x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Librepensadores

El odio que vi muy cerca

César Moya Villasante
Publicada el 22/05/2020 a las 06:00 Actualizada el 22/05/2020 a las 21:48

Confieso mi trauma de juventud cuando estoy al final de mi vida: el odio. Viví en un entorno familiar dividido en aquella desgraciada posguerra con un padre en el que conocí el odio al vencido en su máxima expresión. Hoy, ya jubilado hace tiempo, me ha dado oportunidad de pensar en aquella niñez y adolescencia viendo muy claro lo que quiero contar para desahogo personal. Porque mi familia materna, con la que me crié entre Madrid y un caserío norteño no era como ese padre al que casi todos rechazaban de buenas maneras por su modo de pensar y por simple educación, pero se notaba bastante que no se le recibía con felicidad. Él tampoco les apreciaba mucho. Empezando por una madre que aguantaba estoicamente el machismo más insoportable que mucha gente no se puede imaginar porque esa mujer, educada en el mejor ambiente, no pensaba igual. Pero era lo que había en aquellos años 40 y 50 en los que no se podía denominar como machismo, simplemente era desprecio a la mujer y eso sí que lo llevé muy mal. Porque mi madre era única, quizá como para todos los humanos bien nacidos.

Y ese odio que vi en mi padre hacia el vencido, se llamara rojo o republicano, es lo que hoy ya llegando a los 80 me hace pensar en aquella juventud algo traumatizada, aunque mi edad actual hace que el trauma se convierta en un mal recuerdo de personas ya fallecidas hace muchos años. Porque yo siempre pensé y pienso que el vencido debe ser olvidado, pero sin cebarse en él. Lo he visto hasta en películas de vaqueros o de duelos en donde a veces el vencedor tiraba la espada victoriosa para no matar al derrotado. Todos hemos visto escenas parecidas. Pero yo asistí al odio que me preocupa ahora porque lo veo volver con la misma rabia que lo viví en aquel tiempo. Entonces eran los rojos, que quizá se llamaran así por la influencia rusa, que era un país en donde parecía que solo había mala gente. Ahora les llaman comunistas bolivarianos por no encontrar una semántica más general. Y después de 80 años volvemos a estar enfrentados después de pasar mucho tiempo en el que esa vieja fiera española estaba algo dormida. Pero parece que estoy viendo la foto de boda de mis padres en donde él impuso el uniforme de falange en contra de toda mi familia materna, como luego conocí. De una familia de aquel caserío norteño en donde yo era feliz mucho tiempo con las tareas del campo y sin sentir ese odio repugnante. Porque en aquella familia nunca vi ese sentir directo, aunque pensaran de distinta forma. Es algo que siempre he tenido como experiencia personal. El odio al derrotado no lo sentí al revés. Los perdedores no querían, o quizá no podían, expresarse con ese resentimiento. Siempre los vi con ganas de olvidar lo que pasó. En dos palabras, pasar página.

Y el colmo fue mi matrimonio en aquel País Vasco que tanto quiero y admiro. Sentí también ese odio hace las regiones de este país que no han pensado nunca en la España de una sola idea, como creo que es lógico en un país en donde han morado todas las civilizaciones de la historia pasada pero que algunos quieren transformar en una historia que nace solo en el año 1939. Alguna vez me tuve que marchar con mi mujer de una reunión familiar por demostraciones paternas sin respeto hacia ella, que, por cierto, nada tenía de ligazón con ETA ni cosa parecida. Ese tiempo prefiero olvidarlo. Pero vuelve ahora con una extrema derecha que resucita con ese mismo odio, con ese machismo insoportable y con unas ideas que, con lo que está pasando a nivel sanitario y tecnológico, suenan a un siglo muy anterior.

A mí no me tienen que contar lo que piensan los de VOX y la mayoría del PP porque ya en aquellos 40 y 50 se estaban criando a la sombra del Movimiento, una especie de religión política en donde se albergaba todo el país vencedor. Y ahí siguen, ahora metidos en partidos políticos para derrotar al sistema desde dentro. Porque esto de la democracia es algo que no soportan. Ya mi padre me decía en las pocas veces que pude hablar con él de algo social, cosa imposible por su modo de decir imponiendo, cosa insoportable para mi adolescencia, que si alguna vez los rojos llegaran a un gobierno la guerra civil volvería. Y aunque no es tiempo de ello parece que mi padre conocía muy bien a su gente. Como vemos ahora en las calles de Madrid, ciudad centro de todas sus gestiones y modos de vida. Y es triste que exista mucha gente joven que no entiende de los peligros que acechan y que apoyan esa contrarrevolución. Es cierto que, en esa ideología, si así se puede llamar, está el PPVOX felices de haberse conocido para realizar el trabajo sucio que necesiten los mercados. Pero sin consentir que esos comunistas bolivarianos impongan sus deseos. Eso nunca lo consentirán y parece que van camino de ello. ¿Volver a vivir aquella juventud algo compleja al final de mi vida? Espero que no, pero…

César Moya Villasante es socio de infoLibre

Más contenidos sobre este tema




6 Comentarios
  • Cesar MV Cesar MV 26/05/20 19:07

    Deduzco de vuestros comentarios q los rojos fueron más resignados al pasado pasando página y parece q tengo razón sobre ese odio al vencido q yo si conocí como explicó lo.mejor q puedo. Gracias por vuestros conentarios

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Jose Espuche Jose Espuche 26/05/20 15:17

    Esta mañana he escrito un comentario y ahora he vuelto a leer su artículo y vuelvo a escribir otro comentario. Le sugiero que expulse todo lo malo que lleva dentro de la cabeza. Es posible que encuentre la paz que no ha tenido. Somos dos personas con experiencias diferentes. Los dos tenemos la misma edad pero las vivencias han sido diferentes. Esta mañana cuando estaba escribiendo el comentario no podía hacer otra cosas que llorar. Lloraba por el sufrimiento que se notaba en la escritura. Ánimo y a vivir que son dos días.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Jose Espuche Jose Espuche 26/05/20 11:34

    Yo tenga misma edad que usted y he sido muy feliz en mi niñez, adolescencia e inclusive de mayor. Tuve la gran suerte de nacer en una familia republicana con unos padres, abuelos extraordinarios.
    Usted es muy valiente por contar sus vivencias. Todo el mundo, a su edad, no es capaz de contar su vida y menos como la suya. Imagino que la cuenta porque ha desaparecido el miedo de su cabeza. Jamás en mi vida he tenido miedo a nada y a nadie.
    Jamás me enseñaron mi familia a odiar a nadie. Mi padre fue hecho prisionero y fue encarcelado. A pesar de eso las enseñanza que he recibido he estado al lado del más desfavorecido. He estoy escribiendo este comentario y siento una emoción que me hace llorar. Ojala haya muchas personas con la valentía que tiene usted.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • AMP AMP 23/05/20 11:46

    Un vez más mi más cordial enhorabuena por este tu nuevo artículo-desahogo.
    Ayer no pude leerte por sabe dios qué motivos informáticos, por eso comento hoy.
    Salud, palabra que les revolvía y revuelve aún a los que eran y son como tu padre.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Zulma Zulma 23/05/20 09:25

    Muy buen artículo, reflexión. Me ha encantado “su desahogo”.
    Pertenecemos a dos generaciones diferentes, pero convergentes. A usted, le inquieta el odio que vio muy cerca y a mí me inquieta la libertad con ira (en referencia a la canción de Jarcha de 1976- Libertad sin ira). Nos preocupa lo mismo.
    Soy nueva por aquí y no conozco, los usos y costumbres a la hora de realizar los comentarios. Quizás me extienda demasiado. Si es así, pido disculpas por anticipado.
    Afortunadamente hasta ahora, no he crecido, ni convivido con ese odio de cerca; aunque sí con los flecos y creencias de “aquella España” y ese machismo imperante, sobre todo en el ámbito laboral y social (no familiar). Digamos que soy hija de la transición, hija de la democracia. Me fui haciendo adulta, en esa época de consecución de libertades políticas, individuales y sociales para todos…o eso pensaba yo.
    Soy demócrata de convicción, respeto el derecho de manifestación, el derecho a la libertad de expresión…pero con esto de los aplausos y caceroladas, convivo con cierta “intimidación vecinal”. Me preocupa profundamente que PPVOX , partidos con representación parlamentaria, estén alentando (precisamente en éstos momentos), a la discordia y resucitando “ese odio” del siglo pasado.
    Usted se pregunta: “¿Volver a vivir aquella juventud algo compleja al final de mi vida? Espero que no, pero…” Todos esperamos y confiamos que no .
    Me pregunto algo similar ¿Volver a vivir aquella niñez de pre-democracia , de involución y retroceso, camino de la tercera edad ?. Espero que no, pero…debemos poner en valor, ahora más que nunca, que España es un Estado Democrático de Derecho y que tenemos un Gobierno Legítimo, elegido en las urnas, por los ciudadanos.
    Miraremos a un futuro a reconstruir, con nuevas formas, paradigmas…y vivir en Paz.
    ¡¡ Por la democracia y los librepensantes !!

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    3

    • Ambon Ambon 23/05/20 16:12

      Bienvenida Zulma.

      No te preocupes por la extensión, algunos necesitan el espacio de dos comentarios para expresar su idea.

      Por lo que dices, creo que estoy a mitad de camino entre César y tu y es evidente que en la construcción de la democracia los "rojos" fuimos mucho mas generosos que los "nacionales", para empezar la amnistía que se logró en la calle para aquellos que habían cometidos delitos políticos, es decir para los demócratas que violaron las leyes franquistas, sirvió también para liberar de responsabilidad a quienes habían cometido delitos contra la humanidad, como Billy el Niño.

      Al final de los 70 se hizo lo que se pudo, recordemos el ruido permanente de sables, pero la ciudadanía en 1982 votó mayoritariamente un slogan, "Por el cambio" las derechas que aceptaban la democracia, desde demócrata cristianos a liberales o conservadores, parecía ser una derecha homologable a las europeas, no presumían de su victoria en público, más bien daba la sensación de que algunos se avergonzaban de su pasado y todo aquel ambiente hizo que abandonáramos lo que jamás debió olvidarse, la memoria, la justicia y la reparación y, desde mi humilde punto de vista, ese olvido ha dado alas a los que siempre se han sentido impunes, porque lo han sido, y ahora los 4 gatos que en aquellos años seguían defendiendo al franquismo, han vuelto por sus fueros con VOX y han arrastrado a la mas estúpida generación de líderes del Partido Popular, por cierto nada mas populista que el hecho de que un partido que defiende a los ricos, se llame popular. La izquierda, el PSOE también hizo dejación de funciones cuando estuvo en el poder, trató de construir un futuro olvidando el pasado, pero los muertos mal enterrados siempre vuelven en forma de fantasmas.

      Confíemos en nuestro pueblo, seamos críticos y exijamos democracia, justicia social y también aquello de memoria, justicia y reparación para las víctimas, para todas, las de ETA y las de Franco

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

 
Opinión