Nuevo cambio de rumbo de la Administración Trump. Esta vez, el giro afecta al envío de tropas a Polonia: si hace una semana el presidente aseguró que retiraría efectivos del país, este viernes ha anunciado el envío de 5.000 militares adicionales al territorio centroeuropeo.
El presidente estadounidense lo ha comunicado, como viene siendo habitual, a través de su red social Truth Social, y lo ha justificado por la “buena relación” que le une al recién elegido presidente polaco, Karol Nawrocki, “a quien tuve el orgullo de respaldar”, ha señalado en el comunicado.
La decisión, que se produce durante la reunión de ministros de Exteriores de la OTAN en Helsingborg (Suecia), ha despertado, una vez más, el recelo de la Alianza, pero también la satisfacción en Polonia, uno de los países que más contribuyó a los aliados el pasado año.
Nawrocki ha celebrado el anuncio de Trump y ha agradecido al presidente “su amistad hacia Polonia y las decisiones cuya importancia práctica vemos hoy con toda claridad. ¡La seguridad de Polonia y del pueblo polaco es mi máxima prioridad!”, ha escrito en X.
El presidente polaco ha subrayado, además, que la alianza con Estados Unidos constituye un elemento central de la seguridad europea. “Las buenas alianzas son aquellas que se basan en la cooperación, el respeto mutuo y el compromiso con nuestra seguridad común”, ha añadido y ha calificado la relación bilateral como un “pilar fundamental de la seguridad” de Polonia y del continente.
Semanas de tensión
El refuerzo militar estadounidense en territorio europeo se produce después de una semana de tiras y aflojas. El Pentágono ya había anunciado la retirada de 5.000 soldados de Alemania y la suspensión del despliegue en Polonia como parte de una redistribución global de fuerzas, según explicó el vicepresidente estadounidense, JD Vance.
Durante estas semanas, Trump también comunicó a la Alianza la cancelación del despliegue de misiles Tomahawk en Alemania —una medida acordada durante el Gobierno de Biden como elemento de disuasión frente a Rusia— para hacer frente a la guerra en Irán.
Esta decisión, sumada a la retirada de las tropas en Alemania, parece responder a una nueva represalia trumpista, esta vez contra el canciller Friedrich Merz, que había criticado el papel de Estados Unidos en la guerra de Irán y llegó a afirmar que la República Islámica estaba “humillando” al país americano.
Si hasta hace unos meses la mayor medida de presión de Trump eran los aranceles, ahora todo apunta a que utilizará la OTAN, el armamento y el envío o retirada de tropas como instrumento de presión. Para muchos aliados, este movimiento confirma que la relación transatlántica es más impredecible que nunca y que está cada vez más sujeta a los designios del presidente estadounidense.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, presente también en Helsingborg, ha negado, sin embargo, que las medidas que está tomando su país en suelo europeo respondan a represalias contra los aliados.
"Estados Unidos sigue teniendo compromisos globales que debe cumplir en lo que respecta al despliegue de nuestras fuerzas, lo que nos obliga constantemente a replantearnos dónde destinamos las tropas; no se trata de una medida punitiva, sino simplemente de un proceso continuo que ya existía anteriormente", ha afirmado Rubio.
El secretario de Estado no ha dejado pasar la oportunidad, ante los medios, de volver a insistir en el malestar de la Casa Blanca con algunos aliados por “su respuesta a nuestras operaciones en Oriente Medio”. Para Rubio, “están bien documentados y es algo que habrá que abordar, pero que no se resolverá ni se tratará hoy. Es algo que se debe discutir a nivel de los líderes”, ha señalado.
Ese asunto previsiblemente estará sobre la mesa en la próxima reunión de la OTAN, que tendrá lugar en Ankara los días 7 y 8 de julio de 2026, y en la que volverán a abordarse el compromiso y el gasto militar de los aliados.
Dependencia y compromiso
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha insistido desde Helsingborg en la necesidad de que Europa asuma “más responsabilidades en su propia defensa”, capeando así la crítica a Trump por las últimas decisiones.
El ex primer ministro neerlandés ha defendido que “con el tiempo, paso a paso”, Europa debe depender menos “de un aliado único, como hemos hecho durante tanto tiempo, que es Estados Unidos”. Ese cambio, ha añadido, permitiría a Washington "tener la posibilidad y la opción de orientarse más hacia otras prioridades, que también redundan en nuestro interés".
Rutte, que navega por aguas turbulentas entre Trump y el resto de aliados, ve razonable que Estados Unidos reequilibre su presencia global, pero ha lanzado un reproche velado a algunos aliados al asegurar que, tras su visita a Washington a principios de abril, percibió “la decepción” de Estados Unidos con la OTAN por no poner a su disposición las bases en suelo europeo para su campaña militar en Irán.
El secretario general también ha pedido una mayor implicación en la próxima fase de la operación en Oriente Medio, especialmente en tareas relacionadas con la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz.
A estas críticas veladas ha respondido el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, al expresar su deseo de que “todos los aliados de la OTAN tuvieran el mismo compromiso con la seguridad atlántica que España”.
El ministro ha recordado que España cuenta con 2.000 soldados desplegados en el flanco este, participa en misiones de defensa aérea en Eslovaquia y Rumanía, lidera la misión de la OTAN en Irak y mantiene sistemas antimisiles Patriot en Turquía.
Albares ha defendido, además, la diferencia “entre decir que vas a hacer algo y no hacerlo, como hacen algunos, y decir que vas a hacerlo y cumplirlo, como hace España. Tenemos una palabra y cuando decimos que vamos a cumplir, cumplimos”, ha subrayado el ministro.
Nuevo cambio de rumbo de la Administración Trump. Esta vez, el giro afecta al envío de tropas a Polonia: si hace una semana el presidente aseguró que retiraría efectivos del país, este viernes ha anunciado el envío de 5.000 militares adicionales al territorio centroeuropeo.