Zelenski y su núcleo de confianza, cercados por la sombra de la corrupción
Investigar un escándalo de corrupción en las altas esferas del Estado es una cosa —a veces difícil—. Hacerlo en tiempos de guerra es otra muy distinta, quizá algo sin precedentes en la historia de las democracias modernas. Eso es precisamente lo que Ucrania está intentando hacer.
Envuelta desde hace más de cuatro años en una guerra de supervivencia frente a la Federación de Rusia, Ucrania sigue contando con organismos anticorrupción que investigan hasta el más alto nivel del Estado. En noviembre de 2025, la Fiscalía Especializada en la Lucha contra la Corrupción (Sapo) y la Oficina Nacional Anticorrupción (Nabu) imputaron a ocho personas por “corrupción”, “abuso de poder” y “enriquecimiento ilícito”, entre ellas el exviceprimer ministro Oleksiy Chernyshov, el ministro de Justicia Herman Halushchenko y un empresario cercano al presidente Zelenski, Timour Minditch.
El esquema de corrupción en el que se sospecha que participaron consistía en exigir sobornos a los proveedores de la empresa pública de producción de energía nuclear Energoatom. Los investigadores estiman que se desviaron unos 100 millones de dólares (86 millones de euros).
Estas revelaciones han provocado la dimisión de dos ministros, la imposición de sanciones a Timour Minditch (que huyó al extranjero antes de ser detenido), pero también y sobre todo la dimisión del jefe de gabinete de Zelenski, el influyente Andriy Yermak: un pequeño terremoto político, pues este hombre, que desde 2022 vivía en un búnker de Kiev junto al presidente ucraniano, era considerado intocable.
Desde entonces no se había filtrado nada más sobre esta investigación, aún en curso. Hasta el 28 de abril. Ese día, el periódico Ukrainska Pravda, el principal diario del país, publicó la transcripción de conversaciones entre el principal sospechoso, Timour Minditch (cuyo apartamento había sido intervenido), y otros altos cargos ucranianos. El 1 de mayo siguieron otras publicaciones. Hasta ahora, los investigadores no han desmentido (ni confirmado) su autenticidad.
Mansiones de lujo
Su contenido es explosivo: apunta por primera vez directamente al propio presidente. En primer lugar, porque estas revelaciones detallan el papel de varias personalidades consideradas cercanas a Zelenski: Timour Minditch, copropietario de Kvartal 95, la productora del presidente, o el exviceprimer ministro Oleksiy Chernyshov, también descrito como cercano al jefe de Estado (es uno de los pocos miembros del Gobierno invitados a sus cumpleaños).
“A estas alturas, se puede afirmar que el círculo más cercano al presidente estaba implicado, lo que habría sido imposible sin que él, como mínimo, tuviera conocimiento de ello”, observa para Mediapart Olena Halouchka, responsable de relaciones internacionales del Centro de Acción Anticorrupción de Kiev (AntAC), una ONG ucraniana que sigue de cerca el caso.
Los periodistas responsables de las revelaciones van más allá, al afirmar que el presidente ucraniano pudo haberse beneficiado de una parte de los fondos desviados. Así se desprende de una grabación transcrita por Ukrainska Pravda, en la que Timour Minditch habla de un proyecto de construcción de viviendas de lujo, en plena guerra, cerca de Kiev.
Este proyecto, denominado “Dinastía”, ya fue revelado por varios medios de comunicación ucranianos en el verano de 2025. Según la web de investigación Bihus.Info (otro medio ucraniano responsable de numerosas revelaciones sobre estos temas), habría sido financiado, al menos en parte, con los sobornos de Energoatom.
Es más, una de esas casas podría haber estado destinada al propio Zelenski. Según la transcripción de la grabación publicada por Ukrainska Pravda, Timour Minditch indica, en efecto, que una de las casas está destinada a “Vova”, diminutivo de Volodímir y apodo utilizado por los amigos del presidente. También menciona que un tal “Max Donets” tiene que verla. El responsable de la seguridad personal de Zelenski se llama Maksym Donets.
Un regalo del cielo para Moscú
¿Ha podido beneficiarse el presidente ucraniano, aunque sea indirectamente, de fondos obtenidos gracias a una amplia red de corrupción? Y si es así, “¿qué significa esto para Ucrania, que está en guerra por su supervivencia?”, se pregunta Olga Rudenko, redactora jefe de Kyiv Independent, el principal diario anglófono ucraniano y socio de Mediapart (ver caja negra).
Según la Constitución ucraniana, un presidente en ejercicio no puede ser objeto de una investigación por parte de las autoridades. Pero puede ser objeto de un proceso de destitución si se demuestra que ha cometido un delito. En ese caso, corresponde al Parlamento ucraniano nombrar a un fiscal y a investigadores específicos. Un expresidente sí puede ser investigado y condenado.
“Zelenski ha sido el líder que ha conseguido el apoyo internacional a favor de Ucrania. Si resultara que esta persona estuviera implicada en un caso de corrupción […], ¿qué pasaría entonces con nosotros?”, se pregunta la periodista, para quien el país se enfrenta a “una prueba increíblemente difícil para la joven democracia que es Ucrania: pedir cuentas a su propio presidente en tiempos de guerra”.
Son tiempos de guerra y las autoridades rusas sueñan precisamente con desestabilizar al ejecutivo ucraniano para instalar a un líder más favorable a sus intereses. En este contexto, los asuntos que puedan afectar a la presidencia parecen un regalo del cielo para Moscú.
“[Pero] el riesgo de que Rusia se aproveche de ello no debe hacernos olvidar este asunto, ni impedirnos llevar a cabo la investigación, ni disuadirnos de querer que todos los implicados paguen un precio”, asegura la redactora jefe a Mediapart. “Por eso lucha Ucrania. Lucha por un futuro concreto: no solo por sobrevivir, sino por ser un país basado en los valores democráticos y el Estado de derecho, por ser todo lo que Rusia no es.”
Por el momento, el mensaje parece haber calado. A finales de marzo, el fiscal general de Ucrania envió una solicitud de extradición a Israel, donde se ha refugiado Timour Minditch, para que pueda responder por sus actos. El Tribunal Superior Anticorrupción de Ucrania también rechazó su solicitud de comparecer por videoconferencia, alegando que Ucrania no sería un país seguro, así como su recurso destinado a anular la acusación.
Una comisión de investigación del Parlamento también ha citado a dos de los sospechosos, el secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, Roustem Oumierov, y el que fuera asistente de Zelenski, Serhiy Shefir, para que sean interrogados el 13 de mayo.
El organismo anticorrupción del Ministerio de Defensa (creado en 2023 tras una serie de casos revelados por la prensa) ha solicitado finalmente la suspensión del mismo Roustem Umierov de su cargo de secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. Una solicitud destacable, dadas las implicaciones que tendría: Umirov es uno de los representantes clave de Ucrania en el extranjero, especialmente en las negociaciones con Rusia y ante la administración Trump.
Ese podría ser el precio que tenga que pagar el Estado ucraniano. “La transparencia siempre acaba entorpeciendo las tramas de corrupción”, quiere creer Olena Halocshka, del Centro de Acción Anticorrupción de Kiev.
Caja negra
El fiscal general del Estado y Zelensky
Ver más
Mediapart es socio desde abril de 2024 de Kyiv Independent. En este marco, publicamos regularmente traducciones de sus artículos o reportajes. Su redactora jefe, Olga Rudenko, también ha publicado las respuestas que nos dio en el marco de este artículo en su boletín “Ukraine Weekly”
Traducción de Miguel López