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España: ¿realidad, concepto, sentimiento, imposición, pacto...?

Jesús Moncho Publicada 11/08/2017 a las 06:00 Actualizada 10/08/2017 a las 17:58    
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"La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios", artículo 1 de la Constitución de Cádiz, 1812 (primera constitución española). En su artículo 10, se afirmaba que "el territorio español comprende en la Península, con sus posesiones e islas adyacentes: Aragón, Asturias, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Cataluña, Córdoba, Extremadura, Galicia, Granada, Jaén, León, Molina, Murcia, Navarra, Provincias Vascongadas, Sevilla y Valencia, las islas Baleares y las Canarias con las demás posesiones de África. En la América septentrional: Nueva España con la Nueva-Galicia y península de Yucatán, Guatemala, provincias internas de Oriente, provincias internas de Occidente, isla de Cuba con las dos Floridas, la parte española de la isla de Santo Domingo y la isla de Puerto Rico con las demás adyacentes a éstas y al continente en uno y otro mar. En la América meridional, la Nueva Granada, Venezuela, el Perú, Chile, provincias del Río de la Plata, y todas las islas adyacentes en el mar Pacífico y en el Atlántico. En el Asia, las islas Filipinas, y las que dependen de su gobierno".

Pero unos años más tarde, en 1820, el plenipotenciario de una supuesta República de Colombia declaraba: "La emancipacion general de la America declarada y prometida de una vez, pero gradual y sucesivamente ejecutada, comenzando por Colombia, que da el ejemplo de solicitarla de la madre patria de un modo respetuoso y filial". El mismo plenipotenciario aducía que las constituciones no son sacrosantas (¿tenía razón?): "Jamás la suerte de los españoles de ultramar puede ser la misma que la de los españoles de Europa bajo ninguna constitución, porque ninguna constitución puede acortar las distancias ni agotar el Atlántico". Aunque este mismo embajador de la gran Colombia no alcanzaba a vislumbrar, por ejemplo, que una parte de su territorio, Panamá, les espetaría corriendo el tiempo, en 1903: "El istmo de Panamá fue gobernado por la República de Colombia con el criterio estrecho que en épocas ya remotas aplicaban a sus colonias las naciones europeas; el pueblo y el territorio istmeños eran fuente de recursos fiscales, y nada más. Los contratos y negociaciones sobre el ferrocarril y el Canal de Panamá y las rentas nacionales recaudadas en el istmo han producido a Colombia cuantiosas sumas". Por todo ello declaraban la independencia de Panamá con respecto de Colombia en el susodicho año 1903, visualizando que las soberanías no pertenecen a los demandados, sino a los demandantes, tal como había ocurrido antes con Colombia respecto de España, porque la realidad cambiante dicta que no hay códigos eternos.

Unos años antes, en 1897, en plena efervescencia de la disidencia cubana, los liberales españoles hacían juramentos de una índole como esta: "Brindo por la integridad, la totalidad e integridad del suelo patrio, no ya menguado y escindido cual lo quieren cuatro locos, sino dilatado cuanto lo quieran todos los hijos de nuestra península..., por la unidad del Estado, del habla nacional, de la legislación civil y económica; por la unidad política, por la paz de cristo..." Y los progresistas de Ruiz Zorrilla no iban a la zaga:  "Demócratas somos, con delirio amamos la libertad, pero si para dársela a Cuba hemos de ver regresar a nuestro ejército humillado, entristecido por una derrota sin lucha y sin gloria... ¡Ah!, entonces renegaríamos de la libertad y de la democracia, que nos dejan convertidos en un pueblo sin honra". "Cuba es España", nos decía Clarín, y "la historia ha consagrado el derecho de España a la soberanía de sus dominios".

Al año siguiente, en 1898, nuestro presidente Sagasta manifestaba en el Congreso español: "Si no quedara nada después de la catástrofe (pérdida de Cuba), desgraciados de nosotros. No es este el camino (el lamento) para que podamos reponernos de las pérdidas sufridas ni llegar a una verdadera regeneración".

Ya más recientemente, en este año en curso, el vigente ministro de Exteriores del Gobierno español, Alfonso Dastis, nos espetaba: "Yo soy de 'Gibraltar, español', pero hay que ser inteligentes a la hora de abordar esta cuestión". Es decir "Gibraltar español" es la opinión comúnmente esparcida y aclamada por la oficiosidad hispánica, sin embargo en los dos referéndum celebrados en Gibraltar (1967, con 99’6% a favor de ser ciudadanos británicos; y en 2002, con 98’4 % en contra de la soberanía compartida hispano-británica) nadie ha pretendido ni logrado que votasen la totalidad de los españoles sobre la cuestión gibraltareña, porque en ningún sitio se acepta ser juez y parte. Decide solo la parte, es decir, decide Gibraltar. Como Escocia en Gran Bretaña (nos dirán que Escocia es distinto, ya que fue en algún momento reino independiente), o como El Quebec en Canadá, que ya ha realizado dos referéndum de autodeterminación (aquí todo el mundo entre nosotros calla, porque El Quebec jamás ha sido independiente antes, y ahora lo ha reclamado y ha ejercido derecho sobre ello).

En fin, podemos decir que España es una realidad, o un concepto, o una idea, o un sentimiento, o una imposición, o un pacto... ¿Qué es? La historia nos lo pone difícil. De entre todas las posibilidades expuestas, sabemos a ciencia cierta que la democracia se forja sobre el "pacto". ¿Quizá no haya otro camino...?
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13 Comentarios
  • itnas itnas 12/08/17 10:11

    Excelente artículo, enhorabuena!

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  • Domingo Sanz Domingo Sanz 11/08/17 17:13

    Según la historia nos ha enseñado, solo la violencia ha mantenido unido en un solo estado a unos territorios tan diversos como los que forman la península ibérica, ahora menos Portugal y Gibraltar y, con el tiempo, menos Catalunya y otros. Esa violencia, implantada siempre por la derecha, ha sembrado durante decenios el deseo de la separación, y eso no tiene arreglo, porque hoy, en Europa, la violencia no se entiende como instrumento ni para seguir juntos ni para independizarse. "España", el país occidental peor tratado por sus propias élites, el que menos años de democracia y libertad ha disfrutado, el que ha sufrido la peor guerra civil, no tiene futuro tal como lo conocemos.

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    • korrosivo korrosivo 12/08/17 12:32

      Me deja Vd. de piedra.

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  • individualiberal individualiberal 11/08/17 11:01

    Columna muy trabajada con la que no estoy de acuerdo. Aparecen los nombres de Canada, Quebec, Gran Bretaña, Escocia y Gibraltar. No aparecen los nombres de Irlanda y Reino Unido, no sé si estas dos ausencias están relacionadas pero estrictamente hablando el termino de Gran Bretaña no es correcto aunque suele ser mas usado. Y sobretodo tampoco aparece nombrada la Unión Europea. Desde luego no fue una casualidad que Checoslovaquia se dislocó poco antes de que Eslovaquia y la República Checa entrasen en la UE. La verdad es que preferiría que tanto esfuerzo sea orientado para conseguir la tercera república en un futuro no tan lejano.

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  • korrosivo korrosivo 11/08/17 10:18

    La soberanía depende, exclusivamente, del tamaño del garrote. Y de la decisión de usarlo. Todo lo demás, arreglos, diálogos, pactos, no son sino parches condenados al fracaso a poco que los intereses de las partes difieran. Con leer a Julio César y su "Guerra de las Galias" basta. Los pactos están hechos, siempre, para romperlos. Cemento como el garrote, ninguno. Parece mentira que aún haya quien quiera convencernos de que el buenismo necio zapateril del "¡diálogo, diálogo!" es un medio para llegar a algún puerto seguro. Mi argumentación no parece muy democrática, ¿verdad? Tampoco lo pretendo. De todas formas, tanto el duro garrote como las ganas de pactar escasean.

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    • itnas itnas 12/08/17 10:08

      Bueno, a mi me ha parecido que su argumentación es una más de las que caben en una democracia (light, real, o como queramos definirla) pero que cabría difícilmente en una soberanía gobernada por el tamaño (supongamos grande) del garrote, naturalmente si dicha argumentación estuviera en contra de los del garrote. También me ha sugerido la exclamación ¡pues así le fue al todopoderoso Julius! Y, finalmente, me pregunto dónde ve Ud. algún puerto seguro. ¿Existen?

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      • korrosivo korrosivo 12/08/17 12:27

        Mire Vd. un poco más allá: después del asesinato de César a manos de "los suyos", ¿quién llegó? Pues Augusto, armado con un garrrote aún mayor que el del propio César: liquidó a los amotinados contra César (sin diálogo alguno) y se erigió en "Imperator", el primero de la serie. ¿No querían los amotinados café? Pues, dos tazas. Y mire Vd. que los romanos quedaron unidos...pero por muchos siglos: panem, circenses y...garrote a mansalva. No hay nada que una más. Sexo, fútbol (¿le suena?)y ...garrote: esto último no cambia. Ni cambiará.

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        • itnas itnas 12/08/17 19:36

          Y, si me lo permite, aprovechando lo de 'panem', creo adivinar que el icono por Ud. elegido es un conjunto de frutas cítricas. No sé su intención al elegirlo, discúlpeme, pero de 'korrosivas' nada: pruebe a beber un zumo de limón puro (no agua, no azúcar) cuando tiene acidez de estómago y me dice si le ha 'korroido' o, por el contrario, sanado.

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        • itnas itnas 12/08/17 19:30

          Si miro un poco más allá lo que veo es el final del Imperio, de éste y de otros (todos?) que, en efecto, fueron engendrados en la cultura del garrote. Esto me sugiere, siempre con dudas, si el problema no será precisamente el uso del garrote. Pero, además, déjeme decirle que existe un fenómeno llamado evolución a través del cual lo que no funciona se extingue ¿no vamos a confiar en que la sociedad humana pueda evolucionar? De otro lado, sí, panem et circenses y sexo me parecen bienes a aprovechar sin otro ánimo que el del gozo, naturalmente cuando por circenses nos referimos a entretenimiento no violento. 

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    • JJJ JJJ 11/08/17 17:14

      Usted de define a sí mismo. El garrote no es arma ni argumento en democracia. Desafortunadamente aún quedan vestigios franquistas intolerantes y antidemocráticos.

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      • korrosivo korrosivo 12/08/17 12:44

        Si empieza Vd. por lo que no cabe en democracia, estará Vd. de acuerdo con que en ella no cabe ni la mentira, ni el engaño, ni la mixtificación de la Historia en beneficio propio, ni la falsificación de documentos históricos para apoyar las propias (y falsas) tesis políticas, entre muchas otras cosas. No es más democrático quien proclama a los cuatro vientos su "virtud" democrática con el insustancial "todo el mundo es bueno" (y respetable), sino quien trata de desenmascarar a los impostores, por muy dura que sea su postura. Y, en esto no caben medias tintas: o se es demócrata de verdad o se piensa, no sé si por cobardía o por escasez de bagaje intelectual, que todo el mundo y todas las ideas son respetables, y que TODO, incluido saqueo, mentira y tergiversación puede ser dialogado, pactado y amañado. Vd. verá.

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        • JJJ JJJ 12/08/17 21:21

          Señor Korrosivo, hay que cuidarse de decir que "escasez de bajaje intelectual es el considerar o respetar las ideas de los demás" (aunque usted se pregunte si eso implica "incluso respetar el saqueo y la mentira"). Confundimos tiempos y actitudes. Democracia no admite la violencia. Antiguamente, los territorios proveedores de recursos para las metrópolis (Roma..., o la España imperial) se sometían por la fuerza. No retrocedamos en los tiempos y actitudes. Hoy, afortunadamente, la razón y el diálogo y el consenso son los únicos caminos, y como eso no lo decide o lo impone Dios o la Bíblia, son las gentes quienes manifestando su voluntad, deciden. La voluntad de las gentes es o debe ser la ley. El único camino no permitido es la violencia o su subgénero, el autoritarismo. ¿Entendido? Respetar las ideas de los demás es imperativo. Ahora bien, no me diga que hemos de respetar a los violentos o autoritarios. En cuanto a que hay mentirosos, claro que los hay: Rajoy, el primero. Pero, si no son los Tribunales (aquí mediatizados por el poder), ha de ser la ciudadanía quien lo (los) eche.

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      • individualiberal individualiberal 11/08/17 22:02

        En su comentario Korrosivo no habla de España, es mas antropológico, defiende la idea de que desde la noche de los tiempos el hombre es puñetero y resuelve a garrotazos. Korrosivo mas antiguo que yo en Infolibre es muy presente en los comentarios y te puedo asegurar que tratarlo de franquista no tiene ni pies ni cabeza. Por mi parte leído su comentario pensé que era demasiado pesimista y que yo no había leído "La Guerra de las Galias" de Julio César.

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