Entrevista | Joaquín Urías

“La UE está incumpliendo muchas obligaciones legales en la crisis de los refugiados”

“La Unión Europea está incumpliendo muchas obligaciones legales en la crisis de los refugiados”

infoLibre publicaba el texto Refugiados e inmigrantes: carta abierta a nuestros presidentes y alcaldes. Escrita por un grupo de juristas y activistas, en esta carta se critica la falta de coherencia que está teniendo la Unión Europea con sus propios principios y las obligaciones legales internacionales que no se están cumpliendo. También se exige a los alcaldes y presidentes que se rebelen contra el pacto entre la UE y Turquía, para que los derechos y libertades de los refugiados sean garantizados.

Uno de los autores de ese texto es Joaquín Urías, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, que ha sido letrado del Tribunal Constitucional y que, actualmente, colabora como voluntario en los campos de refugiados de Grecia. infoLibre habla con él.

PREGUNTA: Usted está ahora mismo en el campo de refugiados de El Pireo, ¿cuál es su función concreta allí? ¿Qué labor realiza?

RESPUESTA: Yo ahora estoy apoyando a un grupo de voluntarios, y gestionamos la Terminal E1 (hay cuatro campamentos en El Pireo). A los refugiados les damos las comidas tres veces al día, ropa, quit higiénico, información sobre asilo…

P: ¿Cuáles son las principales necesidades de los refugiados que están en esos campos?

R: Las necesidades cambian en cada país, en cada situación y momento, incluso en cada campamento. El problema de El Pireo es muy específico, porque es un campamento espontáneo para refugiados que iban camino de Idomeni y que no pudieron cruzar la frontera de Macedonia. Hay casi 6.000 personas en terminales del puerto, y están asentados en el suelo directamente. Hay muy poca ayuda humanitaria y pocos activistas trabajando, por lo tanto el mayor problema es que no hay quien los atienda. La comida se consigue mediante donaciones de supermercados y empresas griegas o de ONG ocasionalmente. No hay una garantía constante ni permanente. Hay familias que están sobreviviendo en colchones, tampoco hay duchas, los niños no pueden ir a la escuela… Es todo muy precario y hay muchos problemas.

P: ¿Qué función realiza el Gobierno de Grecia con respecto a los campamentos que hay en su territorio?

R: El Gobierno de Grecia está creando casi 40 campos. Son campamentos pequeños, para unas 1.000 personas cada uno y están dotados con tiendas de campaña, comida y letrinas, que es lo fundamental.

P: Últimamente, varias ONG vienen denunciando la desaparición y las malas condiciones de los menores. ¿Cuál es la situación de los niños en los campos de refugiados?

R: Por un lado, cabe decir que hay niños también en los campos de detención. Desde que entra en vigor el acuerdo entre la UE y Turquía, la policía detiene directamente en la playa a los refugiados que llegan a las islas, y los llevan a lo que antes eran campos de refugiados que ahora son campos de detención. Los campamentos de refugiados griegos hasta hace un mes eran de tránsito y las familias permanecían en ellos una semana como mucho antes de continuar hacia la ruta de los Balcanes. Entonces los niños no tenían problemas graves. En el momento en el que los campos se hacen permanentes, los niños pasan mucho tiempo en estas condiciones, sin asistir al colegio, sin higiene… y son muy vulnerables a enfermedades.

P: Tras la firma del tratado entre la Unión Europea y Turquía, los refugiados se están deportando. ¿Es seguro Turquía para ellos?

R: Eso es preciso explicarlo. No pueden devolver a nadie a Turquía cuando ha pedido asilo en Grecia, y la mayoría de los refugiados lo hacen. Para deportarlos se tiene que resolver antes la petición de asilo. Por lo tanto, aún no se ha devuelto a refugiados como tal porque esas peticiones se están tramitando. Pero entretanto se les detiene, a familias con menores, incluso bebés. Se encuentran en un centro sin condiciones de atención de ningún tipo, y con un documento en el que se dice que están detenidos legalmente, exactamente igual que si hubieran cometido un delito.

P: En el tiempo que lleva en Grecia, habrá podido hablar y mantener conversaciones con refugiados. ¿Qué impresiones le trasladan?

R: A partir del día 20 de marzo he podido hablar con muy pocos, porque en ese momento, que estaba en el campo de Moria, nos echaron a todas las ONG al convertirlo en un centro de detención. He hablado con alguno a través de la valla, hemos podido intercambiar mensajes. Están muy asustados, porque después de haberse jugado la vida en el mar, haber sobrevivido a duras penas, los van a enviar a Turquía y allí no saben cómo los van a tratar. Los que llegaron antes no saben qué va a pasar con ellos, no pueden ir a Alemania, y están también en una situación de mucha angustia.

P: Se dice que muchos de los refugiados que llegan pretenden reencontrarse con sus familias en el norte de Europa, ¿es habitual?

R: Sí, es muy frecuente. Hay muchos de ellos que tienen familiares en Alemania, en Bélgica… La mayoría quiere ir a Alemania sobre todo porque algún miembro de su familia ya está allí: la madre, un hermano, un tío.

P: ¿Cuáles son las obligaciones legales que se están incumpliendo en la crisis de los refugiados?

R: Muchas. El acuerdo que firmó la UE con Turquía no respeta muchos derechos: el primero, el derecho a la reunificación familiar. Tampoco el derecho de asilo, porque todas estas personas tienen derecho a pedirlo y a que su petición se tramite; a la asistencia de un abogado… A los que han llegado después del 20 de marzo se les ha negado ese derecho: hay unas 2.700 demandas de asilo no procesadas, y esa sería su única posibilidad para quedarse en Grecia. Por otro lado está la violación de derechos humanos básicos: los menores de edad en este caso no pueden ser detenidos más tiempo que el estrictamente necesario, y deben estar separados de los adultos. Esto no se está respetando. Está también el derecho a la educación. Si estos menores están bajo la custodia del Gobierno griego, éste está obligado a proporcionarles educación, independientemente de que hayan sido detenidos. Con los menores especialmente se están vulnerando todos los derechos internacionales relativos a su protección.

P: El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha declarado que los refugiados no quieren venir a España sino que prefieren los países del norte de Europa. ¿Es eso cierto?

R: Muchos de los refugiados lo que pretenden es llegar a un país donde puedan empezar una vida nueva, donde puedan encontrar un empleo, recibir clases del idioma, donde se puedan integrar. Hoy, Alemania ofrece esto en mejores condiciones que otros países. Lo que hay que valorar son las opciones que tiene un refugiado: si le dan a escoger entre quedarse en Grecia o ir a España, prefiere España; si le dan a escoger entre España y Alemania, prefiere Alemania; si le preguntan si prefiere Turquía o Siria, te dirá que Turquía. Por eso, con el argumento de Rajoy también podría decirse que prefieren estar en Turquía, todo depende de las opciones. Lo que quieren, sin duda, es tener la mejor vida posible. Es necesario que otros países, empezando por España, empiecen a respetar las cuotas y acoger al número de refugiados al que se habían comprometido, que, en realidad, son pocos.

P: ¿Qué política migratoria y de asilo debería poner en marcha la UE?

R: El problema es que por primera vez estamos tratando a los refugiados de una guerra como inmigrantes, no somos conscientes de que estamos ante una situación excepcional. La realidad que se vive en Europa es que a personas que huyen de la guerra, que quieren sólo refugio temporal para volver a su país cuando termine el conflicto, las estamos tratando como inmigrantes y negándoles el asilo al que obliga el derecho internacional. Se ha creado una alarma absolutamente injustificada. En España, entre los años noventa y el 2000, vinieron muchos más refugiados que ahora y se acogieron en buenas condiciones. El problema está en cómo se presenta el fenómeno. Estamos inmersos en la discusión de cuántos son, si van a quedarse o no, si nos quitarán el trabajo…, que no es lo que toca ahora. Ahora debemos plantear cómo resolver esta emergencia.

P: Entonces ¿los refugiados volverían a Siria si se pacificase el conflicto?

R: La inmensa mayoría quiere volver, por eso son refugiados. Quieren volver pero no a una guerra ni a un país inseguro con coches bomba a diario. Cuando te sientas a hablar con ellos, lo primero que te trasladan es la añoranza por su casa, su familia, sus amigos, el pueblo… Lo que no quieren, especialmente las familias con niños, es que sus hijos crezcan en un país donde corren el peligro de morir y donde no tienen futuro. Las escuelas están destruidas, no hay trabajo, no hay ni agua ni electricidad: evidentemente quieren volver a Siria cuando mejoren esas condiciones.

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