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TVE cancela el programa de Buruaga

Fotografía facilitada por RTVE del periodista Ernesto Sáenz de Buruaga, que dirige 'Así de claro'.

Televisión Española canceló este martes el programa Así de claro, que presentaba Ernesto Sáenz de Buruaga. Lo hizo público con un escueto mensaje en Twitter de su cuenta oficial: "@tve.es ha decidido retirar el programa Así de claro al no alcanzar los objetivos esperados de audiencia". Un dato absolutamente cierto, dado que el espacio obtuvo un 6,5 de cuota de pantalla en su estreno, un 5,7 el día 1 de septiembre, y un 5,1 en el tercer y último programa emitido este pasado lunes. Muy lejos del diez por ciento fijado como media para las cuatro primeras emisiones. Este fracaso de audiencia ha arrastrado a la cadena a mínimos por debajo del ocho por ciento en el conjunto del día, que ha situado a TV1 como quinta opción nacional por detrás, no solo de Telecinco y Antena 3, sino incluso por debajo de laSexta y Cuatro.

Por encima de cifras de audiencia, el espacio ha sido duramente criticado, dentro y fuera de RTVE, tanto por la selección de invitados (mayoritariamente procedentes de medios cercanos al gobierno y al PP), como por las opiniones vertidas por el propio presentador. Medios especializados y redes sociales han abundado en opiniones negativas sobre un programa que suponía un coste de 67.000 euros semanales en pagos a la productora Pulso, vinculada al Grupo Secuoya, al margen de los medios técnicos de la propia TVE puestos a disposición del programa.

Precisamente el que fuera realizado por una productora externa es la razón aducida por UGT en la Corporación para denunciar el espacio ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Según este sindicato, "el programa es a todas luces ilegal, al atentar contra la Ley 17/2006 de 5 junio de la radio y la televisión de titularidad estatal en su artículo 7 apartado 5, que establece que 'la Corporación RTVE no podrá ceder a terceros la producción y edición de los programas informativos y de aquellos que expresamente determine el mandato marco", así como contra el Mandato Marco, que en su artículo 35 apartado 1.a dice textualmente que "la programación informativa de la Corporación será de producción propia, debiendo actuar como productor y editor principal (...)'". Abunda en la misma línea el apartado 2.a del Mandato Marco, al establecer que la Corporación se fije como objetivo "el 100% de producción interna en programas informativos, programas de carácter institucional y contenidos de autopromoción". UGT aseguraba que "los trabajadores de la empresa estamos absolutamente en contra de estas actuaciones, y estamos denunciando el secuestro de su radio y televisión pública; no vamos a permitir que se salten las leyes adornando este programa como magazine y colocándolo en prime time, para desde una supuesta pluralidad en los contertulios intentar colar los mandatos de Génova y Moncloa, ni vamos a permanecer impasibles ante el descrédito y el hedor bajo el que quieren enterrar RTVE con “programas” como este".

Rechazo en el consejo de Informativos y en la oposición

Ya tras emitirse el primer programa, el Consejo de Informativos hacía público un comunicado en el que pedían la cancelación del programa por "convertirse en un mero instrumento de manipulación gubernamental". Al mismo tiempo, exigían "la dimisión o destitución de los directivos que han aprobado la contratación de este espacio a una productora privada saltándose la ley que estipula que los espacios informativos deben ser producidos, editados y realizados por la propia Corporación RTVE (artículo 7.5 de la Ley 17/2006, y artículos 35.1a y 35.2a del Mandato Marco). El primer programa emitido ayer se caracterizó por una falta de pluralidad e imparcialidad, que contraviene los principios del Estatuto de información y el Manual de estilo de RTVE. Por un lado, por la sesgada selección de tertulianos y por otro por las reiteradas intervenciones del director-conductor del programa, Ernesto Sáez de Buruaga expresando sus opiniones personales a lo largo del debate llegando al extremo de faltar al respeto a un espectador al calificar como ‘solemne bobada’ su opinión".

En similar sentido se expresaba la oposición política en la sesión de control de RTVE del Congreso, ante la que comparecía el presidente de RTVE, el día siguiente al estreno del espacio, tal y como relató infoLibre. Calificativos como "rancio, con tertulianos desfasados, y falto de rigor y pluralismo" fueron utilizados para describir lo emitido solo horas antes. En esa sesión, la socialista Silvia Oñate afirmó que "es un programa informativo, que debe ser de producción propia, por el que pagan de más por empeño e improvisación: 67.000 euros por un espacio que fracasa en audiencia con un 6,5, que quizás obligue a eliminarlo. Y la audiencia baja al mismo ritmo que la objetividad, la credibilidad y el rigor. Está hecho para apoyar electoralmente al PP, para manipular y saltarse el pluralismo".

Un programa polémico aún antes de nacer

Así de claro fue aceptado por el Consejo de Administración (con el voto en contra de lsos consejeros nombrados por PSOE e IU) en su reunión de abril, dos meses después de que no fuera aprobado, con el título de España opina, al manifestar tres consejeros a propuesta del Partido Popular dudas sobre la legalidad de que un espacio de carácter informativo contara con producción externa. Posteriormente, los servicios jurídicos de la Corporación emitieron un informe en el que dictaminaban que "no tiene por qué calificarse como programa informativo en el sentido estricto”, y el propio presidente de RTVE dejaba entrever, en comparecencia parlamentaria, que el programa podía ser aprobado "al cumplir los requisitos legales".

Con la cancelación, después de emitir tan solo tres programas, cabe la posibilidad de que TVE deba indemnizar a la productora por el que estaba previsto emitir el próximo lunes, ya que según la información aportada, el compromiso era revisar la continuidad tras cuatro ediciones si no se alcanzaba el citado umbral del diez por ciento de cuota de pantalla. De hecho, la propia RTVE ha comunicado la suspensión aludiendo a "la baja audiencia".

Al conocerse la noticia a última hora de la tarde, aún no se produjeron reacciones corporativas ni políticas. No obstante , un cualificado miembro de la redacción exclamó, al enterarse por este periódico: "Me alegro". Para añadir: era un programa ilegal en su concepción, e impresentable en emisión, estaba en las antípodas de esa información plural e independiente del poder político que reclamamos para TVE".

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