la Comisión Europea, los expertos censuran que España ni siquiera aceptara el cupo de refugiados que le proponía la UE. Lejos de los 5.837 soicitantes que le propuso acoger la Unión Europea, el Gobierno español sólo se mostró dispuesto a recibir 2.749, y argumentó que el nivel de desempleo debería pesar más en los cálculos del reparto. España es además, en palabras de Beltrán, "uno de los países que menos peticiones de asilo concede".

Díez de Frutos denuncia, por su parte, que la Administración española ralentiza los expedientes de los solicitantes porque apenas dedica recursos a atenderlos. "Somos de los países con menos solicitudes y menos concesiones: frente a las 80.000 que se reciben en un año en Alemania, aquí son apenas 5.000 y sólo se concede el derecho al asilo finalmente a unas 200 o 300 personas", subraya.

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