Manipulación informativa

Últimos consejos para luchar contra la "amenaza" de la desinformación

Aplicación de la red social Facebook.

"Lo que estamos presenciando es algo completamente nuevo: campañas de desinformación, a menudo jugando con las emociones de las personas, extendiéndose a gran velocidad con el potencial de tener un enorme impacto en la sociedad". Es una afirmación de Claire Wardle, una de las autoras del informe con el que el Consejo de Europa alerta de la "amenaza" a escala global que representa la desinformación en el mundo. Bajo el título Trastorno de información: hacia un marco interdisciplinario para la investigación y la formulación de políticas, la institución europea traslada su preocupación por el aumento de las prácticas que fomentan la contaminación informativa e incrementan, con ello, el grado de desinformación de los ciudadanos. 

Junto a Wardle, Hossein Derakhshan, el otro autor del estudio, considera que "las implicaciones de este realidad son realmente aterradoras" porque, con la generalización de estas prácticas, alentadas con el uso de Internet y las redes sociales, la sociedad se vuelve "cada vez más polarizada y dividida". En este sentido, estos dos expertos avisan de que, "en poco tiempo", el público tendrá "poca confianza" en la información online, llegando a descartar "cualquier imagen, vídeo o audio" por considerarlos "potencialmente fabricados o manipulados". 

La preocupación por la desinformación y la manipulación informativa se generalizó tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, cuando se denunciaron varias páginas de la red social Facebook que, mediante la distribución de las llamadas fake news –o noticias falsas–, manipularon a la audiencia con el objetivo de inclinar la balanza hacia el triunfo del candidato republicano. Sin embargo, la distribución de bulos con apariencia de veracidad no es algo nuevo.

El informe apunta a la existencia de tres tipos diferentes de "trastorno de la información": la información errónea, cuando se comparte información falsa, pero no significa daño; la desinformación, cuando la información falsa se comparte deliberadamente para causar daño; y mala información, cuando la información genuina se comparte para causar daño, a menudo haciendo que la información pública esté diseñada para mantenerse privada. Para luchar contra ello, el Consejo de Europa plantea el estudio de todos los elementos y fases del proceso comunicativo, así como la implicación de todos los agentes implicados en la batalla contra la contaminación informativa. 

  internet y Redes sociales: escenario de multiplicación de las fake news

El Consejo de Europa da una serie de consejos a las compañías tecnológicas para que puedan colaborar en la lucha contra las noticias falsas. En este sentido, señala la idoneidad de crear un consejo consultivo global, de eliminar los incentivos económicos –principal motivación para crear este tipo de contenidos–, de proporcionar criterios transparentes para los algoritmos de los que depende la aparición de las páginas en los buscadores o la necesidad de crear herramientas de verificación de contenidos, a los que la institución señala que hay que prestar una atención especial. 

Las redes sociales son el escenario idóneo para la difusión de noticias falsas y, con la generalización de su uso, el alcance de las mismas es mucho más amplio. Después de conocerse las prácticas de algunas páginas de Facebook dedicadas a la creación de bulos informativos, la empresa de Mark Zuckerberg ha tenido que tomar algunas medidas para paliar los efectos negativos que puede tener en el público. De esta manera, este mes de agosto, la red social anunció que bloquearía el contenido de las páginas que, de forma reiterada, compartieran noticias falsas. Por su parte, Google expresaba este mes de abril su intención de permitir que los propios usuarios puedan opinar sobre si un resultado de la función de autocompletar de su buscador es pertinente o no, eliminando así los resultados inesperados, falsos u ofensivos. 

Por otro lado, después de los debates originados tras la evidencia del crecimiento de las noticias falsas y de la credibilidad que pueden llegar a alcanzar entre las audiencias, los usuarios de Internet y las redes sociales plantearon la creación de "listas negras" y "rankings de credibilidad". Sin embargo, según la académica Melissa Zimdars, convertirse en este "árbitro de la verdad" puede crear impopularidad. No obstante, iniciativas como la página web opensources.co, que ayudan al público a encontrar "información online de confianza", o iniciativas de medios como Le Monde de incluir listas elaboradas por fact-chekers, están cogiendo fuerza para luchar contra la desinformación. 

  Medios de comunicación: pérdida de la confianza del público

El director fundador de Polis, un think-tank de la London School of Economics (LSE), Charlie Beckett, afirmó el pasado mes de junio que las noticias falsas son "una gran oportunidad" para que los medios transparentes y dignos de confianza demuestren su valía. Sin embargo, la confianza en los medios tradicionales está en decadencia desde hace décadas, según afirma el Consejo de Europa, que explica también que el grado de la misma tiene un componente geográfico. En el caso de España, un 51% de los ciudadanos, según Reuters Institute, confía en la información que ofrecen los medios. 

 

Confianza en los medios de comunicación por países.

Como agentes productores de información, el Consejo de Europa evidencia la importancia de los medios de comunicación en la lucha contra la contaminación informativa. En este sentido, el organismo europeo indica que una de las primeras acciones que podrían tomar los periodistas para paliar los efectos de la desinformación es llegar a un acuerdo sobre estándares éticos que sean transversales a todos los medios de comunicación. Además, otra medida sería comenzar a desacreditar a las fuentes que difundan información errónea, o directamente falsa. En paralelo, la desacreditación de la misma también es útil para mostrar al público qué informaciones son válidas y cuáles no. Así, la técnica de fact-checking –o de comprobación de hechos–, que también se ha pretendido generalizar en las redes sociales, sería muy útil para crear una "lista" de fuentes de información y de tipos de contenido en los que las audiencias pueden confiar. 

Por otro lado, el Consejo de Europa también aconseja concentrarse en la mejora de la calidad de los titulares –evitando de esta manera que no se ajusten adecuadamente al contenido de una noticia con el objetivo de atraer lectores–, además de colaborar activamente y tener el objetivo de acabar con las prácticas que aumentan la desinformación en el público. 

  Educación de la audiencia: distinción entre verdad y rumor

En España, el 86% de los ciudadanos tienen dificultades para distinguir las informaciones falsas de las verdaderas, según el I Estudio sobre el Impacto de las Fake News en España. Este aspecto, según el informe del Consejo de Europa, es clave a la hora de asentar las noticias falsas y los rumores entre el público. El principal motivo por el que los encuestados de este estudio creían saber distinguir una noticia falsa es la irrealidad del contenido (29,6%), seguido del medio en el que aparece publicada (26,9%); los titulares demasiado alarmistas, ridículos o improbables (17,9%); el autor de la noticia (7,7%); contrastan o verifican la información (5,8%); y sentido común, lógica y cultura (3,1%). 

 

I Estudio sobre el Impacto de las Fake News en España.

Precisamente a este último punto se otorga una especial importancia en el informe de la institución europea. A su juicio, la educación es un factor determinante a la hora de que se frene la propagación de los bulos informativos. "Hay una necesidad de educar a la gente sobre el poder que tienen las imágenes para manipular y persuadir", detalla el organismo, que alerta de que, "frecuentemente", se emplean imágenes adulteradas o vídeos manipulados que pasan por verdaderos. 

  Regulación para frenar los contenidos manipulados

Según el Consejo de Europa, el establecimiento de una legislación específica destinada a frenar la difusión de noticias falsas o erróneas, así como a castigar a los agentes encargados de difundirlas, es un aspecto clave en la lucha contra la contaminación informativa. Según explica, Europa avanza lentamente en este aspecto, aunque ya se han comenzado a elaborar proyectos destinados a combatir el "desorden" informativo. 

En este sentido, el informe cita el ejemplo de Alemania, que el pasado mes de abril aprobó un proyecto de ley que obligará a las empresas administradoras de redes sociales, como Facebook y Twitter, a eliminar todo tipo de noticias falsas y comentarios difamatorios. El ministro de Justicia alemán, Heiko Maas, presentó el proyecto por el cual las empresas deben eliminar o bloquear todos los contenidos claramente considerados como calumnias o xenófobos 24 horas después de recibir una denuncia si no quieren ser multadas. Según las leyes alemanas, los delitos de difamación y calumnias pueden ser castigados con penas de hasta cinco años de cárcel. Con esta nueva propuesta de ley, los administradores de las redes sociales se responsabilizan de la difusión de este tipo de contenidos.

Así, el Consejo de Europa aconseja a los gobiernos regular este tipo de aplicaciones, apoyar a los medios públicos y a los medios de comunicación locales y avanzar en los métodos de ciberseguridad que frenen la difusión de bulos informativos. 

 

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