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Arte y feminismo, frente a frente gracias a 'Femme Sapiens'

  • Helena Sotoca logra en su cuenta de Instagram una completa recontextualización del arte mezclada con humor y genialidad aportando una nueva visión del feminismo
  • “Muchos hombres me intentan explicar con condescendencia por qué estoy equivocada. Al principio intentaba mantener un debate con ellos pero me he cansado y simplemente paso de ellos”, explica

Lucía Díaz
Publicada el 02/09/2020 a las 06:00

Arte y feminismo, frente a frente gracias a Femme Sapiens

Una completa recontextualización del arte mezclada con humor y genialidad aportando una nueva visión del feminismo es lo que consigue Helena Sotoca en Instagram con su cuenta Femme Sapiens.

A lo largo de la Historia, el Arte nos ha dejado entrever la cosmovisión que primaba en cada época. Y si algo nos ha enseñado la Historia del Arte, es que lejos de existir un solo canon de belleza, este ha ido cambiando a lo largo del tiempo. ¿Y en el presente qué? ¿Los cánones que rigen nuestro presente, van de acuerdo con lo que pensamos? ¿De dónde vienen y por qué los seguimos? Hay mucho que poner sobre la mesa y eso tratan de hacer cuentas como la de @Femme.Sapiens, abriendo diálogo entre obras de arte y feminismo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Voy a escribir una frase que en mi cabeza resuenan como versos:⠀ ⠀ “Tu discurso feminista con ‘peros’⠀ desnutre mi interés”⠀ ⠀ Hasta el coño de los “peros” que se le dedican al feminismo desde la mierda patriarcal.

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Gracias, hermanas. Esta ola ya no hay quien la pare. A las que fuisteis a luchar, a las que no pudisteis por ansiedad o enfermedad, a las que no os dejaron hacer huelga. Gracias a todas.⠀ ⠀ He elegido este cuadro, ‘Les Oréades’ de William Bouguereau, para representarnos a nosotras ayer. Las Oreadas [en castellano] son las ninfas de la montaña y el bosque que salen a cazar a la llamada de Diana, diosa de los animales.⠀ ⠀ También he elegido este edificio Metrópolis de Madrid, que se ha vuelto mítico en las fotos de las manifestaciones del 8M en las que se muestran las miles y miles de personas que han salido a luchar a las calles. Mi querido Madrid ♥️⠀ ⠀ Y ahora: el feminismo sigue. Interseccional. De todas y todes. Antirracista. Todos los días del año.

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Esta cuenta nace a través de Helena, madrileña de 27 años, música de profesión y residente en Barcelona, que tras esta recontextualización del arte pasado mezclado con humor y genialidad aporta una nueva visión feminista a nuestros días. Asegura que la broma no le quita importancia al mensaje sino que lo vuelve más accesible: “El humor hace que el mensaje entre mejor sobre todo a esas personas que igual no estás muy dispuestas a recibirlo o les llega por primera vez. Una vez pasada esa frontera también creo que es importante ponerse serios y hablar de feminismo haciendo ver lo grave que es la situación actualmente”.

Y es que aquellos rostros plasmados a conciencia varios siglos atrás, siguen cumpliendo su función a día de hoy: “Tienen tanta expresividad que esa empatía tan atemporal hace que la conexión sea rapidísima” revela Helena.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Tengo la sensación de que de repente se ha puesto de moda llevar la honestidad por bandera. Por encima de todo lo demás. Decir lo que pasa por la cabeza a bocajarro, le pese a quien le pese.⠀ ⠀ Pues bien. Para mí es sí y no. Honestidad, sí, pero con reservas. Para mí decir lo que siento, sobre todo cuando no estoy a gusto o hay algo que me está molestando es importante, necesito expresarlo. La asertividad es una herramienta maravillosa.⠀ ⠀ Pero creo que no todo vale. Que no podemos creernos con derecho de decirlo todo. Que a veces hay que poner por encima de nuestra incómoda verdad las circunstancias de la persona que va a recibirla.⠀ ⠀ Ojalá empezar a comunicarnos honestos pero respetuosos, basando el diálogo en algo lento y sensible y no en un disparo directo a donde duele y luego “ya veremos”.

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repítetelo: no es fácil, pero al final termina entrando.

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Tan creativa como necesaria, su divulgación sobre feminismo e historia del arte no cesa le pese a quién le pese: “No recibo demasiado hate pero algunos me viene a degüello con burradas. No estoy aquí para educar a nadie. Muchos hombres vienen intentando explicar con condescendencia por qué estoy equivocada. Al principio intentaba mantener un debate con ellos pero me he cansado, me da mucha rabia y simplemente paso de ellos”, explica Helena.

Y es que los hombres que tratan de explicar algo a una mujer desacreditándola no es algo nuevo, es el llamado mansplaining –neologismo basando en la palabra man (hombre) y explaining (explicar) en inglés–. Mujeres como Helena están cansadas de cruzarse con mansplainers, aquellos que te explican cosas que ya sabes o cosas que creen que tienen más experiencia que tú y tratan de explicártelo de manera condescendiente sin haberlo pedido.

Y es que hay mansplainers de varias clases; así lo explica la escritora Nicole Tersigni cuando explotó al cruzarse en Twitter con un usuario que le explicó por enésima vez su propia broma. Decidió escribir el libro Men to Avoin in Art and Life (hombres a evitar en el arte y en la vida) en el que recoge a este tipo de hombres y los divide en: El troll preocupado, aquel que utiliza la estrategia de la falsa preocupación para menospreciarte. El sexperto que te explica tu propio cuerpo, el cómico que te explica tus propios chistes y el patronizer (el condescendiente) que usa tus emociones en tu contra, te hace sentir pequeña para sentirse superior.

La huella minúscula de la mujer en el arte.

¿Cuántas mujeres artistas podemos encontrar en el imaginario colectivo de las personas? La triste realidad es que los nombres femeninos relacionados con la historia de arte pueden contarse con los dedos de una mano, “como mucho aparecen Frida Kahlo y Louise Bourgeois, pero casi no sabemos nombres de mujeres artistas y es muy grave” expresa Helena con gran frustración al reconocer que ni siquiera en los museos podamos desmentir este hecho. Con Femme Sapiens, tiene una regla muy clara: “Soy mujer y el machismo me afecta igual que al resto de mujeres pero trato de no ocupar nunca las intersecciones; es decir, dejar voz a aquellas mujeres que tienen menos privilegios que yo. No hablar de lo que no conozco o que no sufro y dar espacio a las que sí lo hacen”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Adoro este cuadro de Harmonia Rosales. Me recuerda a la primera vez que paseé por el muro de Berlín y vi uno de los grafitis que más me gustó: “-How’s God? -She is black”⠀ ⠀ Al fin y al cabo la figura de Dios no es más que un reflejo del hombre blanco cis y hetero. Encima, parece ser que todo lo que sea proponer otra identidad para un Dios que nadie ha visto y que por lo tanto no podemos definir, es blasfemar.⠀ ⠀ ¿Significa esto que es insultante ser mujer? ¿Que es malo ser negra, lesbiana o disidente de género? ¿Cuál es el problema de cambiarle la identidad a Dios? Disclaimer: este cuadro ya lo subí pero como a tiquismiquis no hay quien me gánale, no me gustaba del todo cómo quedaba y lo he rehecho.

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“Siempre nos han impuesto los cánones de belleza y se han encargado de decir quiénes éramos suficientes y quiénes no. ¿Suficientes para qué?”, se cuestiona Helena en una de sus publicaciones, “para ser deseado por un hombre heterosexual”. Nos anima a romper las barreras impuestas, a dejar de cuestionar nuestra belleza física y empezar a entender que todo se basa en la subjetividad; y como dijo Liu Yutang: “la mitad de la belleza depende del paisaje la otra mitad de la persona que mira”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Siempre nos han impuesto las cánones de belleza. El patriarcado se ha encargado de decir quiénes eran las que eran suficientes y quiénes no. ¿Suficientes para qué? No lo sé. Supongo que para ser deseada por un hombre heterosexual (porque está claro que hemos nacido para gustar a los hombres y complacerles ) Lo que está claro es que la Historia del Arte nos ha enseñado que lejos de existir un solo canon de belleza, este ha ido cambiando según las épocas. Os mando muchísima fuerza para hacer este recorrido en el que hay muchas barreras impuestas que romper: el de dejar de cuestionar nuestra belleza física, para empezar a entender que lo que entendemos por guapa o fea no sólo es absurdamente subjetivo; sino que además ha ido cambiando a lo largo de la Historia.

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La revolución del amor propio.

“Salir a la calle con pelos en las piernas es un acto político, es decirle a Gillette y a esas grandes marcas que nos quieren depiladas que no vamos a pagar sus productos” defiende Helena: “Me gusta pensar que cuando decimos ‘me depilo porque quiero’ hay que darle una vuelta de tuerca más y plantearse ‘¿por qué quiero?’. No estoy dispuesta a que se invalide mi lucha y me lancen la jarra de culpa cada vez que me paso la cuchilla”.

Hay tantas luchas como feministas: lucha interseccional, antirracista y libre durante todos los días del año. Pero parte del trabajo que queda por delante lo tienen los medios de comunicación. Confiesa Helena a InfoLibre que recientemente ha leído un titular de un periódico de tirada nacional que llamaba a Miley Cyrus “pilingui” alegando que se había “emputecido”: “Esto es muy fuerte y no se puede permitir. Al final nos llega este tipo de información. Creo que es importante que la prensa empiece a hacer una guía de estilo para contemplar el feminismo; Ya no como una sección en la que se eduque en feminismo sino revisando su propio lenguaje”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Ahora resulta que hay un manual de “la buena feminista”. Resulta que hay un protocolo inexcusable que si no es cumplido, tu lucha no vale nada. Si tapas tus “imperfecciones” (imperfecciones: ja), porque no estás empoderada. Si tienes un cuerpo normativo y hablas de tus complejos, éstos no son válidos. Si te desnudas resulta que te sexualizas. ⠀ ⠀ Hay mucho que plantear, mucho que hablar. Me gusta pensar que cuando decimos “me depilo porque quiero”, hay que darle una vuelta de tuerca más, plantearse “¿por qué quiero?”. Pero lo que no estoy dispuesta es a que se invalide mi lucha y me lancen la jarra de culpa por encima cada vez que me paso la cuchilla.⠀ ⠀ Hay tantas luchas como feministas.

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Otro de los temas que no puede dejar pasar es la tendencia a la relativización de las normas socio-sanitarias, y su sociedad. El hecho de que haya tantísima gente en lugares públicos sin mascarilla o incumplimiento e irresponsabilidad por parte de sectores de la sociedad en espacios públicos: “No llevar mascarillas ‘no es para tanto’, el machismo ‘no es para tanto’. Es reflejo de la podredumbre de nuestra llevándola mal puesta dice mucho de estas personas”.

Reflexiona sobre estas cuestiones bajando estas míticas obras de arte con humor y el máximo respeto para aterrizar en ellas estos problemas que continuamos viendo por desgracia en las calles. Señala que estos problemas provienen del individualismo tan arraigado que subyace en nuestra sociedad, “una falta de solidaridad hacia el resto y falta de sensación de comunidad donde si las mascarillas que llevamos nos protegieran a nosotros mismos, la cosa sería muy diferente. ¿En qué momento vale más tu comodidad efímera que la vida de otra persona? Estoy harta, enfadada, triste y frustrada. Tenemos que pararnos a plantearnos las cosas”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

No lo entiendo, de verdad que se me parte el corazón. ¿Como hemos llegado hasta este punto? En mi opinión, el hecho de que haya tantísima gente en lugares públicos sin mascarilla o con la mascarilla mal puesta es un reflejo de la podredumbre de nuestra sociedad. Podredumbre en la que me incluyo, por supuesto, que aunque yo lleve mascarilla participo seguramente en otros mohos.⠀ ⠀ Dicen que no se la ponen porque es incómoda, porque no pueden respirar. Que yo sepa, las únicas personas que no pueden llevar mascarilla son las asmáticas (corregidme si me equivoco). El resto, estamos jodidos con ella puesta por igual. La pregunta es: ¿en qué momento vale más tu comodidad efímera que la vida de otra persona? ¿En qué momento el egoísmo se ha ensanchado tanto que te la refanfinfle que una persona pueda morir ahogada y sin ver a su familia en los últimos momentos?⠀ ⠀ También me preocupa esta tendencia a la relativización, donde nada es para tanto. Donde “el machismo no es para tanto” y donde “no llevar mascarilla” no es para tanto. Parece que los miles de muertos en condiciones horribles no es suficiente. Parece que los testimonios del personal sanitario no es suficiente para darse cuenta de que relativo por los cojones. Parece que soy yo la que tengo que relativizar cuando le diría a todos los del puto vagón que van sin mascarilla que tengan un poquito de decencia.⠀ ⠀ Al final, la obligatoriedad sólo es una norma para poner por encima del ego al dinero. “Soy muy egoísta pero no quiero pagar una multa” parece ser la única manera de protegernos contra la falta de sentido común.⠀ ⠀ Estoy triste, enfadada y asustada.

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Sin embargo, Helena no se despide sin dejarnos un buen sabor de boca compartiendo este último mensaje para todes: “Lo estamos haciendo muy bien. Estamos empujando muy fuerte para que este muro que es el patriarcado caiga, que por favor esto no afloje porque queda muy poco para ser libres y esta ola ya no hay quien la pare”.

 

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