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Estrella, la benjamina de Fuentenebro que protege del virus a todo un pueblo en plena España vaciada

  • Con poco más de 80 habitantes, la media de edad en Fuentenebro (Burgos) es tan elevada que convierte a Estrella, con treinta y siete años, en la más joven de la localidad
  • Como el supermercado más cercano está a veinte kilómetros, hace la compra semanal a cuarenta y tres casas: “No quería que se pusieran en riesgo sin motivo, ¿para qué iban a salir a comprar si podía ir yo?”
  • “El otro día me llamó la hija de un señor del pueblo para decirme que no sabía cómo me iba a agradecer todo lo que estoy haciendo. Si acaso que, algún día, dentro de mucho, me pongan una calle”, bromea

Eva Baroja
Publicada el 20/04/2020 a las 10:22 Actualizada el 14/07/2020 a las 13:40
Como cada miércoles, Estrella se acerca a casa de Berta para entregarle la compra semanal.

Como cada miércoles, Estrella se acerca a casa de Berta para entregarle la compra semanal.

EB

Estrella Pérez nunca supo esperar. Solo dejó que el presidente del Gobierno terminase de declarar el estado de alarma para asegurarse de que no se perdía nada. Fue despedirse Sánchez y ella ya estaba al teléfono. Era consciente de que, siendo un viernes por la tarde, serían muchas las familias que vendrían a Fuentenebro, una pequeña localidad en la Ribera del Duero, a pasar el fin de semana. Y con ellas, quién sabe, quizás también el coronavirus. “Pensé que si dejaba que llegase la enfermedad, me iba a quedar sin vecinos. Son muchos los descendientes del pueblo que vienen de Madrid y Burgos. Tenía que asegurarme de que no vendrían bajo ningún concepto. Era peligroso”.

Con 119 habitantes censados, Fuentenebro es uno de esos reflejos de la España vacía. En invierno, apenas son ochenta. Un restaurante, un modesto consultorio médico y las ruinas de lo que fue un castillo completan el paisaje. Son vestigios dorados de otro tiempo, cuando todavía en el patio de la escuela, cerrada hace doce años, jugaban niños. Hoy, la media de edad es tan elevada que convierte a Estrella, con treinta y siete años, en la más joven del pueblo.

Como el supermercado más cercano está a veinte kilómetros, ella se ocupa de todo. “No quería que se pusieran en riesgo sin motivo, ¿para qué iban a salir a comprar si podía ir yo?”. Desde que empezó el confinamiento, hace la compra semanal a un total de cuarenta y tres casas. Cada martes, recoge los pedidos por teléfono o acercándose a los hogares de los más mayores. Berta tiene sesenta y nueve años y es una de las vecinas a las que ayuda Estrella. Fue auxiliar de enfermería en el Hospital Gómez Ulla de Madrid. “Nadie se esperaba todo esto. Es tremendo”, comenta preocupada. Es diabética y tiene un problema cardiaco, así que forma parte del grupo de mayor riesgo: “Si no estuviese Estrella, no sé qué hubiera pasado ­­–suspira–. No deja de repetirnos que estemos tranquilos y que la avisemos si necesitamos algo”.

Los miércoles, Estrella conduce hasta un gran almacén de Aranda, la ciudad más cercana. No importa que hasta hace poco estuviese de baja por una reciente operación de hernia discal. Tampoco que la primera semana tuviese que quedarse tres días sin moverse por los dolores que le provocó cargar todos los productos en el maletero. “Mucha gente me dice que soy muy generosa. Yo no lo veo así. Lo hago porque me da la gana, porque quiero cuidarles, aunque me vaya a complicar la vida”. Leche, carne, huevos, arroz, verdura, pasta… Reconoce, entre risas, que en las listas de la compra no le piden ningún capricho: “Ni siquiera una botellita de vino para amenizar la cuarentena”. Las compras suelen ser de unos 600 euros. En muchas ocasiones, es ella la que adelanta el dinero.

Cuando falleció su padre, se hizo cargo del negocio familiar de ganado y vides y, desde entonces, construye su futuro en el campo. “Justo me pillas repartiéndoles unas mascarillas a unos chicos que trabajan en la viña”. Además de hacer la compra a todo un pueblo, reparte mascarillas caseras a los vecinos y a todo aquel que se pone en contacto con ella a través de Facebook o gracias al boca a boca. Su tía regentaba una mercería, así que, en casa tenía varios juegos de sábanas de algodón que con maña y tesón convierte en unas veinte mascarillas diarias. “Al principio, tenía miedo de que la tela no fuese eficaz y no protegiese del virus. Lo consulté con un laboratorio en Burgos y me dijeron que no había problema”. En el pueblo, nos cuenta, casi nadie tenía guantes de látex o mascarillas. “No sabían cómo gestionar esto. Al menos, se quedan más tranquilos teniendo una”.

La pandemia, además de cebarse con esa generación a la que todavía le debemos tanto, solo deja a su paso soledad. A los abuelos de Fuentenebro ya nadie les visita los fines de semana. Tampoco hay brisca, ni bar, ni conversaciones en el banco de la plaza. Cuando Estrella va a entregarles la compra, percibe de lejos esa necesidad de compañía: “Algunos días, se tiran mucho rato hablando conmigo desde sus puertas. Parece como que te estuvieran diciendo: 'Por favor, quédate un poco más'”.

En tres semanas, se ha convertido en hija, hermana, sobrina, amiga, compañera. Es el brazo en el que apoyarse y el número al que llamar para muchos de sus vecinos. Nadie se lo pidió, pero lo hizo. Sin dudarlo y sin esperar nada a cambio. “El otro día me llamó la hija de un señor del pueblo para decirme que no sabía cómo me iba a agradecer todo lo que estoy haciendo. Si acaso que, algún día, dentro de mucho, me pongan una calle”.

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13 Comentarios
  • lucascano lucascano 21/04/20 13:22

    Te llamas Estrella Pérez, pero para esa gente a la atiendes y naturalmente quiere eres ESTRELLA LUMINOSA. Más que una calle, que también, en su día mereceras un monumento.

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  • Larry2 Larry2 21/04/20 11:25

    Todavía queda gente extraordinaria en este sociedad. Mucho mérito, y veremos cuando acabe esto si se empieza a mover el asunto de la España vaciada, lugares que se van quedando muertos y tristes que se debieran recuperar.Felicitar a esta señora por servicio a este pueblo desinteresadamente. agur

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  • MASEGOSO MASEGOSO 21/04/20 10:31

    Gracias por tus desvelos.

    ¡¡¡¡¡Cuanto envidio a tus vecinos!!!!!!!

    Eres un nejemplo de vida.

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  • josemariarojas josemariarojas 21/04/20 09:12

    estas estrellas son las que nos representan y dan el ejemplo a los politicos de como hay que trabajar por el pueblo y no contra el pueblo,SALUD desde aranda de duero

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  • Republicano1944 Republicano1944 21/04/20 07:02

    Qué gran ejemplo para la denostada clase empresarial y política que nos domina.

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  • Canija Canija 21/04/20 07:00

    Estas historias te reconcilian con el género humano. Gracias Estrella 

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  • Azalea Azalea 21/04/20 01:27

    Éstas son las verdaderas heroínas , las imprescindibles...
    Es muy reconfortante saber que existen personas tan abnegadas , tan generosas. Además de ser una gran luchadora , al continuar ella , con las tareas que desempeñaba , su padre...
    Muchas gracias, por ser como eres ...
    Un abrazo fuerte.

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  • erial erial 20/04/20 23:20

    Impagable,Estrella

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  • leandro leandro 20/04/20 20:14

    Gran persona .

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  • Janubio Janubio 20/04/20 17:45

    Brava Estrella!!!! Conozco esas tierras y esos páramos. Con personas como tú todo es posible. Y que haya viñas y ganado en lugares tan olvidados de nosotros es otro de los milagros que yo agradezco a las que seguís sustentando ese modo de vida. Quién sabe si la España vaciada puede ofrecer una oportunidad a alguien, después de los estrepitosos fracasos de la España urbanita, ultraconsumista y maltratadora de la naturaleza.

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    • Quintín Quintín 05/05/20 19:35

      Si empezamos con los milagros se da pie a que alguien diga que fue no se que virgen la que la guió, el trabajo de la muchacha se queda en nada y, ganar ya sabemos quienes. Hay un refrán que dice: "con la ayuda del vecino mató mi padre un cochino"

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