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Humor al cubo

Henar Álvarez: una cómica en el autobús de empresa

  • En el último año se ha convertido en uno de los personajes emergentes del humor en España
  • Su invitación a "perrear" a Pablo Iglesias se convirtió en todo un acontecimiento en las redes

Publicada el 12/10/2020 a las 06:00

Henar Álvarez en Humor al cubo

En el último año, se ha convertido en uno de los personajes emergentes del humor en España.

Laco

La cómica madrileña acaba de cumplir 36 años y ha pasado por varias profesiones del sector audiovisual, donde acabó especializándose como guionista. Su gran debut televisivo fue en Late Motiv, el programa de Buenafuente en #0, con el monólogo de La puta de la clase. También acaba de estrenarse como colaboradora del programa La Pr1mera Pregunta en TVE. Actualmente, además de mantener su carrera como monologuista, colabora en el programa de La SER Buenismo Bien, con Manuel Burque y Quique Peinado. En este programa protagonizó un curioso evento cuando consiguió que Pablo Iglesias "perreara" públicamente. El vídeo inundó las redes.

PREGUNTA: ¿Qué pasó para que un líder político acabara "perreando" en público?

R: Todo surgió en el programa de la SER, Buenismo bien. En la precampaña electoral vino Pablo Iglesias a dar una entrevista. Después, yo tenía que salir a hacer una sección con él. No sé cómo, porque no estaba planeado, acabamos hablando de reggaeton, y él dijo que le gustaba bailarlo. Y yo: "¿Esto va en serio?". Pedí que nos pusieran la Gasolina de Daddy Yankee y acabé perreando con Pablo Iglesias. Eso se hizo superviral, salió en todos los sitios, en todos los telediarios. Mi padre me llamó para decirme: "¿Es posible que te haya visto bailando la Gasolina con Pablo Iglesias en el telediario de Antena 3?". Y yo: "Es posible, sí".

P: ¿Te costó convencerle?

R: Como habíamos votado tropecientas veces el año pasado, yo lo que quería era hacerle unas preguntas para saber cómo era un candidato, pero las que de verdad querían saber los españoles. Si es de Mahou verde o roja, no sé, estas cosas importantes de la vida. Una de las preguntas que surgió era esa, que si le gustaba bailar, y que si le gustaba bailar reguetón y como él me dijo que sí, le dije: "Eso lo tienes que demostrar". Ahí fue cuando le pedí al técnico que por favor nos pusiera la Gasolina y fue como: "¡Zúmbale mambo pa que mi gata prenda los motores!".

P: ¿Crees que para ser cómico hay que tener algo especial?

R: Una cosa es ser el gracioso de tu grupo y otra es ser un cómico profesional. Sí que creo que hay un punto de egocentrismo que tiene todo el mundo que se sube a un escenario. No solamente un cómico, también un actor. Te gusta que te miren, te gusta ser el centro de atención. Luego, si además eres cómico, de los que interpretan lo que escriben, ya este punto de egocentrismo pasa a ser un universo, porque el hecho de que subas a un escenario pensando que lo que has escrito, tus pensamientos, le va a interesar a alguien, y además se van a reír. Tienes que tener mucha fe en ti mismo.

P: ¿En qué momento te diste cuenta de que eras graciosa?

R: No sé si graciosa es la palabra. Lo que sí me pasaba de pequeña es que me gustaba ser el centro de atención. De hecho, tengo muchos videos de mis padres, que nos grababan mucho con la cámara y siempre me enfadaba con mi padre cuando enfocaba a otro niño que no era yo, pero hasta el nivel de poner la mano encima de la cámara: "¡Que te he dicho que me grabes a mí!". No sé si primero era graciosa y me convertí en cómica o si tenía muchas ganas de ser el centro de atención y entonces me hice cómica para poder estar delante de una cámara.

P: ¿Cuándo decidiste pasar a la comedia profesionalmente?

R: Llegué a la comedia como guionista y empecé a trabajar en televisión. Hace un par de años, cada vez, más compañeras iban pidiendo más voces femeninas y salió un espectáculo que se llamaba Riot Comedy. Eran todo mujeres que se subían a un escenario y entonces la monologuista PennyJay, que era quien lo organizaba, me dijo: "Oye, ¿tú por qué no te animas?". Y yo dije: "¿Yo?". Y me animé. Así fue como empecé a ser yo la que hacía comedia y no a ser solo la que escribía los chistes.

P: ¿Recuerdas algún problema del que te haya salvado ser graciosa?

R: Más que salvarme de algún problema, me ha metido en problemas porque creo que más que graciosa soy una bocachanclas. Me pasa que tengo también el don de la inoportunidad. Cada vez que digo: "¿Te puedes creer que a Pepito le gusta llevar pantalones blancos?", me contestan : "A mí me encanta llevar pantalones blancos". Eso me pasa constantemente. Me digo: "Pero, ¿por qué tienes que hablar dando tu opinión si no la ha pedido nadie? Cállate". Eso, sin parar. Me meto en jaleos y luego tengo que empezar a matizar.

P: ¿Crees que el humor ayuda en las relaciones personales?

R: Yo no uso el humor haciendo chistes para ligar, pero sí que es verdad que toda la vida he sido muy echada para adelante en ese territorio. Siempre digo que no sé ligar. Además, cuando a mí me gustaba alguien, iba a pecho descubierto. Me daba mucha rabia perder el tiempo, me ponía muy nerviosa. Claro, me ha venido muy bien por una parte, porque si a la otra persona yo también le gustaba, pues mira, hijo, cinco minutos y ya estaba haciendo lo que me apetecía hacer. Y si no, me ha pasado que se han asustado mucho. Se han pegado unos sustos tremendos. No sé ligar. Sigo pensando que nadie me ha besado por primera vez, siempre he sido yo la que se ha lanzado. Las cobras me las han hecho a mí más que hacerlas yo. No tengo paciencia.

P: En la radio también has protagonizado alguna famosa broma telefónica

R: La única cosa que hicimos, y me entró un ataque de risa, fue en base a que en mi familia todas las navidades sale el tema de que somos descendientes del Cid. Esto lo conté en la radio y había un árbol genealógico en la Biblioteca Nacional que confirmaba mi descendencia del Cid Campeador. Pensé que aunque en mi familia me iban a desheredar, se iban a enfadar muchísimo, yo iba a llegar al fin del asunto. Entonces, estando en la radio, lo primero que hice fue llamar a la Biblioteca Nacional para preguntar como podía acceder a los archivos. Mi compañero Manuel Burque me decía: "¿Vamos a hacer movidas telefónicas ahora?". Y yo: "Te juro que esto va en serio". Llamo a la señora y cuando coge, le empiezo a decir: "Es que yo creo que podría ser descendiente del Cid Campeador". La señora: "¡¿Qué?!". Me empezó a entrar un ataque de risa que ya no podía seguir. Yo dando golpes a Burque: "Sigue tú". Y ya Quique Peinado y Manuel Burque tuvieron que seguir.

P: Tu estilo de comedia parece que conduce siempre a alguna situación extrema

R: Hace un par de semanas participé en un programa que se ha estrenado en La 1 que se llama La pr1mera pregunta, que a las doce de la noche tiene una mesa de cómicos. Empezamos Marc Giró, Pilar de Francisco, Pepe Colubi, Carlos Latre y yo. Íbamos a hablar de los vecinos y, de repente, aquello se convirtió en un cachondeo brutal. Marc Giró acabó contando que se tiró un pedo en un ascensor y que cuando se abrió la puerta entró la reina Letizia. Terminé contando también una movida que tuve en la pandemia con el cura de mi barrio. Empecé a pelearme con él, con los altavoces, a ver quién ponía la música más alta. Primer día en Televisión Española y estamos criticando a la Iglesia, a la Corona, y digo: "¡Esto va a acabar en un reality desde el calabozo!". Fue muy divertido, la verdad.

P: Cuando tienes alguna actuación importante ¿Te preparas a conciencia?

R: Recuerdo que la primera vez que fui a hacer un monólogo para la televisión me llamaron de Late Motiv, del programa de Buenafuente. Estaba nerviosísima. Me lo preparé muchísimo. Me pasé, desde que me dijeron que iría hasta el día que iba, ensayándolo todo el rato. Y yo entonces estaba trabajando en una redacción de guionista. Cada vez que cogía a alguien por el pasillo le decía: "Perdona, ¿te puedo hacer un monólogo?". Y había gente que se encontraba a un guionista mirándome y yo de pie haciéndole un monólogo en un pasillo. Esto llegó a obsesionarme tanto que cada vez que veía a alguien le decía que si le podía hacer el ensayo que una mañana llego al trabajo y me encuentro con unas compañeras en el autobús. Estando en el autobús les digo: "¿Os puedo hacer un monólogo?". "Sí, sí, claro". Yo lo empecé a hacer y me di cuenta de que la gente que estaba alrededor iba escuchándolo y riéndose. Entonces, yo me me fui viniendo arriba, me puse de pie y acabé haciendo el monólogo a todo el autobús, como si fuese una escena de una sitcom. "¡Bravo, bravo!". "Gracias, gracias, lo voy a hacer en Late Motiv".

P: ¿Qué tal relación tienes con tus fans?

R: A mí solamente me ha pasado que me hayan reconocido por la calle. Pero la vez que más flipada me ha dejado ha sido este verano por teléfono. Llamé a un sitio para reservar una mesa y la chica que me cogió el teléfono me dijo: "Perdona, ¿eres Henar Álvarez?". Y yo: "Si". Y me dice: "Es que yo vivo en una furgoneta, no tengo ordenador ni nada en casa, escucho el programa que haces en la radio pero como no tengo tampoco wifi me descargo el podcast. En video solamente os veo lo que subís a redes sociales. Entonces tengo tu voz aquí. Y cuando te he escuchado digo: "Es ella"". Yo: "Joder, me siento Pepa Bueno ahora mismo". Era como qué maravilla.

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