Estados Unidos

Trump y Clinton se enfrentan en un segundo debate dominado por las preguntas de los ciudadanos

Trump y Clinton se enfrentan en un segundo debate más público y centrado en las armas

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Hilary Clinton y Donald Trump se vuelven a ver las caras esta madrugada en el segundo de los debates en la carrera final por la Presidencia estadounidense; uno que esta vez estará destinado a convencer a los votantes indecisos, contará con una mayor participación de la audiencia, y estará marcado por temas como la bajada de impuestos, los planes fiscales o la contradicción de Trump sobre si se opuso o no a la guerra de Irak.

Según Europa Press, ambos contendientes adaptarán su comportamiento de acuerdo con los resultados de encuestas como las realizadas por el Huffington Post y RealClearPolitics sobre el primer debate, en el que Clinton resultó ganadora con porcentajes del 5,1 y el 3,5 por ciento, respectivamente, por encima de su oponente. Clinton, de acuerdo con las respuestas a los sondeos, dominó temas como la seguridad nacional y el género y dejó claro a los votantes que no se puede confiar en una persona que no respeta a las mujeres.

El segundo debate abordará varias cuestiones que quedaron en el tintero tras el primer encuentro: control y derecho a portar armas, sistema sanitario, responsabilidad gubernamental, educación, legalización de la marihuana, justicia criminal e infraestructuras de la nación.

El careo, que al igual que el anterior será retransmitido en directo a través de YouTube, se celebrará en la universidad de Washington, en St. Louis (Missouri) a las 20.00 de hoy –las 02.00 del lunes en la España peninsular– y tendrá una duración de 90 minutos.

Un encuentro directo

El debate estará moderado por el periodista de la CNN Anderson Cooper y la presentadora de ABC News Martha Raddatz, con el formato conocido como Town Hall, un modelo que permite que sean los propios ciudadanos quienes formulen las preguntas. El principal objetivo de esta estructura es proporcionar información a los ciudadanos de forma directa y, al mismo tiempo, recibir una respuesta por parte de los mismos.

La página oficial donde se publican las preguntas se da por ganadora a la pregunta de si "¿Apoyaría pedir el certificado de antecedentes criminales para la venta de armas?", con más de 74.000 votos contabilizados hasta este domingo.

Debido a la falta de experiencia de Trump con este modelo, muchos analistas especulan con que podría adaptarse mal a este formato, según el medio digital americano Vox, y es posible que su temperamento le juegue una mala pasada frente a una pregunta difícil de un votante indeciso.

Con objeto de que esto no ocurra y para mejorar sus dotes de oratoria, Trump ya cuenta con los servicios del antiguo líder del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, como asesor de cara a este segundo debate, según informó The Guardian la semana pasada.

Por otra parte, Clinton podría pasar por momentos comprometidos, ya que todo el tiempo que no se invirtió en el primer debate con el uso negligente de sus correos electrónicos y sus conferencias pagadas podrían dominar gran parte del espacio del encuentro, informa Vox.

Sin embargo, también es posible que el debate acabe, una vez más, absolutamente devorado por el último escándalo que estalló en torno a la figura del candidato republicano: la aparición de un vídeo en el que Trump efectúa una serie de comentarios denigrantes hacia las mujeres que le granjearon la enemistad, otra vez, de republicanos y demócratas por igual.

En el vídeo –con fecha de 2005 y publicado ayer por The Washington Post–, Trump se jacta de su capacidad para "hacer lo quiera" con las mujeres una vez se ha alcanzado el estatus de "estrella" hasta el punto de "poder agarrarlas" por sus genitales.

Aunque Trump se disculpó por sus palabras –"He dicho y he hecho cosas de las que me arrepiento y las palabras de este vídeo de hace más de una década son una de ellas", comentó después–, tanto su candidato a la Vicepresidencia, Mike Pence, como antiguos rivales republicanos le han dado la espalda.

Hay que tener en cuenta que la misoginia de Trump ya salió a relucir en el primer debate, en torno a la figura de la ex Miss Universo Alicia Machado, que el candidato republicano describió como "Miss Piggy" y "máquina de comer".

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